Ser mamá

“Vive la maravillosa experiencia de la maternidad con conciencia y en plenitud”.

Por Claudia Lizaldi

Ahora entiendo…

Con qué facilidad vemos a un niño haciendo un berrinche y juzgamos si está bien o mal, si esa mujer es buena o mala Mamá.

Con qué facilidad juzgamos y punto. Todos lo hemos hecho, esa es la verdad. Hoy que soy Madre, que tengo 9 meses viviendo la más hermosa experiencia de mi vida, pero al mismo tiempo la más exigente de todas, la que más puede enloquecer y deprimir y al mismo tiempo extasiar y nutrir a un ser humano, entiendo. Entiendo a mi Madre, entiendo a las Madres, me conmueven las que no han contado con ayuda, las que han tenido que trabajar, a diferencia de aquéllas que quieren hacerlo.

Hoy quiero parar y pensar en este anhelado momento, en casi todas, y hablar desde el corazón. Ser Madre más allá del rol, de lo que se supone que deberíamos hacer y conectar con aquello que nos nace hacer, amarlos, traerlos para todos lados, que nos respeten al hacerlo, que se aprecie a la mujer en su etapa de Madre como la diosa que es. No es sólo hacer la vida dentro de tu vientre y entonces al momento del alumbramiento ya se acabó, estás haciendo a tus hijos cada día, con el ejemplo, con la compasión que les muestras, con tu presencia, con tu amor, amamantando…

La mejor Madre

Como mujeres hemos sido llamadas a participar de la vida de la forma más preciosa, pero necesitamos de una sociedad consciente que nos abrace durante toda esa etapa, como Madres, que nos respete, que nos cuide para lograr que estos hijos que hemos traído al mundo tengan a la mejor Madre posible. Que, ojo, no es la que no regaña y lo permite todo, ni la que no trabaja para estar siempre para sus hijos. La mejor Madre posible, ésa que va más allá del rol, es la mujer fuerte, llena de vida, feliz, que puede entonces, desde ese lugar, compartirse con sus hijos.

Nuevo papel

Es posible reinventar el rol de Madres, pero no puede ser desde afuera, esto que estamos necesitando lo debemos compartir para con otras mujeres, tenemos que encarnarlo y entonces podremos salir a pedirlo.

Queremos ser respetadas, valoradas, que se legisle a favor de las Madres, hagamos el trabajo de convertirnos en estas mujeres que lo merecen y se dará de forma natural…

Yo he trabajado, hecho, ido y venido estos meses con mi hijo, he tenido juntas en las que en medio de la mesa de la sala de reuniones está mi hijo, he amamantado en medio de restaurantes, juntas, reuniones, pero no he pensado ¿estará bien?, ¿estará mal? Lo he hecho, y la sociedad me ha abrazado, creo que los dos primeros años de un niño, su Madre es indispensable para él, ¿sólo yo puedo hacerlo? ¡No, mujeres! Todas podemos conquistar ese respeto. El primer paso es: Ser Madres, más allá del rol.

Artículo publicado en la revista mayo.

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