Seguridad durante el embarazo


Belleza
¿Es seguro… blanquear mi

s dientes?

Los odontólogos aseguran que no hay suficientes estudios en torno a la seguridad o el potencial riesgo de los procedimientos para blanquear la dentadura. Pr

egúntate qué tan importante es someterte a este procedimiento durante tu embarazo, seguramente puedes postergarlo.

¿Someterme a cirugía Lasik (corrección de miopía)?

El embarazo no es un buen momento para esta intervención. Las alteraciones hormonales provocan cambios en la visión: en algunas mujeres se acentúa la miopía, en otras la presbicia y en unas más el astigmatismo. Por lo tanto, la corrección que se pueda efectuar en el ojo durante el embarazo no servirá una vez que el bebé haya nacido y se haya terminado la lactancia. Además, se deben administrar anestésicos locales y otros fármacos –principalmente antibióticos – durante y después de la cirugía, mismos que al llegar al torrente sanguíneo podrían dañar al feto. Lo mejor es esperar dos ciclos menstruales después de dejar de lactar para someterse a esta operación.

¿Realizarme un tratamiento con Botox?

Si recién te han aplicado Botox cuando descubres que estás embarazada, tranquila, seguramente no habrá ningún efecto negativo para tu bebé. Los estudios demuestran que cuando el Botox es inyectado en los músculos faciales, la cantidad utilizada no alcanza a extenderse por tu cuerpo; por lo que no llega al feto. Sin embargo, si estás encinta y deseas que te apliquen inyecciones de Botox, la recomendación es esperar hasta después del parto.

¿Hacer dieta?

No, porque estarías alimentando de manera deficiente al bebé y a ti misma. Lo ideal es aumentar entre 9 y 15 kilos durante los meses de gestación. Incluso las mujeres con sobrepeso no deberían intentar adelgazar mientras están embarazadas. Los kilos que aumentas durante la gestación no sólo se deben al feto, a la placenta, al líquido amniótico, al crecimiento del útero y de los sen

os, sino también a la cantidad necesaria para que el bebé alcance un peso óptimo y para que desarrolles suficiente grasa para alimentarlo posteriormente. En lugar de pensar en perder los kilos de más –mismos que probablemente acumulaste por una mala alimentación durante los años previos al embarazo– aprovecha tu embarazo para adquirir hábitos alimenticios sanos que te mantendrán en forma el resto de tu vida.

¿Recibir tratamientos de belleza profesionales?

Un facial sencillo estará bien; no así un tratamiento corporal que implique la aplicación de calor, como aquellos en que se envuelve el cuerpo con algas. Recuerda que el aumento de temperatura puede implicar un riesgo para el desarrollo de tu bebé. Pide al esteticista que sea cuidadoso, pues tu piel ahora está más sensible. El embarazo puede causar leves manchas y hacer evidentes los vasos sanguíneos; así que, aunque el facial sea suave, podrías no quedar conforme con el resultado.

¿Decolorar/depilar mi vello durante el embarazo?

No se han realizado suficientes estudios sobre el potencial daño al feto en caso de que los químicos utilizados en estos procedimientos llegaran al torrente sanguíneo. Los especialistas recomiendan, para minimizar el riesgo, enjuagar perfectamente bien la piel luego del uso de decolorantes o cremas depilatorias con agua fría para cerrar los poros, así como llevar a cabo el tratamiento en un lugar ventilado y reducir al mínimo el tiempo de exposición a estos productos.

¿Hacerme base/alaciado permanente en el cabello?

Aunque la exposición breve de los químicos utilizados en estos procedimientos no dañarán a tu bebé debes tomar en cuenta que el peróxido endurece la placenta y te puede traer ciertos riesgos con el tiempo. Además, los cambios hormonales propios del embarazo hacen que tu cabello se comporte de manera impredecible, pues se altera su composición y textura; por lo tanto, es probable que la permanente no funcione.

¿Hacerme un tatuaje?

