Los trastornos alimenticios en la adolescencia

iStockphoto/ThinkstockLas necesidades nutricionales de los adolescentes vienen marcadas por los procesos de maduración sexual, aumento de talla y aumento de peso, característicos de esta etapa de la vida. Hay que tener en cuenta que en esta etapa el niño gana aproximadamente el 20% de la talla que va a tener como adulto y el 50% del peso. Estos incrementos se corresponden con aumento de masa muscular y masa ósea.  Es por ello que la alimentación debe estar dirigida y diseñada para cubrir el gasto que se origina y así evitar situaciones carenciales que puedan ocasionar alteraciones y trastornos de la salud.
Los diversos trastornos y desórdenes alimentarios ocupan el tercer lugar de las enfermedades de los adolescentes, después de la obesidad y el asma. Los más conocidos son la anorexia y la bulimia, que son problemas diferentes pero que en muchos casos se desarrollan juntos.

¿Qué es la anorexia?
Es la obsesiva búsqueda de adelgazamiento mediante una dieta progresivamente restrictiva. Los principales síntomas de la anorexia son:
• Rechazo a mantener el peso corporal por encima del mínimo adecuado para la estatura.
• Miedo intenso a engordar.
• Sensación de estar pasado de peso, pues quien la padece, posee  una percepción de su cuerpo que no es real.
• Aparecen otro tipo de problemas físicos que acompañan la desnutrición, como ausencia o retraso de la menstruación.
• Ejercicio físico excesivo.
• Conducta alimenticia extraña: come de pie, corta los alimentos en pequeños trozos.
• Incremento de las horas de estudios y disminución de las de sueño.

¿Qué es la bulimia?
Es la incapacidad para controlar los deseos de comer, hacerlo en cantidades extraordinarias y recurrir a actos purgatorios para lidiar con la culpa, como vomitar, usar laxantes y diuréticos o realizar ejercicio físico extenuante. Hay una preocupación obsesiva por la comida, con deseos irresistibles de comer; menstruaciones irregulares, y ligero sobrepeso.
Se calcula que un 0.5 a 3 por ciento de adolescentes y mujeres jóvenes tiene anorexia nerviosa y estas cifras aumentan al doble cuando se incluyen adolescentes sanas con conductas alimenticias anormales o con preocupación exagerada por el peso corporal. La edad promedio es de 13,75 años y se desarrolla mucho más en mujeres, con una proporción de 9 a 1. En el caso de la bulimia, se estima que de un 0.6 a un 13 por ciento padece el trastorno, también en mayor medida las mujeres mayores de 18 años.

Detecta los síntomas
Los trastornos alimentarios son multifactoriales. Primero deben haber factores de predisposición:
• Individuales: sobrepeso infantil, perfeccionismo, alta autoexigencia, impulsividad, ausencia de hábitos bien estructurados, baja autoestima, miedo a madurar, gran autocontrol.
• Familiares: hábitos alimentarios desestructurados, preocupación por la figura, obesidad de algún familiar, baja resolución de conflictos, pobre comunicación, sobreprotección, mezcla de roles familiares.
• Socioculturales: estereotipos culturales femeninos (delgadez extrema), prejuicios contra la obesidad, determinadas profesiones y deportes (moda, gimnasia rítmica, patinaje).

Cómo prevenirlos y combatirlos
La familia es fundamental en todo el proceso. Debes procurar buenos hábitos de alimentación, estableciendo horarios de comida para toda la familia y recuperar un espacio para la conversación en torno a la mesa. También debes estar alerta a los cambios drásticos de peso de tus hijos y enseñarles a tener una visión crítica frente a las modas que impone la sociedad.
Y, lo más importante, apenas sospeches de un trastorno de este tipo, pedir evaluación inmediata de un psiquiatra o terapeuta familiar. Aunque no existen tratamientos generalizados, la metodología tiene tres ejes: terapia cognitiva conductual, que lleva al paciente a comprender los síntomas y modificar conductas; uso de fármacos, para manejar la ansiedad y las alteraciones del sueño, y el manejo nutricional.

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