Reglas financieras en pareja

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El hombre es quien aporta la mayor parte del sustento, las mujeres solemos dejar todas las decisiones financieras en sus manos, asumiendo también sus consecuencias. Pero, independientemente de quién aporte el ingreso o maneje las finanzas, éstas deben ser un tema de pareja.

En buena medida, depende de ti que se conviertan en una fuente inagotable de conflicto, en el esqueleto que un día encontrarás dentro del clóset o en un vehículo para cumplir metas familiares e individuales.

Cómo comenzar y no morir (o matar la relación) en el intento

Establecer reglas financieras viables, realistas y cómodas para ambos no es imposible. Sigue estas recomendaciones:

Acuerda discrepar

Son pocas las parejas en que ambos tienen el mismo estilo financiero. De hecho, es más común que los opuestos se atraigan. Un despilfarrador y un ahorrador; un cónyuge enfocado en el presente, el otro en el futuro. Si los estilos no logran compaginarse, es posible que las metas comunes se frustren y que las conductas individuales se polaricen. Motivaciones como la venganza, compensar o contraponerse a las actitudes del otro y la búsqueda de poder, no sólo ocasionan problemas en la relación, también pueden ser desastrosas para las finanzas.

Establece cuentas múltiples

Es necesario compartir proyectos como pareja, pero también es bueno conservar cierto espacio para la independencia. Si ambos trabajan, pueden contribuir a una cuenta a nombre de los dos, que se utilice para
cubrir los gastos del hogar. También pueden aportar, en distinta proporción, a un fondo destinado a cumplir metas comunes, como la compra de una casa de verano o la educación de los hijos. Paralelamente, cada miembro de la pareja debe tener una cuenta propia, de cuyos fondos podrá disponer sin consultar al otro. Esta autonomía es tan valiosa desde el punto de vista financiero como del afectivo, pues sin ella, las parejas comienzan a sentirse sofocadas.

Apóyate en la tecnología

El correo electrónico y los programas administrativos pueden revolucionar las conversaciones que sostengas
con tu pareja en torno al dinero. Al comunicarse a través de esta vía, se dan la oportunidad de leer, analizar la información y responder, en vez de reaccionar de inmediato al tono de voz de él o el gesto de ella.
Es difícildiscutir con los números.

Mantén un historial crediticio limpio

Aun cuando ambos carguen los gastos cotidianos a la misma tarjeta de crédito, cada quien deberá establecer
un historial propio. Lo ideal es tener tres tarjetas de crédito: la tuya, la mía y la nuestra. Como muestra de respeto, las compras mayores deben discutirse en pareja antes de realizarse, sin importar a qué tarjeta se carguen.

Inviertan como equipo

Un asesor de inversiones podrá ayudarlos a armar un portafolio adecuado a sus necesidades de liquidez y tolerancia al riesgo. Otra opción es invertir de forma independiente: el cónyuge con mayor aversión al riesgo
puede hacerlo en un fondo conservador; el otro, en un instrumento más agresivo. Es fundamental que ambos comprendan plenamente los riesgos y beneficios involucrados y que estén conformes con ellos.

Comunícate

Recuerda que todos los matrimonios terminan en muerte o en divorcio. Si nunca has participado en las decisiones financieras, ni estás familiarizada con las cuentas, deudas, seguros, bienes e inversiones de tu pareja, tendrás grandes dificultades en caso de viudez o divorcio. Aunque tu pareja se haga cargo de las finanzas globales y tú de la administración de los recursos del hogar, ambos deben estar al tanto del “departamento” del otro. Esta comunicación se logra a través de pláticas mensuales. Algunos hombres se muestran renuentes a compartir información, explícale que tu intención no es criticarlo, sino conocer más a fondo su situación.

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