No. Primero que nada, siempre existe el riesgo de contraer, mediante las agujas empleadas para tatuar, alguna enfermedad, como hepatitis. Si llegaras a contraer hepatitis B, se podría vacunar al bebé inmediatamente después de nacer; pero si se tratara de hepatitis C, podrías transmitirla al bebé durante el parto y no existe vacuna. Por otro lado, tu piel cambia durante el embarazo y esto podría provocar que el diseño luzca diferente después de dar a luz. Lo mejor es que esperes a delinear tus ojos, labios y cejas para cuando dejes de lactar.

¿Perforarme el ombligo con un piercing?

Si pretendes colocarte un piercing y quedas embarazada, lo mejor será esperar a que nazca tu bebé. Al crecer tu vientre, la piel se estira y es probable que la zona en donde tengas la perforación se irrite. Además, conforme avance el embarazo se irá dificultando la higiene correcta de esta área, con el inminente riesgo de infección. Por otro lado, si requieres una cesárea, el piercing deberá ser previamente retirado.

 

Ejercicio

¿Es prudente… estar de pie todo el día?

Si puedes caminar durante algunos lapsos, no habrá problema más allá de que te sentirás muy cansada. Sin embargo, un empleo como el de una cajera, que debe soportar su peso durante largas jornadas, sí es riesgoso. Al estar de pie muchas horas, la presión sanguínea tiende a bajar, condición que se acentúa con el embarazo. El descenso en la presión podría hacerte sentir mareada o incluso causarte un desmayo. Por lo tanto, debes prever esta situación con caminatas cortas pero recurrentes.

Tip: prueba las medias de compresión especiales para maternidad, te ayudarán a reducir la inflamación de pies y piernas.

¿Cargar a mi hijo pequeño?

Depende de qué tan pesado sea tu hijo y qué tan avanzado esté tu embarazo. En general, no debes cargar objetos de más de 11 kilogramos; así que si tu pequeño pesa más, procura no llevarlo en brazos.

Los músculos de tu estómago y abdomen no están preparados para cargar y tampoco dan suficiente soporte a tu espalda, por lo que podrías lastimarte. Flexiona siempre tus rodillas y mantén tu espalda recta al levantar peso.

¿Hacer sentadillas o abdominales?

En el primer trimestre, sí. Pero a partir del segundo evita recostarte horizontalmente sobre tu espalda, pues esta posición favorece el descenso de la presión sanguínea, por lo que se reduce el aporte de sangre a tu corazón y de oxígeno a tu bebé. Además, te darás cuenta que será prácticamente imposible realizar sentadillas… Si quieres trabajar tu abdomen, colócate en el piso apoyada sobre tus rodillas y palmas de las manos; arquea tu espalda y relájala de manera alternada.

¿Elevar mi ritmo cardiaco a 140 pulsaciones/minuto?

No es recomendable, porque necesitas suficiente tiempo entre cada latido para llevar la sangre al bebé; al incrementarse el ritmo cardiaco, el corazón no bombea la sangre necesaria y ésta no se encuentra adecuadamente oxigenada. No debes permitir que tu temperatura se eleve en exceso. Durante las primeras semanas de gestación, esta condición podría afectar el desarrollo del bebé; más adelante, hay riesgo de parto prematuro. Haz ejercicio moderado y toma suficiente agua.

¿Acudir a un concierto masivo?

Sólo si es ocasionalmente. Es difícil determinar cuánto ruido puede afectar el desarrollo del feto. Un estudio arrojó que mujeres que trabajan 8 horas al día en ambientes cuyo nivel de ruido hace que requieran el uso de protectores para los oídos, es más probable que den a luz bebés con problemas auditivos. Por otro lado, el volumen elevado provoca que tu corazón se acelere. Un estilo de vida tranquilo es ideal; así que procura no acudir a estos eventos.

¿Trotar?

En general, es seguro. Se torna un tanto difícil conforme avanza el embarazo y aumenta tu peso, por lo que tendrás que adaptar tu rutina, pero no hay riesgo para el feto. El jogging no está indicado si presentas placenta previa, puesto que el impacto del trote podría hacerte sangrar. Tampoco es conveniente practicarlo si tienes preclampsia o existe riesgo de parto prematuro.

