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Masaje a base de bambú

La bambú-terapia, una técnica de relajación oriental, se abre espacio entre las múltiples terapias en boga. Estrella Rodríguez, esteticista del Sants Institut, aconseja este método “realizado con cañas de distintos tamaños y diámetros, 
para personas con problemas de estrés 
que necesiten relajarse”.

Beneficios milenarios
Cada vez el mundo oriental está más presente en los centros de belleza de nuestro país, que están importando la sabiduría milenaria para conseguir relajarnos y destensar todos nuestros músculos, con el único propósito de sentirnos bien por dentro y por fuera.

• La relajación es fundamental.
• Reactiva la circulación y la energía, para transmitir una sensación de paz a todo 
el cuerpo.
• Combate la celulitis al favorecer el drenaje de impurezas y la regeneración de tejidos.
• Refuerza las defensas del organismo al eliminar toxinas.
• Despierta la energía acumulada en puntos de nuestro cuerpo tan importantes como, por ejemplo, la columna vertebral.

“Es un tratamiento vital porque provoca una relajación física y mental,
a la vez que reactiva nuestra circulación y nos ayuda a moldear la figura”, comenta Estrella Rodríguez.


Por zonas

El masaje es integral, es decir, se da por ambos lados del cuerpo y en la cabeza. Esto hace que los diámetros y tamaños de las barras tengan que variar dependiendo de la zona. 
Por ejemplo, de espaldas, donde el 
rodillo recorre todo el cuerpo desde los talones a los hombros, se usa 
el bambú más grueso para ejercer 
una presión homogénea. 
Por el contrario, en el abdomen se usan varillas medianas para ejercer una presión mucho más suave; en 
la cara solamente se utilizan las varas de bambú más finas para activar 
la circulación sanguínea.

3 pasos básicos
Mediante largas pinceladas, 
se aplican los aceites esenciales. 
En este caso, lo ideal es usar los 
de mandarina, lavanda y naranja, 
que ayudan a la relajación y tienen efectos tranquilizantes. Se deslizan los cilindros de bambú por todo el cuerpo, ejerciendo presión por rozamiento y deslizamiento. De este modo, ayudan al organismo a reactivar la circulación para drenar y regenerar todos los tejidos del cuerpo.
Se envuelve el cuerpo con una sábana caliente durante unos minutos para conseguir una relajación total.

El ambiente del masajeiStockphoto/Thinkstock
El masaje debe hacerse en el mismo sentido de las manecillas del reloj, en una habitación apenas iluminada por la titilante luz de velas aromáticas depositadas en el suelo y con el leve sonido de una percusión oriental como telón de fondo. Cuando todo está dispuesto, el masaje empieza con un baño en aceite de sésamo que elimina los bloqueos energéticos. Posteriormente, el turno es para las varas de bambú. La masajista introduce varitas de 10 centímetros de largo por un centímetro de ancho entre los dedos del pie izquierdo. 
La sensación inicial es extraña, 
pero cada vez es más agradable.
Luego, con un bambú de 20 centímetros, pasa al tobillo. La masajista se dirige a la pantorrilla y con una vara de 50 centímetros repite los movimientos hasta llegar al muslo. “Se utilizan tallos de diferentes diámetros y longitudes porque éstos, individualmente, dejan calibrar la presión de cada encrucijada vascular 
y cada relieve del cuerpo. Esto permite dar armonía no sólo físicamente al cuerpo, sino interiormente al alma”, concluye Estrella Rodríguez.

Sus resultados
La técnica de presión por rozamiento y deslizamiento produce una influencia sobre la dinámica de los fluidos. Por lo tanto, un buen drenaje y regeneración de tejidos, ayuda a la circulación y por ende, disminuye la celulitis y remodela la silueta.

Agradecimiento:
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