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¿Qué detona la vocación?

“El hecho de que descubras lo que quieres lo cambia todo, dice el pedagogo inglés sir Ken Robinson, y tiene toda la razón, porque las personas que alcanzan a descubrir lo que les apasiona, cambian sus posibilidades vitales enormemente”, expresa el escritor mexicano Pablo Boullosa, quien además ha sido conductor de diversos programas culturales transmitidos por televisión.

En su caso, desde pequeño tuvo la fortuna de que sus padres fueran asiduos lectores, por lo que había una gran cantidad de libros en casa y al interactuar con éstos, fue interesándose en las letras.

En la adolescencia el encuentro con la poesía detonó su vocación, “empecé a escribir poesía aunque fracasé, pero me sirvió porque me esforcé en escribir bien, y desde ahí me exigí mucho, hasta la fecha. La poesía me abrió el mundo, fue como un llamado espiritual”.

Vocación y educación

A decir de Pablo Boullosa, la vocación va ligada a la educación, entendi

da como la transmisión de conocimientos con el fin último de permitirle a las personas descubrir lo que les gusta y conocer cuáles son sus posibilidades. De esta forma, se amplía el mundo, se abre el abanico de opciones y así es más fácil encontrar el gusto por algo.

En palabras del poeta, vivimos en una sociedad donde la educación no siempre es adecuada y “esto no le permite a una persona descubrir sus posibilidades. Se condena a vivir de forma repetitiva e indistinta. Si la educación fracasa, todos nos volvemos iguales, todos queremos lo mismo, por lo que tiene que convertirse en el gran diferenciador. Hay que rodearnos de ambientes estimulantes para tener en la opción de elegir, entusiasmarse y encontrar aquello que nos apasione”, señala.

¿Cómo descubrirla?

Para Boullosa, encontrar la vocación es un proceso creativo fascinante, donde los individuos tienen que aprender a controlar sus sentimientos. Y hace énfasis en que se tiene que romper la cárcel de los antojos. En este punto, la educación juega un papel importante, porque una cosa es hacer lo que se desea de forma constante y otra es, de manera racional y profunda, hacer con amor y compromiso lo que se quiere hacer.

“Cuando una persona es presa de sus antojos, está condenada a vivir muy limitada. Es muy significativo tener la capacidad de no confundirse, porque cuando cedes ante éstos, te privas de una serie de posibilidades más grandes a futuro. El controlar los caprichos da la oportunidad de educar y de desarrollar la voluntad”, afirma.

Si bien es cierto que el acelerado ritmo de vida, las presiones económicas y familiares no siempre permiten laborar en cuestiones relacionadas a la vocación, esto no debe ser motivo de frustración para dejar de lado lo que a uno le apasiona. El escritor comenta que una persona que trabaja en algo ajeno, no debe sentirse fracasada, tiene que entender que es un pasaje en la vida, y no es razón para perder de vista lo que realmente le llena, hacerlo en los momentos en que se pueda y no rendirse.

Hablar de vocación es referirse al interés personal que se destaca por realizar alguna actividad con placer, la fuerza interior que conduce a ejecutarla y que te mueve a hacer todo de la mejor manera posible.

Para leer:

El Elemento: cómo encontrar tu pasión puede cambiarlo todo, Ken Robinson. Editorial Grijalbo.

Para ver:

La sonrisa de la Monalisa, director Mike Niwell (2003)

“Creemos en México, ahora creamos en su gente”.

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