Por qué debes ejercitarte

Comer de más y no practicar alguna actividad física favorece la acumulación de los desagradables depósitos de grasa en distintas partes del cuerpo. De repente te das cuenta que los jeans te aprietan, las blusas te quedan justas y no le sube el cierre de tu vestido consentido.

Ejercicios aeróbicos

Se les denomina de esta manera a los ejercicios que aumentan los latidos del corazón y mueven grupos de músculos grandes, tales como los de las piernas o los brazos. Elije una actividad que te guste y le sea posible iniciar de manera lenta, para luego incrementarla gradualmente. Caminar es muy popular y no requiere ningún equipo especial. Otros ejercicios buenos incluyen la natación, el ciclismo, la carrera y el baile.

Evita lesiones
La manera más segura de prevenir lesiones durante el ejercicio es no forzarse ni hacer demasiado. Inicia con una actividad más o menos sencilla, como caminar. Hazlo durante unos minutos al día o varias veces al día. Aumente gradualmente el tiempo y nivel de actividad.

No olvides el calentamiento
Si tienes pensado iniciar una rutina de ejercicios, debes tener en mente que toda sesión va precedida de un periodo de calentamiento gradual. Durante este tiempo (alrededor de 5 a 10 minutos), debes estirar lentamente los músculos primero, y poco a poco aumentar tu nivel de actividad. Por ejemplo, empieza caminando de manera tranquila y ve incrementando la velocidad.

¿Cuánto tiempo debo hacer ejercicio?

Empieza haciendo ejercicios 3 o más veces cada semana por unos 20 minutos o más; posteriormente continúa hasta que alcances un mínimo de 30 minutos, de 4 a 6 veces por semana. Hacer ejercicio durante algún descanso o mientras realizas tus quehaceres diarios, puede ser una manera de incluir actividad física si dispones de poco tiempo. Considera que practicar ejercicio con un amigo o un familiar ayuda a que la actividad sea divertida, amén de contar con un compañero que te aliente a seguir.

Efectos sobre el apetito
La actividad física a un ritmo moderado no aumenta el apetito; de hecho, en algunos casos lo reduce.
Las investigaciones indican que la disminución del apetito después de la actividad física es mayor en individuos que son obesos que en los que tienen un peso corporal ideal.

Pérdida de grasa corporal
¿Sabías que una persona pierde el 25% de la masa corporal magra y un 75% de la grasa corporal cuando reduce peso únicamente mediante la disminución de calorías? De ahí la importancia de combinar la dieta con la actividad física, pues de esta manera es posible perder el 98% de la grasa. Así se preserva el tono muscular.


Para bajar de peso y mantenerlo
Realiza actividad física al menos 3 días por semana. Si se incrementa a 4 ó 5 veces por semana, los beneficios serán aún mayores.
Distribuye la actividad física durante toda la semana en lugar de hacerla durante 3 ó 4 días consecutivos, lo que te ayudará a reducir el riesgo de lesiones.
Por otra parte, toma en cuenta que la frecuencia cardiaca que se debe alcanzar durante la actividad física debe estar entre un 60 y un 90% del rango máximo. Para calcular la frecuencia cardiaca que debe alcanzar, utiliza la siguiente fórmula:220 (latidos por minuto) menos la edad = frecuencia cardiaca máxima.

Cuando el ejercicio falta
Si no practicas ejercicio, con el tiempo se debilita el corazón, los músculos, los huesos y las articulaciones; las células envejecen, disminuyen los reflejos y el impulso sexual. Si alguna razón te impide practicar un deporte, por lo menos trata de aumentar tus actividades diarias. Usa menos el automóvil; opta por las escaleras en lugar del elevador; sal a caminar, pasa menos tiempo frente a la televisión o la computadora, haz ejercicios de estiramiento, practica una rutina de pesas para fortalecer los músculos.

Prevención de enfermedades
Si haces ejercicio diariamente, tu puedes prevenir o tratar muchas enfermedades, entre ellas:
Cardiovasculares. Disminuye el colesterol malo y aumenta el bueno; protege las arterias; previene el riesgo de infarto y coágulos cerebrales; baja la presión alta.
Diabetes. Reduce el riesgo de padecerla y es uno de sus principales tratamientos (junto con dieta y cuidado médico), pues ayuda a controlar los niveles de glucosa en la sangre.
Cáncer. Disminuye significativamente el riesgo de padecer cáncer de colon o de seno.
Artritis. Mantiene flexibles las articulaciones y los cartílagos y, gracias al movimiento, el tejido recibe nutrientes.

Beneficios físicos

Órganos. Fortalece el corazón, los pulmones y las articulaciones.
Músculos. Aumenta su oxigenación, tono, fuerza y volumen.
Huesos. Incrementa su fuerza, flexibilidad, resistencia y densidad.
Funciones. Hace funcionar mejor la circulación, la respiración, la digestión, el sistema inmunológico y el metabolismo.
Niveles. Regula los niveles de triglicéridos, colesterol y glucosa en sangre.
Resistencia. Disminuye la frecuencia cardiaca, mejorando su resistencia y condición física.

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