Maneras de enfrentar tus miedos

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Durante la infancia adquirimos temores a ciertas cosas debido a que no aprendemos a reconocerlos y mucho menos a enfrentarlos. Con el tiempo, estos miedos se convierten en cadenas que nos impiden llevar a cabo las acciones que deseamos. Por ejemplo, si tuviste el infortunio de vivir un accidente automovilístico y esto te resultó traumático, es posible que cada vez que pienses en la posibilidad de conducir, te llenes de temores y prefieras no hacerlo.

El miedo no es una cuestión de edad; igual lo siente un niño pequeño que una persona adulta, y puede deberse a experiencias desagradables o a un sentimiento de inseguridad que impide realizar adecuadamente ciertas actividades.

Aunque se trate de temores muy arraigados, se pueden superar. Para ello, primero se debe aprender a reconocer su origen y a detectar bajo qué situaciones se generan, y después habrá que trabajar sola o de la mano de un especialista, si el caso lo requiere en controlarlos.

Aprende a reconocerlo
Harriet Lerner, autora del libro El miedo y otras emociones indeseables, explica que: “La mayoría de nosotros experimentamos el miedo como una especie de señal de alarma que nos dice: ‘¡Peligro!’. Lo que debemos hacer es descifrar esa señal y considerar qué quiere decir: ¿de qué naturaleza es el peligro?, ¿es presente o pasado, real o imaginario?, ¿sentimos ansiedad porque nos estamos adentrando en un nuevo territorio?”.

Aunque en ocasiones el temor puede ser una señal de alarma, no debemos asumir que siempre es así.
Es importante identificar las causas que no son claras a simple vista. Harriet Lerner ejemplifica al respecto: “La ansiedad que invade a una mujer al enfrentar a su pareja, puede ocultar el terror que sentía a hablar con su padre cuando era pequeña. Identificar las verdaderas causas de la ansiedad puede ayudar a hablar sinceramente con la pareja. El miedo es un mensaje —unas veces útil y otras no— que suele proporcionarnos información crítica sobre nuestras creencias, necesidades y la relación que mantenemos con el mundo que nos rodea”.

La vida está llena de riesgos; algunos de ellos pueden presentarse una y otra vez. Pero cada experiencia debe ofrecer una oportunidad de aprender y no representar una barrera que impida enfrentar la vida.

Valor, la palabra mágica
¿Suena como algo vano, como una solución irreal? Tal vez, pero la realidad es que el valor es una actitud indispensable para afrontar el miedo. “A veces lo más valeroso que se puede hacer es aceptar la confusión el tiempo que sea necesario, resistiendo las presiones de los demás a hablar o actuar antes de que estés preparada para hacerlo. Cuando lo estés, puede que el valor te obligue a afrontar el miedo o la incomodidad que creías que no podías superar. Es la ansiedad que no nombramos, que intentamos evitar o transmitimos a los demás lo que cierra nuestro corazón, distorsiona la mente y limita nuestra posibilidad de vivir con más valor”, aconseja la psicóloga Harriet Lerner.

Hacerle frente a tus temores es algo que te ayudará a vivir plenamente. Hoy puede ser un gran día para empezar de cero y quitar las barreras que te impiden ser feliz. Dile no al miedo y sí al valor. Hacerle frente a tus temores te ayudará a vivir plenamente.

Cierra la puerta al miedo
• Infórmate. Cuando no hay información, la ansiedad se agrava y surgen las fantasías.
• Ten cuidado dentro de unos límites razonables.
• No te avergüences si decides evitar algunos riesgos.
• Evita las actividades que te alteren, como ver cierto tipo de programas de televisión.
• Busca actividades que te tranquilicen, como dar un paseo o hacer estiramientos de yoga.
• No pierdas la perspectiva. Aunque ocurran cosas terribles, es posible seguir adelante con amor y esperanza.
• Mantente conectada con los demás. Si tus miedos prevalecen por más de seis meses y notas que te impiden gozar de una vida normal, no dudes en pedir la ayuda de un psicólogo.

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