Niños: ¡No más uñas mordidas!

La onicofagia, mejor conocido como el mal hábito de morderse las uñas, no es exclusivo de los niños y puede aparecer alrededor de los 3 años y continuar como un vicio por mucho tiempo.

Las causas más comunes por las que los niños lo hacen son ansiedad, cansancio, tensión, estrés, miedo o hasta aburrimiento. También se presenta cuando no se sienten bien consigo mismos o en casos mas graves, como motivo de autodestrucción o autoflagelación.

Pon atención a sus manos

Aunque probablemente se trate de algo pasajero y pronto deje de hacerlo, es importante identificar estos puntos, pues así te será más fácil ayudarlo, por ejemplo:

  • Las situaciones que activan esta práctica.
  • Lo que lo provoca o estimula a comer o morderse las uñas, como en época de exámenes, al estudiar, estar frente al televisor, etc.
  • Cuándo logra evitar morderse o comerse las uñas, puede ser mientras practica algún deporte o cuando juega.

Una vez identificadas las causas y los momentos de abstinencia, lo más importante es conscientizar al niño sobre el perjuicio a sus dientes y la mala apariencia de sus manos y uñas.

Soluciones caseras

Para eliminar este hábito de manera progresiva, puedes ofrecer a tu niño una raíz de regalíz, (la encuentras en los mercados) que además de poseer propiedades medicinales, tiene un sabor suave y agradable; sólo deberá masticarla para mantener sus dientes ocupados y lejos de sus dedos. No prolongues su uso por más de 7 días.


Intenta untar en sus dedos una capa de aceite de jengibre, pues tiene un sabor fuerte y desagradable al paladar, lo puedes preparar en casa macerando la raíz en aceite de oliva durante 2 semanas. Es suficiente con aplicarlo diariamente durante 3 ó 4 semanas.

Tip: nunca trates el problema con regaños ni a base de castigos, esto puede resultar contraproducente y podría empeorar. Si existe un descontrol visible, te recomendamos pedir consejo y ayuda psicológica.

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