Más allá de la infidelidad

Stockbyte/ThinkstockA la figura de la amante se le atribuyen cualidades como sensualidad, belleza e incluso, una personalidad atractiva y seductora que para algunos varones resulta inevitable acercarse a ella, pero la realidad es que una persona que decide estar en el rol del tercero en discordia, está emocionalmente lejos de aquella imagen fascinante y llena de misterio que la ficción proyecta.

Sofía tiene 35 años de edad, cuenta con un alto puesto ejecutivo y con una condición de vida cómoda. Desde hace más de 3 años entabló una relación con Rodrigo, un director de empresa quien llevó su matrimonio y trato con sus hijos como si nada pasara fuera de casa. Ella, en cambio, se jacta de ser el amor de la vida de ese hombre que se niega a terminar cualquier vínculo con su esposa y poner en riesgo la aparente estabilidad en su vida familiar.

Hans Olvera, psicólogo y catedrático de la Universidad Iberoamericana, explica que la infidelidad está catalogada como el vínculo de manera extra o que está sumado a una relación de pareja que se asume como primaria, por lo que la otra relación se considera secundaria. El impacto que tiene una situación de este tipo es triangular, nadie es vencedor ni vencido, tampoco alguien sale librado de las posibles heridas emocionales que esta situación genera, por lo que cada uno de los integrantes del triángulo se verá afectado de uno u otro modo.

Atrás de la puerta

El especialista explica 2 posibles razones por las que una mujer decide mantener este difícil rol dentro de una relación:

1.    Cree merecer lo que tiene: Por tosco que parezca, piensa que no puede aspirar a una relación amorosa que se presente de manera franca y abierta, por lo que, recibir lo que él esté dispuesto a dar en todos los sentidos, para ella es suficiente.
2.     Carencia de autoestima: Tras las posibles muestra de falsa seguridad que ella muestra, hay una abrumadora desconfianza en sí misma, la cual la lleva a complacerlo con el único fin de sentirse aceptada.

Hans Olvera explica que cuando un hombre tiene una relación de pareja y entabla un vínculo secundario, es con el objetivo de aliviar una o más carencias que no se satisfacen en su matrimonio, ese es el resorte principal para poner sus ojos en una persona distinta. Él buscará aliviar sus necesidades -las cuales pueden ser de muchos tipos- ya sea con la relación paralela o con alguna otra mujer. El académico subraya que el ambiente de insatisfacción dentro de un matrimonio o noviazgo lo viven ambos integrantes, y son los dos quienes pueden, si así lo desean, darle solución a eso y perdonarse.

Es injusto atribuirle al amor las decisiones equivocadas, así como las heridas o golpes emocionales que se generan tras ellas, ya que no hay nada más alejado del amor que eso. Todos tenemos la oportunidad de elegir a la persona con la cual queremos compartir un proyecto de pareja, sin que esto implique traicionar los planes y aspiraciones personales, y por el contrario, decidamos por una relación cariñosa y entrañable que nos fortalezca.

Sofía afirma que Rodrigo, a pesar de las apariencias, la quiere, ya que abre espacio en su agenda para verla de vez en cuando, así como para mantener contacto vía telefónica, sin importar que él últimamente tiene poco tiempo ya que, tras hacer miles de malabares por evitarlo, su esposa le pidió el divorcio y él recibe apoyo psicológico para manejar adecuadamente la separación familiar ya que se niega a romper el vínculo con ella.

Para ver:

Qué les pasa a los hombres, director Ken Kwapis, EUA, 2009.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

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