Mantén la paz mental

No es por moda, sino por necesidad que en la actualidad todos estamos en la continua búsqueda de cómo lograr encontrar la paz mental y espiritual a través de diversas prácticas como el Zen, la Meditación, el Yoga, el Tai Chi, la Kabbalah.
Si analizamos cualquier conversación, podemos percatarnos de que parece que hay un espejo en medio de las dos personas y se empiezan a reflejar las mismas expresiones faciales, las mismas poses, el lenguaje corporal empieza a ser el mismo y hasta la tonadita de la voz.

Esto se debe a que las neuronas en el cerebro se activan al concentrarse en lo que se está observando. Esto ocasiona una cascada de reacciones en nuestro cuerpo, que logra atraer la atención de nuestro interlocutor y crear una empatía. El uso de las palabras positivas o las negativas logra cambiar el estado de ánimo de las personas. Se ha comprobado que cuando los jefes se encuentran bien y de buenas, los miembros de su grupo de trabajo experimentan mejor ánimo y son más coordinados y productivos.

¿Eres transmisora o receptiva?
Algunas personas tienden más a transmitir sus emociones, mientras que otras tienden a ser más receptivas. Éstas últimas son las que están más expuestas al contagio de las emociones. Las personas transmisoras, por ser más expresivas oral y corporalmente, resulta más fácil para los demás saber cómo se sienten. Dentro de este grupo existen algunas personas que quieren contagiar  a toda costa su estado de ánimo, de esa forma se sienten poderosas. Hay otro tipo de transmisoras conocidas como los vampiros o las reinas o los reyes del drama y son aquellas que se la pasan quejándose de todo y que pueden llegar a acabar “chupándote” la vida en sus crisis de negatividad.

Las personas receptivas, por el contrario, tienen fuertes reacciones internas; son las clásicas personas que sienten mariposas en el estómago o les palpita el corazón con gran facilidad. Generalmente, las mujeres somos más propensas a ser receptivas, porque somos más sensibles.

Frases que ayudan
• Disculpa, necesito ir al tocador. Esta excusa siempre puede ayudar a detener una ola de emociones negativas. Porque te permite tener un break dentro de la situación y hasta puedes realizar una pequeña meditación.

• Pongamos un tiempo. Si te ves obligada a escuchar toda una cantaleta de tu mejor amiga sobre sus problemas en el trabajo, dile que hablen del asunto sólo 10 ó 15 minutos y que después de ese tiempo van a disfrutar de la comida o de otra plática.

• Vamos a plantear una solución. No se debe una eternizar escuchando siempre lo mismo, sólo plantea qué solución se le puede dar al problema y no aceptes tomar el problema como algo tuyo.

• Me gustaría ayudarte, pero no puedo. Con esto estás dejando bien claro que ya no quieres seguir hablando del tema, porque te está afectando. Si lo dices en tono amable y de forma calmada, no lastimarás a nadie.

• Cambiemos de tema. Si ya no aguantas, tan sólo cambia completamente el tema de conversación.

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