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¿Se puede predecir un divorcio? Parte 2

1. La crítica

En un matrimonio saludable él y ella se sienten libres de manifestar una queja. Pero con demasiada frecuencia, al calor de la discusión, las quejas se sacan de una forma destructiva como un ataque a la personalidad del cónyuge; en el fondo es un juicio dirigido a su carácter y no a sus actos. Generalmente incluye las acciones de culpar y difamar, así como el uso del “nunca” y del “siempre”. Las críticas tienen un impacto emocional muy corrosivo y dejan al receptor avergonzado, disgustado y humillado. Las diferencias entre quejas y críticas personales son sencillas. En una queja uno afirma específicamente qué es lo que le molesta, y critica la acción y no a la persona, también se dice cómo se sintió: “Cuando te olvidaste de recoger la ropa de la tintorería sentí que no te preocupabas por mí”.

2. El menosprecio

La crítica probablemente conducirá a una respuesta defensiva más que a un intento por mejorar las cosas. Sobre todo cuando está cargada de menosprecio, la emoción más destructiva de todas, porque refleja un sentimiento de superioridad donde se mira al otro con condescendencia, devaluándolo y considerándolo indigno. Incluye el uso del sarcasmo, el humor hostil y la ridiculización mediante la burla. El lenguaje corporal tiene grados para manifestar el desdén: mostrar resignación, poner los ojos en blanco o fruncir el labio, señal universal de disgusto. La crítica y el desdén o el enojo habitual son señales de peligro que indican que un marido o una esposa han hecho un juicio mudo desfavorable con respecto a su pareja.

3. La defensividad

Este pensamiento negativo y hostil conduce naturalmente a ataques que hacen que la persona que los recibe se vuelva defensiva o esté dispuesta a contraatacar. Lo más normal es hacerlo estallando en ira y gritos. La respuesta alternativa, la de fuga, puede ser más dañina, sobre todo cuando es una retirada hacia el silencio total.

4. El bloqueo

Es la defensa última; el que lo sufre simplemente se queda en blanco, en una retirada efectiva de la conversación. El bloqueo envía un mensaje poderoso y desconcertante, algo así como una combinación de distancia glacial, superioridad y aversión. El emplear este mecanismo de vez en cuando puede ser saludable, pero como respuesta habitual es devastador para la salud de una relación porque anula toda posibilidad de resolver los desacuerdos.

Jupiterimages/Creatas/ ThinkstockTenlo en cuenta

Estos cuatro mecanismos, en el fondo, lo que transmiten es una sensación de rechazo, la cual atenta contra la necesidad básica de sentirnos aprobados, aceptados y valorados por nuestra pareja. El enojo en sí no es malo, descargar la ira de manera constructiva puede hacer maravillas para aclarar las cosas y conseguir el equilibrio de nuevo en la relación. Escuchar atento y hablar de manera no defensiva son un arte en las discusiones de las parejas. En la comunicación abierta no hay lugar para la intimidación, amenazas, ni insultos y tampoco para las actitudes defensivas. Gottman afirma que en los buenos matrimonios ambos dan y ambos reciben, porque saben que están en el mismo equipo y necesitan trabajar juntos por el bien de su relación.

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