Los límites de la sinceridad

Los límites de la sinceridad
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Una cosa es la sinceridad y otra una lengua suelta, así decía mi abuela y qué razón tenía. Casi todas conocemos a mujeres a quienes admiramos porque siempre son sinceras en sus opiniones y las expresan tan bien que suelen tener un impacto positivo en quienes las rodean.

Pero también conocemos a aquellas que pecan de sincerotas, esas que van por el mundo diciendo a todos “sus verdades” o dictando cómo debe ser tal o cual cosa. De estas últimas todos tratamos de escapar siempre porque, lejos de agradecer “los consejos”, resulta súper molesto estar aguantando sentirnos juzgadas en cada movimiento.

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Pero, ¿cómo evitar que ser sincera se pase de los límites y se convierta en una pesadilla?

La verdad es que la sinceridad es algo que todo deberíamos practicar, solo que debemos aprender a cómo y cuándo practicarla para no convertirnos en la criticona del grupo. Ahí está el secreto de alguien a quien se le agradecen sus comentarios y quien te hace enojar y querer eliminarla de la Tierra.

A todas nos ha pasado que alguien nos dice “te quedaría mejor un color más discreto en los labios” y de ahí puede comenzar una rica plática al respecto, en donde aprendemos y apreciamos el punto de vista del otro, mientras que si escuchamos algo así como “amiga, ese color de labio te va fatal, se te ve una bocota, pareces payaso”, ¡uff!, ahí queda anulada cualquier posibilidad de diálogo, nos enfurecemos y seguro reaccionamos muy mal.

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Entonces, aquí te dejo unos tips sencillos para no pasar de sincera a bruja:

  • Piensa antes de hablar y cuida las palabras con las que vas a expresarte.
  • Si crees que lo dices puede lastimar los sentimientos de la otra persona, busca el momento adecuado para decirlo, “en corto” será mucho mejor y trata de ser delicado.
  • Si tu crítica no va acompañada de un consejo o alguna aportación…¡mejor no lo digas!
  • Así como vas por el mundo dando tu opinión, aprende a escuchar la opinión de los demás respecto a tu persona.
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    Trata de hablar con conocimiento de causa, hablar por hablar te puede hacer quedar mal.

  • Cuando estés hablando dentro de un grupo y quieras expresar algo que no parezca favorable para alguien en específico, lo mejor será esperar un mejor momento y que no se vea como que exhibes a alguien.
  • Que tus comentarios siempre sean equilibrados, es decir, no andar diciendo mil cosas malas por una buena.
  • Intenta ser positiva y congruente entre tus palabras y tus acciones.
  • Y, sobre todo, piensa bien en qué beneficia tu comentario y cómo puedes expresarlo mejor sin malentendidos ni daños.

Aprender estos sencillos pasos nos ahorrará muchos malos ratos y podemos convertirnos en mejores mujeres.

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