Manual para los padres de hoy

Infancia
Que el niño se sienta amado y valorado es una meta fundamental para su educación y para que llegue a ser un adulto feliz y productivo. La seguridad básica que se debe infundir en el niño le permite afirmar su vida, esperar que el futuro le sea bueno y sentirse seguro. Otra meta de la educación en esta etapa es proporcionarle la capacidad de autoconservación mediante el propio esfuerzo. Hay que formar en el niño una habilidad personal, un saber hacer las cosas, un espíritu despierto, activo y eficiente.

Los consejos para esta edad:
•    Es el momento de inculcar disciplina para afrontar la vida y de fijar con firmeza hábitos de estudio.
•    Establecer un horario de estudio y cumplirlo; si los chicos se niegan, hay que explicarles que igual que los padres no pueden negarse a trabajar, ellos no pueden eludir su responsabilidad. Sin firmeza, el niño se volverá caprichoso.
•    Fomentar las cualidades de un carácter firme y responsable. Con el orden aprenderá a organizar sus cosas y su tiempo de estudio y de ocio. Con la obediencia aprenderá diferentes habilidades y a convivir en armonía en familia y en la escuela. Con la sinceridad tendrá una imagen realista del mundo y de sí mismo.

Pre-adolescencia
Es la etapa de oro de la infancia, la última llamada para los padres para sembrar en tierra fértil. Es el momento de dejar huella en los chicos, antes de que los cambios y ansias de libertad releguen a los padres a un segundo plano en el paisaje de los adolescentes. En esta edad, el teléfono celular, Internet y los videojuegos formarán parte de la vida de los niños, que empiezan a tener un amigo predilecto, a compararse con los otros, a interesarse por las marcas de moda y a querer manejar algo de dinero y su tiempo.
•    Para ayudarles a desarrollar el autocontrol y autogobierno, es fundamental que cuando el niño regrese a casa sea recibido por un adulto que no le permita ser dueño de la televisión, la computadora y el refrigerador. Los expertos coinciden en que la clave es poner límites a las nuevas tecnologías.
•    Internet es importante para estudiar, aprender y para su círculo social, pero es necesario limitar su uso a esta edad. A partir de los 12 años se intensifica el uso de chats. Hay que protegerlos de pedófilos, de contenidos violentos y de pornografía. Para esto se pueden emplear filtros físicos que impiden el acceso a determinadas páginas, fomentar su espíritu crítico y procurar que la computadora esté en un lugar abierto para evitar que pase horas chateando a puerta cerrada.
•    En cuanto a la televisión y los videojuegos, es responsabilidad de los padres administrar el tiempo y los contenidos que ven sus hijos, así como compaginarlos con el deporte y otras actividades. Algunas de las recomendaciones de los expertos son ver la tele en familia, comentar contenidos y situaciones y, si no se le permite ver un programa, explicarles el por qué.
•    Para que aprenda el valor del dinero y su uso se sugiere darles una cantidad en función de la demanda y de para qué lo necesita. En esta etapa empiezan a ser más consumistas y a medirse con los otros. Lo importante es que sepan que los suyo es lo que sus padres le han dado y punto.
•    Supervisar sus actitudes hacia la escuela y los adelantos en las áreas básicas: lengua, matemáticas, razonamiento y percepción. Ayudarles a lograr el éxito de la escuela fomentando y supervisando algunas reglas fundamentales: llevar al día las materias, prestar atención, preguntar dudas, participar y automotivarse.
•    Es el momento de insistir y ayudarlos a cultivar el corazón, a encontrar bienes que le den sentido a sus vidas y a formar una serie de actitudes como la buena comunicación, el trato personal, la gratitud y la cortesía.

Adolescencia
Es una etapa de desconcierto para sus padres y para ellos. Con mucha frecuencia caen en situaciones contradictorias, su comunicación es difícil y crece la incomprensión. Los cambios hormonales, físicos y psicológicos convierten a la adolescencia en una etapa compleja en la que los padres redefinen su situación con un hijo en busca de autonomía y descubrimientos. Algunas claves para afrontar esta etapa de la vida individual y familiar son:
•    Manejar la autoridad con diplomacia. Es mejor no utilizar un tono inquisitivo ni amenazador. Si antes ha habido autoritarismo y tiranía, puede amenazar una escalada y elevar el grado de tirantez. Hay que darles confianza y márgenes de libertad. Es la etapa en la que el diálogo y la orientación de los padres son indispensables.
•    Que los chicos sepan que cuentan con sus padres. Los padres no saben dónde ubicarse; pierden injerencia frente a los amigos. Por esta razón, es tan importante influir en la infancia y, en la adolescencia, interesarse por el grupo y saber con quién anda el chico.
•    Estar alertas para no caer en la ceguera de padres. Es muy probable que los padres no se enteren de los problemas de su adolescente; sencillamente, porque no se los van a contar. En los casos más graves, como drogas, trastornos alimenticios, problemas escolares, etc., ocultarán información.
•    En ocasiones, los padres se deben apartar discretamente del protagonismo, para dar paso a alguien que tiene otro valor afectivo: amigos, hermanos, abuelos, tíos. Hay que mover los hilos para no forzar más la situación.
•    Poner límites claros. Los límites deben verse como una ayuda indispensable. Es cuando más los necesitan los chicos, ya que quieren libertad, pero también tienen muchas frustraciones y contradicciones. Es necesario decirles ‘no’ con seguridad, llamarles la atención cuando se salten las normas y cumplir las medidas de castigo impuestas en cuanto a horarios de llegada, rendimiento escolar y el uso de tecnologías.

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