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Planea tu presupuesto

A muchas de nosotras la palabra “presupuesto” nos da urticaria. La asociamos con restricciones, contemplando
al presupuesto como una dieta financiera, una monserga
o un sacrificio.
Construir un mapa detallado de los ingresos y egresos personales o familiares se considera el paso fundamental para organizar la vida financiera y fortalecer el patrimonio.

9 beneficios de un presupuesto
El presupuesto cumple la función de una radiografía financiera, revelando la forma en que se reparten los recursos familiares (o personales) y te permite encauzarlos en una forma más adecuada a tu situación individual y al cumplimiento de tus objetivos.

1. Constituye una guía que indica si estamos en la dirección financiera correcta. Si no estableces lineamientos para alcanzar tus sueños y metas, tienes mayores posibilidades de desviarte de tu camino.
2. El presupuesto hace posible que controles tu dinero, en lugar de que el dinero te controle a ti.
3. Te permite saber si estás viviendo dentro de tus posibilidades. Te ayudará a utilizar las  herramientas de crédito de una manera más inteligente.
4. El registro concienzudo de gastos suele arrojar resultados sorpresivos y te dará una nueva perspectiva de tu realidad.
5. Podría servirte para prepararte para las emergencias o los gastos fuertes e inesperados, que de otra forma podrían comprometer tu futuro.
6. Te ayudará a mantenerte libre de deudas o a salir del endeudamiento.
7. Por medio del presupuesto puedes liberar fondos para utilizar en lo que consideras importante para ti.
8. El presupuesto combate la ansiedad. Al conocer a fondo tu situación, sabrás que estás cumpliendo tus obligaciones y/o pre-parándote para el futuro.
9. Te permite disfrutar del presente sin remordimientos, pues tomas decisiones conscientes respecto a los recursos que utilizas para consentirte y consentir a tu familia.

¿Cómo hacerlo?
Egresos
• Anota todos tus gastos. Lleva un registro durante 2 ó 3 meses. Incluye desde la colegiatura hasta las propinas, clases extra de los niños y gasolina.
• Elabora un plan maestro. Haz una tabla en tu formato preferido (papel, hoja de Excel, software financiero) y agrupa los gastos por categorías. Incluye entretenimiento, reparaciones, gastos médicos, seguros, telecomunicaciones, servicios, pagos de tarjetas. Haz una distinción en los gastos fijos y los gastos variables.
• Encuentra tus patrones. Después de varios meses, notarás un patrón de gastos. Esto te ayudará a delimitar la cantidad que destinas a “imprevistos” y el rango de los gastos variables, así como comparar distintos rubros y notar si el gasto en alguno de ellos parece desproporcionado.

Ingresos
• Regístralos. Incluye todos los ingresos que se utilicen en el hogar. Anota las cantidades netas (descontando los impuestos). Categoriza los ingresos en fijos y ocasionales: un ingreso fijo es un sueldo; un ocasional podría ser el pago de honorarios por trabajos infrecuentes, aguinaldos y bonos.
• Decide si quieres tomar en cuenta todos tus ingresos para calcular tu saldo. Si consideras los ingresos ocasionales, calcula su monto anual y saca un promedio mensual, para agregarlo a los ingresos fijos. Considera sólo los gastos infrecuentes que tendrás con seguridad. Otra opción es no considerar los ingresos infrecuentes y tomarlos como “extras”.

Análisis
Cuando tengas una idea concreta de los ingresos y egresos familiares, una simple operación te permitirá notar si tus egresos exceden a tus ingresos.
• Si tuviste un resultado negativo, encuentra las fugas de recursos y la forma de disminuir gastos en algunas categorías, aunque sea temporalmente. Establece un plan para pagar tus deudas de tarjetas de crédito, salda primero aquellas que te causen mayores intereses.
• Si tuviste un saldo positivo, tienes excelente oportunidad de ahorrar. Transfiere el excedente a una cuenta de ahorros o de inversión. Si lo guardas en una cuenta de cheques de uso diario o –peor– en la cartera, tiende a “desaparecer” con una facilidad inverosímil.
• Después de algunos meses podrás darte cuenta si existen rubros en los que puedas hacer recortes. Quizá requieras la asistencia de expertos en distintos rubros (tu ejecutivo de cuenta en el banco, en la compañía de seguros o de celulares). Recuerda: “Nadie está peleado con su dinero”.
• Actualiza mes con mes la lista maestra de ingresos y egresos. Puedes hacer ajustes en el presupuesto, agregando categorías que hayas olvidado (¿ya te fijaste cuánto gastas en lavar tu auto mensualmente?), omite las que no aplican, y si tus cálculos iniciales no fueron realistas, designa más fondos para alguna categoría. También puedes establecer metas mayores o menores de ahorro si lo requieren las circunstancias.
• No te compares con otras personas. El presupuesto es un plan personal, que debe ajustarse a tus circunstancias, metas y prioridades.

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