Más allá del deseo

Más allá del enamoramiento, del sueño erótico con la persona amada, de la atracción física y del deseo, se encuentra el amor. El amor es algo tan complejo que ha sido estudiado por especialistas de distintas disciplinas, como la antropología, la sociología, la teología, la psicología, entre muchas otras, quienes han querido dar cuenta de lo que es este sentimiento, cuáles son sus principales características, los tipos de amor que existen, entre otras muchas cosas.

Robert Stemberg, autor del libro The New Psychology of Love, publicado por Yale University Press explica que en Occidente, el amor tiene más qué ver con la conjunción de tres dimensiones que son: La pasión, la intimidad y el compromiso. La pasión se puede dividir en dos tipos a su vez, la pasión erótica, que es lo primero que se activa en todo proceso del amor y que es necesaria para que la relación crezca, y el segundo tipo que es la pasión romántica, que es la parte del pensamiento, que se refiere a la idealización del ser amado, a los sentimientos que se tienen hacia la otra persona.

Tanto la pasión erótica, como la pasión romántica tienen una duración distinta y eso es natural. La primera puede durar hasta ocho meses y la segunda un máximo de cuatro años, después de este tiempo se puede presentar una disminución del deseo y es cuando el amor salta para mantener la relación.

Helen Fisher, autora del libro Por qué amamos, de Editorial Taurus, expone que la trayectoria evolutiva del amor consiste en que la pasión romántica se transforma gradualmente en unos sentimientos de apego profundo: “Podemos iniciar una relación con alguien por quien sólo sentimos un deseo sexual. Nos enamoramos de esa persona y al poco tiempo nos sentiremos emocionalmente unidos”.

Del enamoramiento al amor

Como explica el psicólogo Carlos Ley Ramírez, “la mayoría de las parejas pasan por la etapa del enamoramiento, que es la idealización del otro, el pensar todo el tiempo en el otro, atribuirle cualidades que no necesariamente tiene. Después, si pasamos esta etapa, llegamos a la que corresponde a la intimidad, es decir la parte de apoyo comprensión y complicidad”, y agrega: “El entrar a una fase de intimidad denota un apego más profundo hacia la pareja y en esta etapa, aunque tarda más en llegar, es más duradera, y crece conforme pasa el tiempo, pues en ella se comparten metas, intereses, amistades, sueños y va en aumento conforme nos involucramos más en el mundo del otro”.

El especialista comenta que si hay interés en que la relación dure, es necesario que se haga presente el compromiso entre ambos. Esto indica que hay que dar un paso rumbo a la aceptación de aquello que implica tener una pareja. Comprometerse para todo con ella, es aquí cuando surgen más dificultades, pues ya no es sólo deseo y amistad lo que prevalece en la relación, ahora es momento de aceptar al otro como es y compartirlo todo, lo bueno y lo malo con él.

Carlos Ley comenta que para que la relación trascienda es necesario que ambos estén dispuestos a solucionar todo aquello que se les presente, así como a mantener vivo el interés de uno por el otro y enfatiza: “Hay que re-enamorarse continuamente, redescubrir a nuestra pareja y redescubrirnos en ella. Intentar cosas nuevas, diferentes y demostrarle a la otra persona que la amamos. Lo peor que podemos hacer es estar con alguien sólo por costumbre”, finalizó.

Si bien es cierto que no existen fórmulas mágicas que hagan que el hechizo del enamoramiento se convierta en amor entre dos personas, sí existen caminos que orientan a ello como son el estar dispuesto a aceptar a la otra persona tal y como es, así como buscar el crecimiento individual para que juntos se vean fortalecidos. El milagro del amor ocurre todos los días, en ocasiones, por difícil que parezca, tenemos la posibilidad cerca de la mano y basta que estemos listos para dar el banderazo inicial a una relación de pareja.

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