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Mamá no debe ser un súper héroe

La mujer que vive comprometida en todo lo que hace –desde el ámbito familiar, escolar y laboral– pero que pone como prioridad a sus hijos, proyecta la figura de un ser con poderes ilimitados, que está presente para solucionar la vida de sus pequeños sin importar lo que tenga que hacer para poder cumplir ese objetivo.

Si durante mucho tiempo has demostrado tu capacidad de cumplir con diversas actividades, está comprobado que tienes un especial talento, pero esto no quiere decir que perdiste el derecho a descansar, dejarte consentir por tu familia y ser tú la que siempre da todo. Por el contrario, tu nueva consigna es: aprender a reconocerte a ti misma como un ser humano que siente, se cansa, desea y tiene necesidad de sentirse amada y reconocida; también deberás aplicar el ingenioso arte de la administración del tiempo para que tus cualidades no terminen por mermar tu calidad de vida.

Ten muy presente que la forma en que te desenvuelves frente a tu familia define en cierta medida la imagen que tendrán de ti, por ello es imprescindible que tú empieces por valorarte, sentirse satisfecha y segura de todo lo que haces. Trabajar en tu autoestima te dará los elementos para proyectarte de manera positiva, como explica Nathaniel Branden, autor del libro Cómo mejorar su autoestima, Editorial Paidós: “A medida que usted crezca en autoestima notará que es capaz de hablar de sus logros o de sus imperfecciones de manera directa y honesta, puesto que mantendrá una buena relación con los hechos. Y agrega: “Su rostro, sus gestos y su manera de hablar y de moverse tenderán naturalmente a proyectar el placer que le causa estar viva, sin estar atada a una imagen de perfección”.

Estereotipos de la mujer

Cuando le haces creer y sentir a tu familia que solamente estás para cumplir con las necesidades de todos, sin que esto te represente cansancio, es natural que ellos reciban este mensaje y dejen de tener consideraciones contigo. Esta imagen de madre abnegada es común en culturas como la nuestra, sin embargo, es importante que rompas con ese estereotipo.

Isabel Bueno, coordinadora del Proyecto de Género del Departamento de Psicología de la Universidad Iberoamericana, afirma: “La presión social de triunfos y logros, pone a las mujeres en el aprieto de ser súper mamás y se le ve como la encargada del buen crecimiento de los niños”.

Lo difícil viene cuando tienes que enfrentar a la realidad a tu familia y romper con el mito de que no eres un súper héroe, que su mamá es de carne y hueso, con necesidades propias. Este proceso de enseñanza no sólo es para los niños, tiene mucho que ver con la forma de pensar de los papás. “Hay una parte en el desarrollo de los hijos en el que los padres deben ubicarlos en una dimensión real, hacerles ver que son seres humanos con virtudes y defectos”, afirma Lilia Joya, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Enseñarlos a crecer

Alrededor de los tres años de edad, el niño tiene claro que es otra persona, se va reafirmando y dice “yo me visto”, “yo como solo”, hay que permitírselo. Si se lanza a explorar el mundo, la mamá –dentro de un proceso de crecimiento sano– debe dejarlo ir sin culpa, procurándole confianza y tranquilidad.

El mensaje será: “Tú eres fuerte, independiente de mí, puedes ir a conocer el mundo con seguridad”. Si un chico crece bajo el resguardo de que la mamá lo puede hacer todo, que tiene mil brazos para solucionar los problemas, su percepción será que sin ella, él no es nada y llegará a la edad adulta inseguro, sin confianza ni iniciativa”.

Una mamá súper héroe puede disfrazar una madre aprensiva. Puedes evitarlo con ayuda de tu pareja. Lilia Joya explica que alrededor de los tres años de edad, la figura del papá se vuelve fundamental porque interfiere en la relación tan estrecha entre la mamá y el bebé: “permite que el proceso de independencia se dé de manera tranquila, da seguridad porque mamá e hijo se sienten apoyados y queridos”.

La tarea de formar un hogar no es exclusiva de la madre, sino que es un proyecto en el que cada miembro debe participar y considerar la labor que realiza cada uno. El dar atención, amor, comprensión, respeto y demostrar interés por lo que le suceda a los demás debe ser recíproco. En un hogar no hace falta un súper héroe, basta y sobra con una mujer capaz de orquestar las cualidades de los integrantes de la familia y lograr, no con un súper poder, un hogar armónico y un proyecto de vida exitoso.

 

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