Un portal realizado por y para mujeres con temas de moda, belleza, sexualidad, pareja, embarazo, hogar, trivias, consejos y mucho más

Los estrógenos… ¿Son tan maravillosos?

Hace veintitantos años, los ginecólogos proclamaron a los cuatro vientos que habían encontrado el elixir de la juventud eterna para las mujeres: la terapia de sustitución hormonal a base de estrógenos y progenitina. Los estrógenos ya se habían usado durante mucho tiempo, pero en varios casos habían provocado efectos adversos. Sin embargo, la supuesta novedad era que, combinados con la progenitina, sólo darían beneficios y juventud prolongada a las mujeres que hubieran perdido la matriz y presentaran una menopausia prematura. También, por supuesto, serían muy indicados para las mujeres durante y después de la menopausia: no sólo evitarían malestares y cambios de carácter, sino que conservarían el aspecto joven por más tiempo.

La razón, decían, era que los estrógenos dan flexibilidad y juventud a la piel, además de asegurar una mejor salud, pues la terapia de sustitución hormonal protegía de problemas del corazón y de osteoporosis.

Las mujeres, siempre sabias
Muchas mujeres pronto se dieron cuenta de varios efectos adversos y se los comunicaron a sus médicos. Algunas incluso escribieron a los periódicos. A otras, por simple lógica, nos pareció que no podía ser sano tomar un medicamento por periodos muy prolongados… ¡o para siempre! Pero muchos médicos decían con gran seriedad que había que tomar la terapia de por vida. ¡Tan maravillosos eran!

Afortunadamente, las mujeres del Congreso de los Estados Unidos retomaron la inquietud de miles de norteamericanas que ya habían observado que no todo era tan maravilloso como los médicos y los laboratorios decían. Ellas mandaron a hacer un estudio proyectado a 15 años de duración, con grupos de mujeres que tomaran estrógenos por periodos prolongados y con grupos de control, formados por mujeres que no los tomaran nunca.  A los 10 años (cinco antes de lo previsto), se dio por terminado el estudio: los resultados obtenidos hasta entonces eran tan claros y dramáticos que se decidió darlos a conocer en abril de 2002.

Con un valor enorme, las mujeres del Congreso de Estados Unidos vencieron la ofensiva de los laboratorios que tenían una mina de oro en sus famosos estrógenos conjugados y entregaron los resultados a los medios de comunicación.

La tristísima realidad
El estudio reveló cifras alarmantes. El uso prolongado de los estrógenos conjugados (los que se usaban con progenitina) hizo que se incrementaran 38% los derrames cerebrales (mi caso). También causó un aumento de 25% de cáncer de seno, que además presentó una variedad más resistente al tratamiento y mucho más agresiva. Y los ataques al corazón, que supuestamente los estrógenos evitaban, se dispararon 28%. En cambio, la tan cacareada osteoporosis de la que iban a proteger permaneció igual.

La prestigiada revista Time fue uno de lo primeros medios en lanzar la bomba: puso la noticia en su portada. En EUA los médicos se apresuraron a advertir a sus pacientes de los riesgos y a reconocer su error, el gobierno americano obligó a los laboratorios a poner leyendas de “este medicamento puede ser nocivo para la salud” en sus empaques, y se advirtió a los médicos del riesgo que corrían sus pacientes por lo que se les recomendó sólo recetar estrógenos en casos muy especiales y por lapsos muy breves. En contraste, en México muchísimos ginecólogos siguieron –y siguen- recetándolos como si nada.

A quienes por esto perdimos facultades (y fuimos afortunadas de no perder la vida), además de llorar a seres queridos después de una prolongada batalla contra cánceres terriblemente agresivos, no nos queda más que tratar de advertir a otras mujeres del peligro en que todavía se encuentran.

Ciertamente hay médicos maravillosos, pero también existen muchos que poco se informan o actualizan sobre medicamentos que ya en otros países se han declarado dañinos y contraproducentes. Afortunadamente, hay alternativas. Ya no tenemos que sufrir molestias o arriesgar la vida: actualmente existen medicinas sustentadas por estudios serios en herbolaria (como los que se hacen en la Universidad de Chapingo) y medicamentos como los fitoestrógenos, que se elaboran con plantas muy estudiadas. También existe la crema de progesterona natural (hecha con el barbasco mexicano, que dio fortunas a muchos extranjeros y en México aún se desprecia). Todas ellas ofrecen una sustitución hormonal más humana y, sin duda, mucho más segura.

Cerebro en forma
Los estrógenos, esas hormonas que se encuentran naturalmente en el cuerpo femenino, no dejan de causar controversias. Uno de los descubrimientos más recientes al respecto, publicado en The Lancet, indica que una alta concentración de estrógenos ayuda al mejor funcionamiento del cerebro de las mujeres maduras y también fortalece su memoria de corto y largo plazo. Lo que ahora se discute es cómo suministrarlos a las mujeres que han dejado de producirlos.

También podría gustarte
Comentarios