¿Practicar tenis?

Sólo si has practicado este juego durante mucho tiempo. Los especialistas recomiendan evitar los deportes en los que haya mayor probabilidad de caída, como el tenis. Además, implican realizar cambios rápidos de dirección; estos movimientos bruscos y los cambios del centro de gravedad durante el embarazo, te hacen más proclive a sufrir una caída.

¿Nadar en una piscina con agua clorada?

Es mucho más seguro nadar en una alberca tratada con cloro que en una no clorada, pues en esta última es más elevado el riesgo de contraer alguna infección. No habrá problema mientras los químicos del agua estén monitoreados.

 

Comida y bebida

¿Es conveniente tomar bebidas con cafeína?

Un consumo moderado (2 tazas al día) no será dañino. El exceso de cafeína podría conducir a un descenso en la circulación de sangre hacia la placenta y el bebé obtendría menos oxígeno.

¿Tomar bebidas dietéticas?

La Food and Drug Association (FDA) aprueba el consumo en mujeres embarazadas de aspartame, el endulzante más común en este tipo de bebidas. Consulta con tu ginecólogo si existe algún riesgo en particular de acuerdo a tu historial médico. Por supuesto, los fenilcetonúricas están contraindicadas.

¿Beber té?

Algunas de las hierbas con las que se elaboran tés pueden ser nocivas si se toman en exceso; algunas resultan incluso  tan potentes como los medicamentos. Uno de los riesgos esla estimulación del útero y una potencial pérdida del bebé, por ejemplo con el té de tila. Pregúntale a tu médico las dosis recomendadas y los tés que puedes consumir. Una vez más, la moderación es la clave.

¿Llevar una alimentación vegetariana?

Cuando se sigue un estricto régimen vegetariano, el organismo no recibe el suficiente aporte de vitamina B12, y hay deficiencia de ácido fólico y hierro, los cuales se encuentran en productos animales. La principal consecuencia sería desarrollar anemia y, entre otras cuestiones, tu cuerpo no tendrá suficiente hemoglobina. Esta condición incrementará el riesgo de hemorragia después de dar a luz.

Pídele a tu médico que te asesore respecto a los suplementos que debes ingerir en caso de seguir una dieta vegetariana. Necesitarás incluir importantes nutrientes, como proteínas, calcio, hierro, ácido fólico y vitamina B12, todos ellos importantes para el desarrollo de tu bebé.

¿Consumir alimentos ahumados?

El consumo elevado de estos productos no es recomendable, aun si no estás embarazada. Existe controversia en cuanto al daño potencial al organismo causado por los nitratos utilizados para tratar dichos alimentos; inclusive, se han llegado a considerar cancerígenos. Igualmente, se sabe que pueden estar contaminados con la bacteria Listeria, la cual podría atravesar la placenta y dañar al bebé. Esto también aplica para las carnes frías, las cuales sólo deben consumirse previamente cocinadas. Por otro lado, los productos con conservadores contienen un elevado nivel de sodio y grasa, por lo que no son nutritivos.

¿Comer ostras crudas?

Al igual que las almejas, mejillones y otros mariscos, siempre hay riesgo de contraer una enfermedad debido a la gran cantidad de bacterias, toxinas y virus que acarrean. Las ostras, por ejemplo, se sabe que pueden transmitir la hepatitis. Una vez que son recolectadas, las bacterias comienzan a crecer rápidamente en ellas si no son colocadas a muy baja temperatura. Si no puedes resistir el antojo, asegúrate de cocer perfectamente tus mariscos antes de comerlos, para eliminar las bacterias y los virus.

¿Comer sushi?

