Placer in-me-dia-to

Los pequeños aparatos que hoy tienen usos más “creativos” fueron originalmente creados como auxiliares de los masajistas. Sus vibraciones, originadas por un pequeño motor eléctrico, relajaban los músculos de la espalda y el cuello e intensificaban el efecto del masaje manual.

De hecho, las vibraciones siguen siendo el principio con el que funcionan los aparatos para adelgazar o afinar la figura.

Del masaje a la masturbación

En la actualidad, los vibradores en forma de pene son
los productos estrella de las llamadas sex-shops, y constantemente surgen nuevas y más sofisticadas versiones de ellos. Los hay de látex, goma y silicón, entre otros materiales.

Algunos reproducen con exactitud la forma y textura del pene (con sus venas y rugosidades) mientras los demás tienen otras formas pero también vibran gracias a las pilas de su interior.

Hace algún tiempo alguien descubrió que los vibradores podían ser juguetes eróticos muy efectivos. Si se pasan en forma suave sobre el clítoris o se insertan en la vagina pueden proporcionar orgasmos de increíble intensidad. Son, de hecho, el recurso más socorrido en el mundo (y el más efectivo) para llevar la masturbación hasta el clímax.

El uso del vibrador en sustitución del acto amoroso elimina buena parte de la carga de “culpa” que el sexo tiene para muchas mujeres, porque no requiere la participación de un hombre, con la ventaja de que es totalmente mecánico y no involucra los sentimientos. Es decir, proporciona placer sexual sin compromisos.

También para ellos

Aunque es poco probable que estos aparatitos tengan en el hombre el mismo efecto explosivo que tienen en la mujer también pueden convertirse en un buen auxiliar de placer masculino.

Las vibraciones pueden resultar muy placenteras si se aplican en ciertas áreas. Por ejemplo, la zona que está atrás de la base del pene es muy sensible, por lo que puede disfrutar una suave movimiento constante. También acariciar el tronco del pene con el vibrador puede dar mucho placer; éste se intensifica cuando la vibración se acerca al glande o punta del pene.  La sensación resulta exquisita alrededor del frenillo y es tan excitante sobre el glande, que se puede utilizar para corregir problemas de erección.

¡Para los dos!

Aunque éste suele considerarse un juguete erótico de uso personal, puede servir también como auxiliar en el placer de la pareja. Por ejemplo, a algunos hombres les excita ver cómo la mujer se masturba antes de la penetración: el juego lubrica la vagina y hace más fácil y placentero el coito para ambos. El uso de un vibrador en la masturbación femenina se convierte en un espectáculo excitante para el hombre y lo prepara para disfrutar intensamente el acto sexual. Además, inmediatamente después de la excitación iniciada por el vibrador, a la mujer le resulta muy satisfactoria la sensación del pene erecto.

El uso de vibradores se ha convertido en un  buen recurso para las parejas que empiezan a sentir que la pasión se apaga por su forma rutinaria de practicar el sexo. Se trata de un elemento novedoso, diferente, que aumenta la excitación previa al coito y lo hace más satisfactorio.

También había en el pasado…

Para ser más precisas habría que decir que hace siglos no existían los vibradores como tales, pero desde siempre las mujeres han usado diversos instrumentos para darse placer. Por ejemplo, en Babilonia, India, Grecia y China usaban penes de jade, marfil o caoba para divertirse a solas. Ya para el siglo XVI se inventaron los “consoladores” de cristal, los cuales se rellenaban de leche tibia para dar sensaciones más placenteras y simular el semen. En estricto sentido, los primeros vibradores aparecieron a principios del siglo XX, con la electricidad.

Lo nuevo

Los fabricantes de vibradores presentan constantemente nuevos modelos, con características específicas para atraer a todo tipo de compradores. Estos son dos de ellos:

Un buen labial. Un novedoso vibrador tiene el tamaño y la forma de un lápiz labial, por lo que resulta suficientemente pequeño para usarse con comodidad sobre el clítoris. A pesar de su apariencia de inocuo lápiz labial es, en realidad, una especie de pene pequeño… que puede llevarse en la bolsa.

Margarita en flor. Otro original modelo lleva un detalle de margarita, que lo convierte en un adorno para el cuarto de baño. Sin embargo, tras la flor se oculta el novedoso motor que proporciona vibraciones variables, que van desde muy leves, hasta muy intensas.

Además hay pantaletas con vibrador integrado y control remoto y vibradores de forma y textura idénticas a las de un pene humano, pero en color fosforescente, para añadir un poco de diversión a una noche en pareja.

También te puede interesar

Comments