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Lunares, detecta los riesgos a tiempo

Si estás interesada en saber más acerca de los lunares y conocer cuáles representan un riesgo y cuáles puedes conservar porque te dan un toque de sensualidad, esta información te será muy útil.

Tipos de lunares (o nevos)

Cafés: son cúmulos de células que producen color, llamados melancólicos, de estos lunares existen diferentes clases:

Congénito: aparece desde el momento del nacimiento y es de color café con vello en la superficie. El tamaño puede ser desde pocos centímetros hasta el nevo congénito gigante, que puede abarcar una extremidad o un área extensa del cuerpo.

Nevocítico: puede aparecer durante cualquier época de la vida, especialmente en la juventud. Es plano, pero conforme pasa el tiempo crece y por lo general, lo hace lentamente. Su color es café con límites muy precisos. Este tipo de lunar es totalmente benigno y puede conservarse toda la vida o quitarse con un buen resultado estético.
Un ejemplo es el lunar de Cindy Crawford que, a pesar de crecer, no cambia de color.

Displásico: entre los lunares cafés, éste es el de mayor peligro. El color puede ser café claro, rojizo u oscuro. Su forma es plana con bordes irregulares y se puede encontrar en cualquier parte del cuerpo. Frecuentemente se transforma en un tipo de cáncer de piel llamado melanoma maligno, quizá uno de los más agresivos, que incluso puede comprometer la vida del paciente.

Rojos: también llamados hemangiomas, comúnmente surgen al momento del nacimiento o en la primera infancia. Su forma es plana o abultada y su origen son los vasos sanguíneos. Pueden representar un problema cosmético si son muy extensos o causan deformación en alguna zona visible del cuerpo, pero no representan ningún riesgo para la salud.

Prevenir, la mejor solución

Estos cambios son señales de que un lunar tiene probabilidades de convertirse en cáncer.
• Color o pigmento que da la sensación de que el tono del lunar se sale de éste.
• Límites irregulares, con entrantes y salientes.
• Lunares en las plantas y dedos de los pies.
• Cambio de color o forma del lunar en corto tiempo.
• Dolor, comezón y/o sangrado.
• Antecedentes en la familia de melanoma maligno.

La revisión anual

Debido a estos cambios se recomienda acudir al dermatólogo una vez al año y solicitar la dermatoscopía, para eliminar cualquier probabilidad de riesgo.
Elabora una lista con todas tus dudas y preguntas acerca de los cambios o alteraciones en tu piel, como manchas, lunares, resequedad y sensibilidad, incluso posibles variaciones en tus uñas o cabello.
La revisión anual se propone como medio preventivo y no debes esperar a que se presente algún problema o alteración en tu piel.
La visita al dermatólogo es tan importante como la revisión con el ginecólogo o el dentista.
Es importante conservar la salud y belleza de tu piel, pues cada vez está más expuesta a agresores externos y esto la hace más vulnerable.

Agradecimiento:
Dra. Pilar Ramírez Mendoza, dermatóloga.
Para Minvielle Institute representa una gran seguridad contar con la orientación y los servicios de médicos especialistas en el cuidado de la piel.

 

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