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Que las lesiones no limiten tus pasos

La vida ha cambiado para Pablo. “Quisiera regresar el tiempo, pero entiendo que no puedo”, expresa el joven de 34 años. Él recuerda muy bien la tarde en que se lesionó. “En ese tiempo jugaba futbol como portero. Durante un partido salté para atrapar el balón y al caer se me dobló el pie, pero no le di importancia. Esa noche el dolor era muy fuerte, ni siquiera soportaba el roce de las sábanas. Al día siguiente fui con el médico de la universidad en la que estudiaba, me diagnosticó un esguince y me inyectó un medicamento a base de cortisona. Horas después, mis molestias habían desaparecido como por arte de ‘magia’ y pude continuar con mis actividades como si nada hubiera pasado”.Hemera/Thinkstock

Cuando desapareció el efecto de la medicina que le aplicaron, que dura 21 días, Pablo empezó a sentir pequeñas molestias, ligeros dolores a los que él se habituó. Siguió practicando deportes y nunca visitó a un especialista para que valorara su lesión, la cual se fue complicando. “Hoy tengo artrosis, una condición muy dolorosa, porque el cartílago de la articulación tiene ya un desgaste importante y los huesos chocan entre sí. A veces, el simple hecho de dar un paso es todo un martirio. Es posible que mi única opción sea la cirugía, pero mi ortopedista aún está evaluando mi caso”.

“Existen lineamientos muy definidos a seguir cuando se presenta una lesión tendinosa u ósea”, explica el doctor Arturo Pichardo, director médico corporativo del Centro de Rehabilitación Infantil Teletón (CRIT), Estado de México. “De manera inmediata se debe suspender la actividad que se está realizando y proceder a revisar el área afectada. En caso necesario, inmovilizar la zona y acudir a un médico especialista, para que indique los estudios diagnósticos pertinentes y determine la magnitud del daño para iniciar el manejo correspondiente”.

Un tratamiento adecuado se basa principalmente en la atención oportuna y el diagnóstico preciso del tipo de lesión

El experto explica: “Se implementan medidas para proteger el área afectada y las zonas cercanas, evitando así un problema agregado. Generalmente se prescriben medicamentos, fisioterapia o cirugía, según amerite el caso. Aquí, resultan fundamentales la rehabilitación posterior y la reorientación de actividades, hasta la reintegración total al estado inicial previo a la afección”.

La experiencia de Pablo es un claro ejemplo de lo que puede ocurrir cuando no se recibe un tratamiento médico pertinente y rehabilitación física de manera oportuna o de no recibirlos en absoluto. El especialista señala que las complicaciones dependen del grado de la lesión en cuestión. Él dice: “Van desde un retardo en la recuperación hasta un problema que derive en una discapacidad permanente y que impida la realización de algunas actividades de la vida cotidiana”.

La importancia de una atención eficaz y a tiempo es invaluable, porque el pronóstico de recuperación y rehabilitación será muy bueno. El especialista habla al respecto: “En estos casos las actividades se restringirán únicamente de forma parcial y temporal, con una reincorporación a la cotidianeidad en un tiempo que puede oscilar entre tres semanas, como mínimo (se requiere este periodo para una recuperación fisiológica), y seis meses, que es cuando en el caso de un daño tendinoso u óseo se puede formar un tejido tan fuerte como para reintegrarse a la vida funcional”.IT Stock/Polka Dot/Thinkstock

En el tema de este tipo de lesiones es necesario acudir con los especialistas capacitados para tratarlas. El doctor Pichardo aconseja: “Si es una afección aguda el ortopedista o el traumatólogo son los más indicados; en el caso de un mal crónico o subagudo (posterior al tratamiento inicial estabilizador) un médico en rehabilitación o un médico del deporte son los más recomendables”.

Cuando se hace frente a una lesión el objetivo es buscar la recuperación total. El experto explica que existen ciertos parámetros para medir los avances del tratamiento y de los programas de rehabilitación. “Estos indicativos consisten en la evaluación del aumento del volumen muscular, el incremento de la movilidad articular y la ausencia de dolor o inflamación”. El especialista hace hincapié en la importancia de consultar al médico tratante ante cualquier molestia posterior al manejo de la afección y en la reincorporación gradual a las actividades cotidianas.

Pablo ha entendido que la carencia de tratamiento ante una lesión que en principio requería un manejo sencillo hoy lo tiene al borde de una cirugía. “Extraño jugar fútbol, pero para mí, lo más importante ahora es recuperar la movilidad de mi tobillo en el mayor porcentaje posible y disminuir el dolor, que a veces es intenso. Este episodio en mi vida me ha hecho aprender y hoy estoy consciente de que la salud es un tesoro invaluable que hay que cuidar en todo momento”.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

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