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Plan rápido para saldar cuentas

Si comenzaste enero con algunas deudas que todavía no
has podido saldar y ya se acumularon las de las múltiples celebraciones de mayo, es momento de revisar tus finanzas para asegurarte de que no estés en problemas.

La filosofía del endeudamiento
El crédito es un arma de doble filo. Lo puedes utilizar para hacerte de una variedad de cosas, desde aparatos hasta
un auto o una propiedad, sin necesidad de desembolsar
una fuerte cantidad de una sola vez. Otra ventaja es que también te puede ayudar a solventar gastos inesperados.

Pero por otro lado, si no manejas cuidadosamente las deudas, éstas pueden salirse de control, formar una espiral negativa y convertirse en una verdadera pesadilla.
Para determinar si es momento de instaurar un plan emergente de manejo de deuda, primero debes conocer tu nivel de endeudamiento.
Un nivel sano es el que te permite continuar haciendo los pagos, disminuir la deuda y a la vez cubrir cómodamente el resto de tus gastos. De acuerdo con la PROFECO, se trata de un nivel de deuda igual o menor al 30% de tus ingresos. Pero aún dentro de este rango, cada mujer tiene una tolerancia distinta a la deuda, de acuerdo con su propia personalidad. Sin embargo, si el nivel de deuda supera al 30%, es claro que se debe implementar inmediatamente el plan de pago rápido.

Para disminuir las deudas
Quizá ignores tu situación verdadera hasta el momento de hacer cuentas. Pero lo más probable es que recientemente tengas la sensación de estar “tapando un hoyo para destapar otro”. En otras palabras, te ocupas de las deudas urgentes y descuidas otras, que serán las que te generen intereses, recargos y multas, haciéndose cada vez más costosas. Existen otras señales de que estás perdiendo la batalla contra las deudas.
Determina si…
• Estás utilizando tarjetas de crédito para financiar gastos que antes cubrías en efectivo (y no por obtener puntos).
• Terminas el mes apoyándote en tarjetas de crédito y al mes siguiente no puedes pagar el “prestadito”, con lo que las deudas se han ido acumulando.
• Estás realizando únicamente los pagos mínimos de tus tarjetas.
• Tus cheques rebotan.
• Estás cayendo en una situación de capacidad de pago negativa, es decir, no has cubierto algunos pagos.

Plan de acción
Lo más importante es enfrentar la situación y tomar las medidas necesarias para resolverlo. Esto requerirá un plan sistemático y una fuerte voluntad, pero la constancia te devolverá tu libertad.
Identifica y reduce gastos superfluos. Éste es quizá el paso más difícil, pero recuerda que se trata de una medida temporal. Para identificar los gastos superfluos, anota diariamente el uso que haces de tu dinero.
Así, encontrarás fácilmente el llamado latte-factor, es decir, la cantidad de dinero que se va casi sin darnos cuenta en lo no-esencial: desde el capuchino hasta los aretes del escaparate. La idea es aumentar tu capacidad de pago.
Ahora, también tienes que vivir. Sólo si estuvieras en una situación muy extrema (o tuvieras una voluntad de acero), debieras recortar todos los gastos que hacen la vida más amable. Pero puedes establecer un presupuesto límite mensual para destinar a cierto tipo de gastos, como comidas en restaurantes y claro, no excederte.

El orden de los factores
Aunque parecería lógico dedicarse a pagar el crédito de intereses más altos, la mayoría de los expertos concuerda en que es mejor concentrar la mayor parte de los recursos en pagar la deuda de más corto plazo. La deuda de tarjeta de crédito es la más susceptible a resolverse a corto plazo. Haz una lista de cada una de tus deudas en tarjeta de crédito y establece cuánto tiempo te falta para terminar de pagarla, considerando los intereses.
En cuanto a financiamientos automotrices (generalmente pactados a un mediano plazo) y las hipotecas (a largo plazo), en este momento enfócate únicamente en realizar los pagos convenidos cada mes.

El siguiente paso
Una vez que hayas determinado cuál es el adeudo de menor plazo, aplicarás a él la cantidad más fuerte, utilizando para este fin el dinerito que te sobrará al haber recortado los gastos superfluos. Posteriormente, determina la cantidad que abonarás al resto de las tarjetas. Procura, eso sí, que supere el pago mínimo sugerido por el banco.
Cuando acabes de pagar la deuda número uno, toma la cantidad que destinabas a ella y aplícala al pago de la segunda deuda, sumándola a lo que ya estabas pagando para cubrirla. Y así, sucesivamente, con lo que cada vez contarás con más dinero para saldar los adeudos.

El postre
Cuando termines con todos, puedes aplicar la cantidad que utilizabas en el pago de tarjetas en una cuenta de ahorro o mejor aún, invertirlo en instrumentos financieros. En este punto, te felicitarás por tu disciplina.
Recuerda que para que el plan funcione, la Regla de Oro es no acumular nuevas deudas durante este periodo.

La otra opción
Consolidación de deudas. Prácticamente todos los bancos ofrecen la posibilidad de transferir la deuda de distintas tarjetas a una sola cuenta, que te ofrecerá una tasa preferencial. Aquí, tu compromiso será cumplir con los pagos pactados, en plazos que van de 6 a 36 meses. Esto te dará la posibilidad de disponer de efectivo para pagar otras deudas, además de la tranquilidad de ocuparte de un solo pago mensualmente. Consulta los planes y compara sus condiciones.

Los pagos mínimos estipulados para las tarjetas de crédito suelen ser del 5% del total del adeudo. Pero de esta cantidad, aproximadamente el 4% se utiliza para cubrir impuestos, intereses y comisiones. Si sólo pagas el mínimo, estarás disminuyendo muy poco la cantidad de capital que debes.

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