Mejora la relación con tu pareja

Todas las relaciones de pareja son parecidas a un ser vivo, nacen, se desarrollan, maduran y mueren, pero no significa que todas lleguen a su fin.

El matrimonio, el noviazgo o cualquier tipo de relación es cosa de dos. Te gustaría que él también reconociera que su relación no está muy bien y que también podría poner de su parte para que las cosas marcharan mejor. Todo eso es cierto, sin embargo también es cierto que sólo puedes cambiar aquellas cosas que dependen de ti.

De acuerdo con la Psicologa María del Carmen Camacho Gil, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM),y especialista en terapia de pareja, asegura que “el tiempo de vida de una relación depende de la etapa que viene
después de la madurez, donde parece un estancamiento, pero justo es el momento en el que se abren oportunidades en otras áreas y cuando se descubre el tipo de amor que se tiene: si es momentáneo, narcisista, o si es un amor completo y de ambas partes”, explica.

A veces queremos hacer todo en pareja, pero eso puede atrofiar la relación al no permitir que el otro se desarrolle aparte de nosotros, por lo cual es necesario brindar un espacio y demostrar que para nosotros es importante que nuestra media naranja sea feliz con lo que le gusta.

Tips:

1. Si tú no estás bien, nada lo estará. Tienes que estar bien contigo misma, serenarte, despojarte de los sentimientos de culpa, ser capaz de recuperar tu independencia emocional y perder el miedo a estar sola contigo misma. Tienes que desear estar con él, pero no necesitar estar con él. Tienes que perder el miedo a perderlo.

2. No trates de controlar la situación. En una discusión con tu pareja, alguno de los dos siempre quiere tener la razón, pero el pleito termina siendo un mecanismo de defensa mediante el cual se intenta controlar al otro, ya que por las buenas parece no dar resultado. La pelea lleva al miedo, y el miedo a medio-largo plazo al deterioro de la relación, ya que nos sentimos tensos, humillados, manipulados, etc.

3. Demuéstrale que le tienes confianza. Es decir, si nuestra pareja es feliz ejercitándose, o disfruta salir con sus amigos, tomar clases de baile, o alguna otra actividad, se debe respetar ese espacio.

4. Cuando tengas que dar tu opinión, primero escúchalo atentamente y luego le dices:
“ENTIENDO QUE…” (Demuestras que has comprendido su idea, denotas empatía y, si es posible, los puntos de acuerdo con su postura).
“TAMBIÉN ES CIERTO QUE…” (Procura no usar un “pero”… porque parece que lo anterior no vale. Das tu opinión o argumentas con hechos otro punto de vista distinto al escuchado. Si vas a dar tu opinión subjetiva, utiliza mensajes “yo”, habla por ti, y no te metas en descalificaciones hacia los demás).
“POR LO TANTO SUGIERO… O ¿QUÉ PODRÍAMOS HACER?…” (Propones un cambio que satisfaga a ambas partes).

5. Evita decir cosas como: Sabes que no soporto a fulanita”, “Tu hermano me parece un… por consentirla…”, “Creía que a ti tampoco te gustaba…, la verdad es que no te entiendo”. Puedes manejar la siituación de diferente forma: “Para mí es importante que reservemos algo de tiempo para estar nosotros solos juntos en familia, seguro que si pensamos con calma en una solución para hacer ambas cosas la encontraremos”; abrir el abanico de alternativas, no se trata de ahora o nunca, de todo o nada, podemos reservarnos un fin de semana distinto o un puente, una mañana o una tarde, negociar.

6. Evita las quejas: “Crees que yo no estoy cansada, si te agobia la casa y llevas 5 minutos, imagínate yo, que paso toda la tarde aquí con los niños, qué egoísta eres”. Puedes cambiarlo por: “Entiendo que te aburras de comer lo mismo, a mí también me pasa, quizás podrías darme alguna idea para variar el menú. Con el poco tiempo con el que dispongo, sólo puedo hacer algo fácil y rápido.

7. No pienses por el otro: No escuches lo que no se te ha dicho, no te precipites sacando conclusiones o haciendo interpretaciones negativas de las palabras del otro. Céntrate en el tema y no personalices cualquier comentario que se te haga. No estés a la defensiva, no tienes que defenderte de nada.

8. Sé cariñosa: Demuéstrale que aun lo amas, incluso cuando no estés de buenas. Utiliza muchos “te quiero” y el contacto físico (besos, abrazos, sonrisas). Que tu gesto sea agradable, destierra el “él ya lo sabe”, los gestos desairados, hablar golpeado, etc.

9. Si estás enojada por algo que ha hecho, recuérdale que tu enfado no pone en peligro tu amor hacia él. A veces es bueno, antes de hacer una crítica, comenzar por un halago, y si puedes terminar con otro mejor, por ejemplo: “Te quiero mucho y si algo no deseo es que discutamos por problemas domésticos”; o “Siento no estar de acuerdo con lo que me propones, mi opinión es que…”.

10. No seas tan perfeccionista, y deja de criticarlo. Tu media naranja es solo un ser humano tan imperfecto como tu, no estés corrigiéndolo continuamente por cosas insignificantes.

11. No le veas el lado negativo a tu relación. Apóyate en lo que sí va bien. A veces vemos todo del mismo color: negro. No es cierto que todo vaya de mal en peor. Piensa en las cosas que sí funcionan y recuérdaselo para que él también lo vea y se sienta menos frustrado y más animado para resolver las diferencias.

12. En una situación tensa no lo compliques más. Si están comenzando una discusión que sube de tono, lo mejor es parar. Tómate un tiempo para tranquilizarte y luego platiquen cuando ambos se hayan relajado. El sentido del humor es muy importante para quitarle hierro al asunto, y liberar tensiones.

13. No dediques toda tu energía en preocuparte por tu relación de pareja.
No le dediques toda tu energía ni todo tu tiempo a darle vueltas al asunto. Recuerda el primer consejo: “Si tú no estás bien, nada lo estará”. Pensamos con más claridad cuando tomamos distancia de nuestros problemas y esto lo logramos cuando dirigimos nuestra atención a otras cosas y podemos volver a ello viéndolo desde otro punto de vista, con otro ánimo, con otras experiencias. Cuídate mucho, date caprichos (los hay muy baratos: oír música, darte un baño, comprarte un libro, quedar con una amiga, etc.)

Refuerza tu autoestima, haz cosas (dentro de tus posibilidades), que te permitan sentirte mejor contigo misma y que no tengan nada que ver con él. Puede ser tan sencillo como hacer una nueva receta de cocina, ir a la peluquería, apuntarte a un curso, conversar amigablemente con alguien desconocido, cuidar tu dieta, hacer ejercicio, etc. Se trata de aprender alguna habilidad nueva, ponernos pequeñas metas o simplemente disfrutar de cosas sencillas.

No seas catastrofista pensando todo lo que va mal y lo que podría ir aún peor. Se positiva, disfruta de lo que la vida te ofrece, de lo que sí va bien, de lo que aún puede ir mejor.

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