Que fluyan las emociones

Patricia Reyes Spíndola ha prestado su talento, su respiración, su mirada, su voz, su lenguaje corporal y toda su experiencia para reproducir los sentimientos de amor, alegría, pasión, tristeza, odio y miedo, que a lo largo de su larga y fructífera trayectoria han requerido sus personajes. Ella está convencida de que, en el mundo real, una persona sólo puede llevar una vida interna saludable cuando aprende a dejar fluir sus emociones. “Pero es un proceso individual y cada quien necesita encontrar la mejor manera para hacerlo. Aquí no hay fórmulas mágicas”, dice esta primera actriz mexicana.

La también productora y directora de cine, teatro y televisión, revela que guarda un gran cariño por cada papel que ha realizado, pero en esta ocasión recuerda a dos de sus interpretaciones más entrañables. Y puntualiza: “Ambos son personajes muy crudos y representan mundos opuestos en cuanto a la forma de expresar sus emociones. Me refiero a Elvira Luz Cruz y a Lucha Reyes. La primera reprime y cancela sus sentimientos en todo momento y la segunda los derrocha todo el tiempo”.

En Los motivos de Luz, película realizada por Felipe Cazals en 1985, Patricia Reyes Spíndola personificó a Elvira Luz Cruz, una mujer que aguantó sin reclamar las ofensas, los malos tratos y los golpes que su marido y su suegra le propinaban cada día. Ella vivió en la pobreza y sólo salió de ese mundo de miseria para ir a la cárcel acusada de estrangular a sus cuatro hijos pequeños. Luz fue condenada a 28 años de prisión. A lo largo de su proceso penal hubo inconsistencias y también abogados que quisieron ayudarla, pero ella no dijo nunca nada en su defensa.

“Elvira Luz Cruz pagó un precio muy alto por no expresar sus inconformidades ante una historia de abusos sin fin”, dice Patricia Reyes Spíndola. Y complementa la idea: “Es cierto que el tema de las emociones es muy delicado, pero cada uno de nosotros deberíamos encontrar el momento preciso para decir las cosas y no ir acumulando molestias o desacuerdos, todo en función de eliminar la posibilidad de que surjan conflictos fuera de tiempo y siempre en busca de la felicidad personal”.

La primera actriz explica que tampoco se trata de desbordar las emociones, como ocurre con su papel biográfico de la cantante mexicana Lucha Reyes en el filme La reina de la noche, que se realizó en 1994, bajo la dirección de Arturo Ripstein. “Lo que ocurría con esta enigmática mujer es que dejaba fluir todas sus emociones al mismo tiempo y vivía derrochando sus sentimientos de alegría y tristeza: tenía novios, novias, bebía, cantaba, gritaba y se iba de fiesta en las noches”. Y es que este personaje tuvo todas las posibilidades para ser feliz: personalidad magnética, voz inigualable y una gran fama, pero el alcohol y su frenética búsqueda del amor, finalmente, la dejaron en medio de una enorme soledad y con un gran vacío interno.

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Patricia Reyes Spíndola ha citado estos dos ejemplos con la intención de sustentar la idea de que ningún extremo en este tema puede conducir a situaciones armónicas en la vida de una persona. Ella comenta que siempre da consejos a los jóvenes que quieren prepararse para incursionar en el mundo de la actuación. “Les digo que primero dejen fluir sus emociones, para después estar en la posibilidad de prestárselas a sus personajes. No tiene nada de malo expresar sentimientos; todo se puede externar”.

Hay personas para las que transmitir un sentimiento representa todo un reto y hay otras que tienen tal facilidad para hacerlo de manera tan directa, que hasta pueden parecer agresivas… pero, como dice la primera actriz: “Todo con medida”. El secreto probablemente radica en lograr un equilibrio en las formas de expresión que en su momento y por separado evidenciaron los personajes de Elvira Luz Cruz y Lucha Reyes. Es necesario trabajar para manifestar las emociones en el instante, el lugar y con la persona indicados. Es un proceso individual que traerá consigo invaluables beneficios.

 

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