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Protégelos de las malas compañías

Es muy legítima la preocupación de los padres en torno a las amistades que van forjando sus hijos al crecer, pues existe la posibilidad de que, en lugar de ofrecerles experiencias positivas, resulten relaciones dañinas para los chicos.

Seguramente haz notado que tu hijo busca más la compañía de chicos de su edad, pues se siente identificado con ellos y, además, su sentido de pertenencia está ahora más despierto que nunca; por eso lo verás cambiar una y otra vez su look, intentando identificarse con algún grupo. También hará lo mismo con algunos de sus amigos, sobre todo con aquéllos que no son tan cercanos. Tal vez deje de frecuentarlos y que incluya a otras personas en su círculo, pero si no se siente identificado, seguramente volverá en busca de sus amistades de siempre.

La importancia de la amistad

Los grupos de amigos de los adolescentes se dividen en tres categorías: amigos íntimos, buenos amigos y conocidos. Con los chicos de los dos primeros grupos será con los que realmente entablen relaciones duraderas, mientras que el tercer caso se tratará de algo meramente circunstancial. Las relaciones de amistad de tu hijo son esenciales por muchas razones. Contribuyen a modelar su identidad, a sentar las bases del aprendizaje en el establecimiento de límites en relación con los demás, y a enseñarle el significado del respeto y la compasión, además de proporcionarle intimidad emocional.
Confía en su formación

Como madre, sientes cierto temor de que sus amigos puedan influir en la manera de pensar, de ser o de actuar de tu adolescente y de que le puedan generar serios problemas en casa y en la escuela.
En este sentido, debes tener confianza en el trabajo que haz realizado como mamá: te haz preocupado por fomentarle valores como el respeto, la autoestima, la responsabilidad y la espiritualidad, los cuales servirán como una tabla de salvación que le proporcionarán estabilidad y la inteligencia necesaria para tomar buenas decisiones y mantenerse alejado de situaciones que puedan enfrentarlo a algún peligro.
Evitar que tu hijo tome el camino equivocado está a tu alcance: la manera más sencilla de hacerlo es cuidando la conexión que tienes con él. Muéstrate abierta a escucharlo y a recibir a sus amigos: te sentirás feliz y satisfecha de ser parte de su crecimiento y lo mantendrás alejado de las malas compañías.

Comunicación y amistades riesgosas

La calidad de la comunicación entre padres e hijo es crucial cuando se detecta que el chico ha entablado una amistad poco favorable. La situación de cada joven va a evolucionar de acuerdo al tipo de relación que mantenga con sus papás. Esto depende mucho de la comunicación que exista entre padres e hijos. Si ésta ha sido abierta y basada en la confianza, será posible que haya un acercamiento a través del cual se logren conocer algunos de los motivos por los que el chico actúa de forma negativa; de lo contrario, el puente entre ambos puede volverse cada vez más y más amplio.


Para mejorar la comunicación, empieza por abordar algún tema intrascendente, alguna noticia que hayan mencionado en la televisión o simplemente preguntarle cómo le fue en el colegio. El hacerlo todos los días hará que se acostumbre a escucharte y a saberse tomado en cuenta; así, poco a poco empezarán a entablar verdaderas conversaciones.

¿Qué hacer?

No vale la pena tratar de cortar de tajo la relación de tu hijo con amigos que le hacen daño, porque tu negativa a que los frecuente sólo reforzaría el deseo del chico de permanecer a su lado. Pero sí es necesario mantenerse alerta, por ejemplo, puedes hacer apariciones inesperadas en la escuela, cuidando mucho de no dar la impresión de que lo estás vigilando. Simplemente dile que estabas cerca del colegio y deseabas disfrutar un momento de su compañía. Si tienes auto, ofrécete a llevar a algunos de sus amigos a sus casas, o anímalo a que en otra ocasión los invite. Comúnmente las malas compañías evitan este tipo de situaciones, y esto terminará por decepcionarlo.

Estrategias para recuperar terreno

• Desarrolla una buena relación con tu hijo, dándole a entender claramente que nunca estarás demasiado ocupada para hablar con él.

• Pregúntale qué asignaturas de la escuela le agradan y con quién convive entre clases. Sus respuestas te permitirán profundizar un poco más en su vida y en las personas que acepta como amigos.

• Convierte tu hogar en un lugar de reunión del grupo de amistades del chico, donde puedan tomar un refresco y pasar un rato agradable.

• Recuérdale la importancia de pensar con autonomía y mantenerse fiel a sus propios valores, independientemente de los de sus amigos.

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