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Principios de decoración

Menos es másHemera/Thinkstock

Un espacio recargado es sinónimo de caos y desorden. Para crear ambientes armoniosos y serenos es básica una buena selección previa, optar sólo por las piezas imprescindibles y siempre guardar las proporciones con el tamaño de la habitación. El orden favorece la claridad (la luz circula mejor por una sala despejada) y ayuda a focalizar la atención.

Hágase la luz

La iluminación es uno de los pilares de un buen trabajo de decoración y uno de los primeros que debe estudiarse. Planificarla bien durante las obras garantiza una correcta provisión de salidas de luz y ayuda a ubicar apagadores según los usos. La clave está en el equilibrio entre la adecuada luz natural y la artificial para evitar zonas oscuras.

Más vale prevenir que lamentar

Las instalaciones son el elemento menos visible de una casa pero, a la vez, uno de los más importantes. Plomería y electricidad son básicas para hacer que todo funcione de modo satisfactorio. Por ello, se deben revisar periódicamente para poder poner remedio antes de que cualquier problema sea demasiado complejo.

Empezar por el principio

Un principio básico que rige en la construcción y también en la decoración. La secuencia lógica de los trabajos pasa por la distribución de espacios y la elección de acabados para dar paso después a la del mobiliario. Para escogerlo se debe empezar por las piezas más importantes; los complementos al final.

iStockphoto/ThinkstockÚnete al enemigo

Es lo más inteligente si no puedes vencerlo. Es decir, no permitas que un piso anticuado o una columna arruinen la decoración. Al contrario, busca la manera de integrarlos; inspírate en el color del piso para elegir tapices y cortinas, pinta esa columna del mismo tono que las paredes. Y aguarda una ocasión propicia para hacer obras y sustituir aquellos elementos inadecuados.

La unión hace la fuerza

Los equipos y las colecciones son gran aliado en la decoración porque producen una sensación de orden. Es muy recomendable crear familias con los elementos de un mismo tipo (jarrones, platos decorativos o antiguos enseres del campo), desprenden armonía y coherencia, y pueden crearse, también, con objetos de distinto tipo que compartan color.

Piensa globalmente pero actúa localmente

Es fácil caer en la tentación de comprar un accesorio decorativo por su belleza intrínseca sin pensar en cómo encajará en el conjunto de la sala. Para evitar errores conviene visualizar mentalmente el lugar donde se va a ubicar la pieza e imaginar si el resultado es armonioso o, por el contrario, crea disonancias. Así, la decisión de compra estará más razonada y evitarás disgustos sobre el terreno.

Las apariencias engañan

Llévate el refrán a tu terreno y sácale partido a las ilusiones visuales. Los trucos más sencillos de maquillaje pueden cambiar el aspecto de la decoración. Unas sillas humildes parecerían nobles con unas fundas apropiadas, espejos estratégicamente situados tienen la facultad de agrandar los espacios, unas plantas hermosas alegrarán una sala anticuada… y un tapete bonito realzará el piso más insípido.

La belleza se encuentra en el interior

Buenas estructuras, madera noble, trabajos hechos a conciencia… hay aspectos de la casa en los que no conviene escatimar recursos. La inversión inicial será más elevada, pero a la larga dará mejores resultados: ahorro en mantenimiento, reparaciones y reposiciones, por ejemplo.

Mejor solo que mal acompañado

Hay elementos que por su belleza y valor artístico merecen ser protagonistas. Lo logran si se presentan aislados, sin otros elementos próximos que distraigan la atención y no permitan apreciarlos en toda su valía. No caigas en el error de crear competencias estériles.

Los polos opuestos se atraen

La madera es un material muy cálido, pero su exceso sobrecarga el espacio. El blanco es muy luminoso, pero puede resultar frío. La combinación de ambos, solución equilibrada que creará la atmósfera perfecta. Jugar al contraste con colores opuestos, materiales diversos o estilos varios, es un modo de conjurar efectos extremos en la decoración, lograr equilibrio, y evitar espacios aburridos y recargados.

Desviar la atención

En decoración también hay que saber jugar al despiste, minimizando la presencia de algún elemento poco atractivo o incluso molesto. Entre otras soluciones útiles puedes dar un nuevo sentido a la distribución para que evite la zona crítica o poner una pieza muy vistosa en un punto opuesto a ella: concentrará las miradas y nadie se percatará de la buena estrategia implementada.

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