El cáncer de mama, más común en mujeres embarazadas

Una de cada 1,000 mujeres embarazadas es diagnosticada con cáncer de mama, haciendo este padecimiento la enfermedad más común en mujeres embarazadas de treinta años en adelante.

En marco del día internacional de la lucha contra el cáncer de mama, Cleveland Clinic a través de su el departamento de oncología hace un llamado, especialmente a las mujeres embarazas, a informarse para crear conciencia sobre la autoexploración, diagnósticos y tratamientos oportunos y efectivos.

En muchas ocasiones el diagnostico de cáncer de mama en mujeres embarazadas se hace de manera tardía debido a que se pasan por alto algunos síntomas, los cuales suelen ser confundidos con síntomas del embarazo. Por ello el programa de mama de Cleveland Clinic proporciona información con un enfoque multidisciplinario para la atención médica.

Una vez que se comienza a sospechar en el diagnostico de cáncer de mama durante el embarazo surgen dudas naturales como: ¿Qué pasa si tengo cáncer? ¿Tendré que perder a mi bebé? ¿Puedo contagiar a mi bebé de cáncer? ¿Puedo amamantar a mi bebé si tengo cáncer de mama? Si tuve cáncer de mama ¿tendré embarazo riesgoso?

En primer lugar, interrumpir el embarazo no mejora las posibilidades de la madre de sobrevivir al cáncer.

En segundo lugar, no hay evidencia de que el cáncer de mama pueda dañar al bebé. Lo que puede dañar al bebé son algunos de los tratamientos para el cáncer de mama. Estos dependen de qué tan avanzado está el cáncer, por ello, la importancia detectar estos y otros tipos de cáncer en forma temprana.

Si el cáncer aún se encuentra en las primeras etapas (Etapa 1 o 2), es muy probable que se realice una cirugía para extirpar el tumor sospechoso (lumpectomía) o el seno afectado (mastectomía). Si es necesario administrar quimioterapia, generalmente se espera hasta después del primer trimestre para reducir las probabilidades de que cause daño al bebé.

Si el cáncer está más avanzado (Etapa 3 o 4), la situación puede complicarse y el tratamiento debería ser individualizado para cada mujer, dependiendo de los factores físicos de cada paciente, los factores de riesgo del embarazo, entre otras variables.

Amamantar mientras tiene cáncer de mama no dañará al bebé. Además, no hay evidencia de que detener el flujo de leche materna mejorará el cáncer. Sin embargo, la lactancia materna después de una cirugía de cáncer de mama puede ser difícil debido a la interrupción de los conductos de la leche que se produce después de la cirugía. Así también, es importante entender que si la paciente está recibiendo quimioterapia, los medicamentos pueden viajar a través de la leche materna y ser dañinos para el bebé.

La decisión de quedar embarazada después del tratamiento del cáncer de mama debe discutirse con su equipo de oncología. Algunos médicos consideran que es aconsejable posponer el embarazo durante un mínimo de 2 años después de haber recibido tratamiento para el cáncer de mama. Sin embargo, esto depende de varios factores y una discusión completa de beneficio – riesgo es apropiada.

De ser necesaria la radiación para tratar el cáncer,  es importante hace todo lo posible para que esta parte del tratamiento se realice después del nacimiento del bebé. El hecho de someterse o no a un tratamiento puede ser una decisión difícil tanto para la mujer como para su familia. La mayoría de las veces, las mujeres embarazadas pueden ser tratadas de manera segura por su cáncer de mama y tener bebés saludables.

El Centro de mamas de Cleveland Clinic ofrece atención de la más alta calidad para el examen, diagnóstico y tratamiento de todos los problemas médicos y estéticos de las mamas. Equipado con tecnología de vanguardia con el único fin de la atención al paciente.

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