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Mamás que trabajan, adiós a las culpas

Regresar a trabajar después de tener un hijo es una decisión que depende del proyecto de vida de cada persona. Claro que la situación económica también cuenta, ya que en muchos hogares un solo sueldo no basta y la llegada del nuevo miembro de la familia aumenta la carga monetaria, por lo que a la nueva madre no le queda más remedio que trabajar para complementar los ingresos de su pareja.Stockbyte / Thinkstock

Los estudios hablan

De acuerdo con Anne McMunn, quien dirigió un estudio auspiciado por el Consejo de Investigación Social y Económica, el hecho de que las madres trabajen fuera de casa no le causa ningún daño social ni emocional a los niños.

Dicha investigación demostró que lo mejor para los pequeños es que tanto el padre como la madre trabajen y vivan juntos, siempre y cuando las circunstancias de la relación familiar lo permitan. Anne Mc Munn afirma que “mientras los padres se apoyen uno al otro en las labores de crianza, no hay evidencia de que los niños sufran daños porque su madre trabaje”.

Sin embargo, en los casos en los que la madre era la única que ganaba el sustento o no contaba con el apoyo de su pareja para criar a los hijos, entonces las cosas eran distintas.

Los varones que estaban al cuidado de familiares o nanas sin la supervisión cercana, al menos de uno de los padres, observaban mal comportamiento y tenían problemas de sobrepeso. Por otro lado, las niñas que provenían de hogares en los que su madre no trabajaba eran más propensas a elegir cónyuges abusivos y mostraban baja autoestima.

Una decisión difícil

Las mujeres con una economía apretada no pasan por la angustia de decidir si regresan a trabajar: tienen que hacerlo para poder satisfacer las necesidades de ropa, cuidado y alimento del nuevo bebé. Claro que esto no quiere decir que estén exentas de sufrir culpa por haber dejado a su hijo; sin embargo, como no tienen opción se ven obligadas a lidiar con esto de la mejor manera posible.

En cambio quienes tienen una economía que les permite prescindir de un sueldo extra se las ven negras porque por un lado sopesan sus logros profesionales y por el otro, desearían brindarle todo su tiempo al nuevo ser.

Lo ideal sería trabajar medio tiempo, pero, desafortunadamente, todavía falta mucho para que la cultura laboral de nuestro país alcance ese punto intermedio.

La culpa

Entre los consejos que brinda la Clínica Mayo para las madres que desean regresar a trabajar se incluye deshacerse de la culpa. Los expertos de esta prestigiada institución afirman que no hay motivos reales para creer que estas mujeres son malas madres. Sin embargo, esta idea está muy arraigada en nuestro contexto y daña mucho a las madres porque las críticas más duras las reciben de otras mujeres.

Tips para mamás agobiadas

Es normal que te sientas sobrecargada por tus obligaciones profesionales y maternas, así que cada vez que creas que eres una pésima madre, échale un vistazo a esto:

1. Dedícate tiempo. El secreto de las madres que logran balancear la casa y el trabajo es que separan tiempo para ellas. Ser una madre que trabaja es una pesada carga que mina las fuerzas de una manera increíble, así que la primera que tiene que estar bien eres tú. Los esposos y los hijos prefieren una madre feliz que una que siempre está de mal humor porque está agotada.

2. Tus ingresos cuentan. No importa si trabajas por gusto o por necesidad, como quiera que sea tus ingresos contribuyen a generar bienestar material para la familia, lo que se traduce en una mejor calidad de vida para todos y mayores oportunidades para tus hijos. Recuerda esto cuando sientas que la culpa te asalta.

3. Eres un ejemplo para tus hijos. El hecho de que tú tengas tu propio dinero les brinda valiosas lecciones a tus hijos. Los varones aprenden que las mujeres que trabajan hombro con hombro con su esposo son valiosas compañeras que merecen los mismos derechos y oportunidades. Tus hijas descubren que una mujer que es financieramente independiente es capaz de exigir un matrimonio en donde impere el respeto. Estas lecciones, les permitirán tener matrimonios igualitarios y, por lo tanto, armónicos.

4. No trates de ser perfecta. Las supermamás son una especie que ya no existe, así que si tratas de alcanzar un ideal del siglo pasado te vas a sentir frustrada porque la vida actual es completamente distinta. No permitas que otras mujeres (¿tal vez celosas de que seas independiente?) califiquen tu calidad femenina por el grado de orden que reine en tu casa. Una casa limpia no necesariamente es sinónimo de hogar.

5. Tiempo de calidad. Hay muchas mamás que no trabajan fuera del hogar pero que en realidad no dedican tiempo a hablar con sus hijos. Lo que cuenta son los momentos que te concentras en escuchar sus miedos, sus sueños y sus esperanzas, no las horas que pases lavando su ropa y limpiado lo que ensucian.

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