Pareja: polos opuestos… ¡y felices!

Polka Dot/Polka Dot Images/Thinkstock Hay parejas que a pesar de sus diferencias, aprenden a convivir, lo que significa que encuentran mutuamente lo que les falta a cada uno.
No descartes el amor a pesar de que existan diferencias tan marcadas. Hay convicciones en la vida que pueden ser un obstáculo para tu vida de pareja. Si estás interesada en un opuesto, no descartes su amor, pero sí debes ser cautelosa respecto a las posibilidades para que la relación funcione.

Las diferencias

Casi desde el primer flechazo podrías darte cuenta si tu pareja es afín contigo. La atracción física muchas veces sobrepasa a la atracción espiritual y se da regularmente poca importancia a las ideas y costumbres del ser que empiezas a amar. Los opuestos más comunes en el amor son:

Ahorradores vs despilfarradores. Cuando uno ahorra y el otro gasta puede generarse un conflicto fuerte, ya que a los ahorradores les estresa simplemente ver la manera en que el otro suelta el dinero, que en la mayoría de los casos son gastos inútiles. Mientras existe un preocupado por el futuro, al otro no le interesa en lo más mínimo no tener dinero al despertar. Generalmente, estas parejas fracasan en su intento de ser felices y optan por la separación. Sin embargo, si no eres compatible en este aspecto y deseas continuar la relación, es necesario que desde un principio pongan las prioridades sobre la mesa. Incluso se recomienda hacer una lista de los gastos indispensables y eliminar en pareja los gastos inútiles que conducen al despilfarro.

Deportistas vs sedentarios. Un verdadero deportista busca levantarse temprano para ir al gimnasio, le gusta aprovechar los fines de semana para ejercitarse y tener actividades saludables. Una persona sedentaria pasa largas horas sentada, acostada o trabajando.

Este tipo de personalidades regularmente no congenia, ya que no conviven. Mientras uno se levanta temprano, el otro está en la cama y los horarios no coinciden; por consiguiente, se reduce el tiempo para estar en pareja, disminuyen los buenos momentos, se ven menos con las amistades comunes y lo peor, se perderán de nuevas experiencias que enriquecen, sin lugar a dudas, una relación.

Si desean permanecer en la relación, deben ponerse de acuerdo en algo. Uno debe ceder. Quizá no te guste el deporte y a él sí.

Generalmente quien hace ejercicio vive más años con mejor calidad de vida.

Vegetarianos vs carnívoros. Compartir el pan y la sal en todas las culturas es un ritual importantísimo y es el “previo” para el cortejo de amor. Generalmente la primera cita amorosa es una invitación a comer para conocerse, platicar y vislumbrar el panorama de lo que será el amor de pareja.

Vivimos una era en la que mucha gente se define por lo que come y lo que no. Las diferencias en la comida pueden poner en riesgo una relación. Simplemente ponerse de acuerdo en el lugar para comer puede ser inicio de diferencias, sobre todo cuando uno de los dos tiende a comer solamente verduras.

Religiosos vs ateos. El hecho de no compartir la misma religión puede desatar conflictos. Ha habido matrimonios que terminan en divorcio, sin embargo, hay evidencias de segundas partes: parejas que se dan un tiempo y se buscan de nuevo para formar otra vez un hogar… La solución: que él o ella se conviertan en la religión de su preferencia. Esto es una manifestación también del amor, la clave está en aprender a ceder.

Comstock/Jupiterimages/ThinkstockDerechistas vs izquierdistas. Así como en la religión, tener ideas políticas opuestas puede impedir uniones, existen grandes excepciones como parte del clan de los Kennedy, la esposa del gobernador de California. Si como ellos, otras parejas pudieran hablar de sus tendencias políticas con respeto, más relaciones surgirían y serían duraderas.

Moderados vs sexosos. El deseo sexual debe asemejarse en pareja, porque siempre el que desea más relaciones sexuales termina insatisfecho y busca placer por otro lado. Los psicólogos opinan que generalmente no hay futuro en relaciones donde a uno le gusta pasar mucho tiempo en la cama y explotar al máximo su vida sexual y al otro le molesta incluso hacerlo. Conocer a la pareja en este sentido es casi vital, porque siempre habrá problemas de alcoba que generalmente no tienen solución. Es importante que tengan desde un principio una buena comunicación en este sentido, para que no haya decepciones. Si quieres entrar al juego de este tipo de opuesto, no queda más que aprender a ceder.

Personalidades opuestas

La personalidad son las características físicas, sociales y genéticas que te hacen única. Se sabe que todo lo opuesto nos atrae y en el caso de las parejas esto resulta muy común. Y aunque a veces, la incompatibilidad hace que las relaciones no funcionen, hay una teoría de que el amor funciona haciendo posible lo imposible.

En una relación puede darse el caso de que uno es abierto y el otro tímido, callado/platicador, cariñoso/frío, sensible/insensible, enojón/alegre; por citar algunos casos. La fórmula para el éxito en estas relaciones es que aprovechen estas diferencias. Pueden iniciar con un diálogo a fondo donde estén dispuestos a reestructurar la pareja y a reorganizar sus personalidades, pretensiones, tiempos y exigencias para con el otro.

Soluciones a tiempo

1. No debes confiar en que el amor puede solucionarlo todo. Si él es opuesto a ti en carácter, costumbres, tendencia política y gustos, te sugerimos que comiences poniendo reglas estrictas a tiempo.
2. La tolerancia y las concesiones son esenciales desde el inicio de la relación.
3. Mide con cautela las posibilidades de que la relación triunfe y puedan hacer una vida en común.
4. Afiancen su polaridad para encontrar el justo equilibrio en su relación y complementarse adecuadamente.
5. Elige a tu media naranja más por sus puntos en común que por sus puntos en contraposición.
6. Recuerda que la relación afectiva es un derecho y una obligación del ser humano consigo mismo en la búsqueda de la felicidad plena.
7. Aprendan a dosificar exigencias, gustos, fanatismos, traumas, requerimientos, miedos e intolerancias.
8. No satures ni sobrecargues a tu pareja. Permítele el espacio para que pueda expresarse tal cual es, sin fingir por compromiso o para “agradar” al otro.
9. Comenzar a quererse más y respetarse mejora la relación, ayuda a comprender al otro que siempre va a ser diferente de algún modo, pero sin dejar de ser nosotros mismos ni tener que renunciar a nuestros principios ni metas.

También podría gustarte

Comentarios