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Los hijos y el divorcio

Tras 8 años de matrimonio, Salvador y Nadia decidieron que darían fin a su relación. Ellos acordaron que ella se quedaría con la custodia de Ana, su hija, y que ambas vivirían en la casa que habían comprado, y que él, se mudaría. “Intentamos salvar la relación pero había bastantes diferencias y mucho desgaste, así que lo mejor fue separarnos”, comenta Salvador y agrega: “Nuestra principal preocupación siempre ha sido que Ana esté bien”.

Roberta Beyer y Kent Winchester, autores del libro Cómo explicar el divorcio a los niños de Editorial Oniro, explican que los padres tienen una extraordinaria influencia en la forma en la que sus hijos afronten y superen la ruptura. “Diciéndoles una y otra vez que son importantes, que los aman y que no dejarán de hacerlo, les conferirán la estabilidad necesaria para soportar los embates del divorcio”, afirman.

Las razones por las cuales una pareja da por terminado su vínculo, no tendría porqué impactar en el amor que cada uno de ellos tenga para sus pequeños, y por el contrario, tras la separación habría que cuidarlo con mayor ahínco. Lo ideal es que para los niños esté claro que si mamá y papá ya no vivirán juntos, el interés, seguridad y cariño hacia ellos no está en juego.

Los autores enfatizan en que los niños tienen que oír de manera explícita que no son culpables del divorcio, ya que a menudo los niños tienen la sensación de haber originado de algún modo aquella situación. Por lo que será muy valioso que en las acciones diarias, los padres confirmen a sus hijos que no son responsables de la ruptura.

¿Ya no me vas querer?

Ana rompió en llanto cuando le comunicaron la noticia y a partir de ese momento cambió su conducta tanto en casa como en la escuela: “Nos asesoramos con una psicóloga para que ver cuál era el manejo que debíamos de dar a lo que ella le pasaba, fue un periodo crítico para todos, pero la ayuda profesional fue clave”, comparte Salvador.

Los autores expresan que cuando los niños se enteran de que sus padres ya no se aman y que no vivirán juntos, uno de los primeros temores que les asalta es sobre si el papá y la mamá también dejarán de quererlos. “Es una respuesta natural. Nuestras principales necesidades emocionales como seres humanos son el amor, la pertenencia, el aprecio y la aceptación, mientras que los principales temores son el rechazo y abandono. Los padres deben dejar bien claro a sus hijos que no se están divorciando de ellos, que no los abandonarán jamás y que no dejarán de amarlos”, puntualizan.

No existe la cifra que indique la suficiente cantidad de veces que una persona debe escuchar ‘te quiero’ para sentirse querido. Hay que aprovechar cada oportunidad para decirles a los pequeños lo importante y amados que son, para que no tengan duda alguna sobre el interés que sus padres tienen en ellos y que sin importar lo que pase, esto no cambiará.

A los pocos meses de la ruptura, Salvador obtuvo una atractiva propuesta de trabajo en otra ciudad, situación que lo colocó en una encrucijada ya que esto significaba una valiosa oportunidad de crecimiento profesional, así como un aumento en su ingreso económico: “Para Ana fue una pérdida mi separación de Nadia, por lo que no quise exponerla a otro mal momento con mi cambio de residencia, así que decidí quedarme y estoy tranquilo con eso.  Desde que nació, Ana es mi prioridad, quiero que sea feliz y que sepa cuánto la amo”, finaliza.

Las parejas en México

  • A nivel nacional, la edad promedio al momento de unirse o casarse en los hombres fue de 26.6 años por 23.8 de las mujeres.
  • Durante el 2008, se registraron 589 mil 352 matrimonios en el país y 81 mil 851 divorcios.
  • Para el año del 2009, cuatro de cada siete habitantes de 15 años y más están casados o en unión libre.

 

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