Los mitos del octavo mes

La cita ginecológica de Marlenne estaba programada para un miércoles por la tarde, un poco después de que saliera de su oficina. Hasta ese día todo había marchado sin novedad pero sentir unas leves contracciones la obligaron a adelantar su visita al médico. Después de la revisión, la instrucción para ella fue contundente: debía irse a casa, mantenerse en absoluto reposo para evitar que las contracciones continuaran y esto desencadenara el nacimiento antes de término de su bebé.

En un inicio la noticia la tomó por sorpresa, pero el fin de semana se tornó en alarma cuando la amenaza de parto persistía y tuvo que ser internada en el hospital: “Yo tenía perfectamente claro que un embarazo debe durar nueve meses y que siempre es un motivo de preocupación que no se cumpla con el ciclo completo, pero me sentía especialmente asustada pues ya había escuchado que era más peligroso que un bebé naciera hacia el octavo mes que incluso un sietemesino, aunque en realidad no conocía las razones. Tampoco lo pregunté, porque en ese instante lo que más me interesaba era cumplir con todas las indicaciones del doctor para que todo saliera perfecto”, comparte Marlenne.

Su experiencia es más habitual de lo que parece pues frecuentemente escuchamos del temor que existe hacia este mes del embarazo y pocas o nulas explicaciones al respecto, por lo que estar enterada de lo que se puede esperar de esta situación te servirá para evitar sentirte angustiada.

¿Qué pasa dentro de mí?

El doctor Francisco Ibarguengoitia Ochoa, subdirector del área de Ginecología y Obstetricia del Instituto Nacional de Perinatología (INPER) de la Secretaría de Salud, sostiene que en primer lugar es necesario aclarar cuando se puede considerar un parto prematuro o pretérmino, como también se le denomina: “cuando una mujer da a luz antes de la semana 37 de embarazo, se habla de un parto prematuro y en consecuencia el bebé también lo será, debido a que no ha alcanzado la madurez necesaria para abandonar el vientre materno y poder sobrevivir por sí mismo.

“Concretamente en el caso de aquéllos niños que nacen a los ocho meses de embarazo, el riesgo se debe a que desde la base fisiológica, en este mes el bebé ha alcanzado prácticamente la totalidad de su desarrollo físico, casi todos sus órganos están plenos, al igual que los sentidos de la vista y el oído. Sin embargo esto no ocurre con sus pulmones, que aún están formándose para poder funcionar adecuadamente fuera del útero. En este periodo de tiempo la placenta tiene la capacidad para producir estrógenos y progesterona, que contribuyen a que la madre y el hijo intercambien nutrientes y oxígeno”, afirma el especialista.

Respirar por sí mismo

Como explica el doctor Francisco Ibarguengoitia, el desarrollo adecuado de los pulmones es fundamental para el recién nacido, a fin de que pueda respirar por sí mismo, “para esto se requiere que los sacos de aire (alvéolos) de los pulmones sean capaces de llenarse de aire en el momento de nacer y permanecer abiertos. Esto se logra en gran medida a una sustancia llamada surfactante, que se produce en este órgano, pero los bebés prematuros no la producen de manera suficiente, y en consecuencia los alvéolos no permanecen abiertos, lo que les dificulta la respiración”.

A esta situación se suma el hecho de que un bebé prematuro tiene un desarrollo cerebral incompleto “lo cual contribuye a provocar pausas respiratorias, dado que el centro respiratorio del cerebro puede ser inmaduro”, afirma la doctora Leticia de Anda, catedrática de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Además, dice la experta, una complicación adicional es que tienen dificultades para succionar y tragar normalmente el alimento, por lo que a veces es necesario que se alimenten por vía intravenosa al principio y posteriormente a través de un tubo que llega al estómago. Aunque cabe señalar que no en todos los casos se presenta esta situación.

La manera más práctica y segura de prevenir contratiempos, durante y después del embarazo es con supervisión médica, además de que deberás seguir cuidadosamente sus indicaciones para el control de tu salud y la de tú bebé. Hay cosas que no están a nuestro alcance garantizar, pero sí nos corresponde prevenir y darle esa primera muestra de amor a tu hijo, que consiste en procurar su bienestar.

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