No es muy seguro puesto que existe el riesgo de contraer una infección por parásitos por el pescado que incluye. Ésta no traspasaría la placenta, pero la enfermedad resultante que adquieras, como un problema gastrointestinal o del hígado, sí afectará a tu bebé. Una infección por parásitos puede provocar anemia e incluso un aborto. Aunque las posibilidades de infección al consumir sushi son muy pocas, las consecuencias son tan negativas que más valdría no arriesgarte.

 

Salud

¿Necesito esperar para… que me practiquen una limpieza dental?

En realidad es lo más recomendable. Estudios recientes sugieren que existe una estrecha relación entre enfermedad de las encías y riesgo de parto prematuro. Por los anestésicos no te preocupes, los utilizados por los odontólogos son considerados seguros.

¿Recurrir a remedios homeopáticos?

Consúltalo previamente con tu ginecólogo, pues algunos medicamentos homeopáticos podrían ser muy fuertes y poco recomendables en tu estado.

¿Tener contacto con un niño que padece varicela?

Si ya tuviste varicela eres inmune; una prueba de sangre lo comprobará. Si no es así, no deberás acercarte al niño enfermo, porque contraer el virus sería sumamente peligroso para ti y tu bebé. Podrías tener complicaciones pulmonares en tu organismo o problemas neurológicos; mientras que tu bebé podría nacer con ciertos defectos. Si has estado expuesta al virus, acude de inmediato con tu médico.

¿Donar sangre?

Con ella se reduce la cantidad de oxígeno que tu sangre puede llevar al bebé, por lo que no es conveniente, además, es un riesgo innecesario.

¿Recibir acupuntura?

Un especialista sabrá que no es recomendable estimular ciertos puntos del cuerpo durante el embarazo; así que si recurres a alguien verdaderamente profesional, no habrá problema. La acupuntura suele tratar con éxito ciertos síntomas como náusea y cambios de humor. En algunos países de Europa incluso se ha utilizado como anestésico, para inducir el parto y  reducir el sangrado posterior al alumbramiento.

Notas de precaución

Cuidado con los medicamentos

Consulta con tu médico si puedes tomar analgésicos, antipiréticos, antiácidos, y si puedes usar gotas para los ojos o la nariz. Él sabrá según tu historial qué dosis son las más adecuadas.

 

Viajes

¿Puedo… viajar en avión?

El mejor momento para hacerlo es durante el segundo trimestre, cuando han disminuido los molestos síntomas y existe una baja probabilidad de aborto espontáneo. En realidad desde el primero es seguro, a menos que tu médico indique lo contrario. Algunas posibles causas para prohibirte el traslado serían: diabetes, hipertensión, pérdida de sangre, embarazo múltiple o antecedentes de parto prematuro.

Durante el tercer trimestre, conviene tener clara la fecha probable de parto para planear el regreso. En el último mes ya no es recomendable volar, porque podría comenzar tu labor de parto en pleno vuelo.

La cabina presurizada de la aeronave no supone ningún problema para el bebé ni para ti, siempre y cuando tu estado de salud sea óptimo. De ser posible, elige un asiento junto al pasillo para que puedas ponerte de pie y caminar con frecuencia. Toma muchos líquidos para contrarrestar los efectos del aire seco de la cabina.

¿Viajar a un lugar de elevada altitud?

Si no estás acostumbrada a estar en elevadas altitudes, donde hay menos oxígeno en el aire, se complicará la disnea (dificultad para respirar) propia del embarazo, y tu resistencia disminuirá. Lo mejor es permanecer en estos parajes durante cortas temporadas.

Sexo

¿Qué tan seguro es… tener relaciones sexuales en el tercer trimestre de embarazo?

No tendrás problemas a menos que presentes placenta previa, ruptura de membrana o antecedentes de parto prematuro. Un contacto sexual con placenta previa puede ocasionar que ésta se desprenda y sobrevenga una hemorragia. Si se te ha roto la fuente, el bebé no estará protegido por mucho tiempo y aumentan las probabilidades de que lo alcance alguna bacteria. Pero si tu embarazo está bajo control, no existe ninguna restricción y puedes tener relaciones sexuales hasta que ingreses a la sala de parto.

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