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No te dejes abatir por las desgracias

iStockphoto/ThinkstockCon la divulgación de la violencia en los medios, han surgido nuevas corrientes psicológicas para prevenir y combatir esta desgracia de las sociedades. Una de ellas es la psicología positiva que rescató el término resiliencia, para aplicarlo a la facultad humana de trascender las catástrofes y convertir en algo positivo la enseñanza derivada del dolor de las experiencias más desagradables. Es la forma científica que explica el dicho popular no hay mal que por bien no venga o el otro dicho que dice si del cielo te caen limones, aprende a ser limonada. No te dejes abatir por las desgracias, fortalécete con ellas y lucha. No importa cuántas veces tropecemos y caigamos, sino cuántas nos levantamos.

Dadas las circunstancias que está viviendo la humanidad en casi todo el mundo y la pérdida de valores, principalmente en los ámbitos de la educación desde la familiar hasta la escolar, han surgido grupos de niños y niñas que agreden física y/o mentalmente a criaturas, a veces lo hacen maestros en escuelas que permiten esta violencia, llamada “bullying” y que en nuestro país ya se declaró como un problema de salud social. Cada vez se confirma que los orígenes de esta conducta proviene de niños que proceden de familias desintegradas o disfuncionales.

La psicología positiva

Así las cosas, en algún momento de la vida, muchas personas en su niñez o en la vida adulta han sufrido agresiones. Otras han vivido la pérdida de seres queridos, por fallecimiento, ruptura de una relación, a veces han estado involucrados o han sido testigos de accidentes o catástrofes naturales, como el terremoto en 1985 en la ciudad de México. Algunos hasta la fecha siguen sufriendo por el hecho. La psicología positiva insiste en que todos los seres humanos, como parte de nuestra naturaleza tenemos la habilidad de sacar fortalezas del dolor y esto es lo que debemos buscar, aprender o desarrollar.

También en el ámbito laboral, sufrimos de estrés por diversas causas y la medicina está aceptando que la mayor parte de las enfermedades tienen como base el estrés. “Burnout” (estar quemado) es la última consecuencia del manejo inadecuado del estrés en el trabajo. Es el sentimiento de fracaso, el agotamiento, estar exhausto ante excesivas demandas de energía, fuerza espiritual o recursos personales.

Nivel de estrés

Para prevenir y resolver de la mejor manera posible todas estas situaciones lo indicado es tener el apoyo familiar, especialmente de la pareja, si existe; tener relaciones interpersonales estables, asistir a terapia de apoyo psicológico. Buscar el equilibrio en la vida, no sólo dedicarse al trabajo, sino tener tiempo para disfrutar, tener contacto con algún programa académico, educación continua (congresos, diplomados, cursos). También es importante la vida espiritual, el ejercicio físico, sesiones de masaje o cuidado quiropráctico, pertenecer a un grupo de autoayuda y llevar un diario personal, del nivel de estrés.

Todo lo anteriormente mencionado para resistir en tiempos de crisis, nos permite conservar el sentido del humor y optimismo y sonreír, lo que ayuda a mantener autoestima adecuada, creyendo en sí mismo; además ser paciente y aprender a perdonar. Darle un sentido al sufrimiento, en lugar de dejarse arrasar por el dolor. Es lo que hoy se reconoce como resiliencia: la capacidad de resistencia del espíritu, esperanza y transformación después del sufrimiento.

No es fácil, pero si buscamos qué cosas positivas pudo traernos haber sufrido tal o cual enfermedad, la pérdida de una relación, de bienes materiales y hasta la ausencia de un ser querido, seguramente encontraremos que como consecuencia de trascender el mal momento surgieron fortalezas y capacidades que difícilmente hubieran aparecido sin el sufrimiento. En un curso de psicología el instructor presentaba el lado chusco de situaciones desagradables y todo el auditorio reía, excepto una persona que mantenía expresión de preocupación y por momentos de enojo.

No encontraba el lado chusco del hecho que su hijo de cinco años había muerto de leucemia. El instructor se puso serio y se acercó viéndole a los ojos y le preguntó donde creía que estaba su hijo en esos momentos, de acuerdo a sus creencias, a lo que el señor respondió –en el cielo- El psicólogo le preguntó entonces: en el cielo hay catástrofes como los terremotos, hay “roba chicos”, accidentes de tránsito, violencia extrema en las calles, alcohol, drogas, etc. Esta persona cambió la expresión de su rostro y dijo –qué egoísta he sido… mi hijo está libre ahora de todas esas amenazas y yo no lo dejo descansar por mi apego.

Para saber más:

Pase lo que pase, no es el fin del mundo. Resiliencia para momentos de crisis, de Joan Borysenko, Editorial Urano.
* Octavio Rivas, Pionero en la psicología del deporte en México.

“Creemos en México, ahora creamos en su gente”.

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