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Siempre es buen momento para empezar

Desde niñas comenzamos a pensar qué queremos ser de grandes. Sin embargo, con el tiempo nos forjamos nuevas metas que dan variedad y movimiento a nuestras vidas. Así, nunca es tarde para iniciar un nuevo proyecto.

Perseverancia y tenacidad
Sin importar la edad, la realización de los sueños no está sujeta a los recursos materiales, sino al esfuerzo y a la dedicación que pongas en cada uno de tus sueños. A los 15, 20, 40 ó 60 años, no importa la edad. En cada momento, la vida brinda una oportunidad para concretar objetivos.
Los expertos aseguran que al emprender una nueva tarea, se debe considerar que está presente el riesgo de no poder cumplirla, pero lo fundamental es tomar la decisión de llevarla a cabo. María Teresa Doring Hermosillo, psicóloga del Departamento de Educación y Comunicación de la Universidad Autónoma Metropolitana, asegura que el mejor momento para ponerse una meta es cuando no se está satisfecha ante una situación y se quiere algo más.
Aunque hay una tendencia a pensar que en la juventud se establecen los objetivos de la vida, la verdad es que el logro de las metas no está asociado con etapas ni temporadas: “En primer lugar no se sabe cuántos años se va a vivir, no necesariamente las personas de 20 años tienen mayor claridad hacia el futuro, o más recursos para pensar en la posibilidad de alcanzar sus metas, ni las personas mayores están más desprovistas de propósitos; el momento de marcarse un sueño es cuando queremos un cambio en algún periodo de la vida”, dice la especialista.

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La satisfacción de una meta no implica quedarse sin deseos de lograr otra. Lo más seguro es que surjan nuevas, porque la búsqueda es constante; siempre habrá un grado de insatisfacción que moverá al cambio, a lo nuevo.
La también socióloga advierte que el establecimiento de logros es muy subjetivo, dependerá de lo que haga feliz a la persona, tiene que ver con el valor y la prioridad que da a las cosas. Por ejemplo, una mujer mayor que vive en un pueblito puede sentirse satisfecha de haber sacado adelante a sus hijos, de constatar su avance escolar y su realización profesional: “Puede sentir que alcanzó sus metas y aunque no sea famosa, estará contenta con sus logros y claro que puede considerarse exitosa”.

El valor de una conquista
Los propósitos surgen en el interior de la persona y adquieren importancia cuando se trabaja para conseguirlos. Cuando una necesidad se satisface “como por arte de magia”, lo más seguro es que no se disfrute porque no hubo un esfuerzo de por medio.
“Es muy probable que quien recibe algo tenga un gusto momentáneo, pero no lo apreciará igual. Cuando se lucha por conquistar algo se le da valor, se siente como resultado de uno mismo. En el logro se ve uno reflejado, se ve cristalizado”, afirma la psicóloga María Teresa Doring, autora de libros como El mexicano ante la sexualidad, La pareja o hasta que la muerte nos separe, ¿Un sueño imposible?, Mujeres en busca de una nueva identidad y La violencia hacia la mujer en el México contemporáneo.
Todo objetivo requiere de un impulso inicial y el ser humano está en constante búsqueda de metas, porque la vida es movimiento; si no lo hacemos, se acaba el entusiasmo por la vida. Proponerse algo en cada oportunidad hará que te movilices y emprendas todo aquello que dejaste en lista de espera para dar prioridad a otros sueños, como regresar a la universidad o estudiar una maestría.

Logra lo que deseas
La satisfacción absoluta no existe y la edad no debe ser un obstáculo para que retomes tus sueños y trabajes por ellos. Tal vez es el momento de que saques la pluma y el papel y le dediques un tiempo a pensar en todo aquello que deseabas llevar a cabo y que te interesa retomar.
Acércate a tu familia, háblales de tus objetivos, de lo importante que es para ti verlos cumplidos, para lo cual, requieres más que nunca de su apoyo y comprensión. Llénate de energía y de actitud para llegar hasta donde quieras; tú pones los límites y recuerda que las personas que más éxitos han logrado en la vida, son las que siempre están en busca de nuevas conquistas y trabajan por ellas.

Para empezar
• Lo primero es colocarse metas realistas y a corto plazo sin plantear objetivos complicados, es decir, aquellos que para su realización incluyen mayores factores externos.
• Hay que asumir que, a veces, algunos objetivos pueden no alcanzarse, estar conscientes de que hay condiciones que pueden provocar la falla.
• Si no se logra a la primera, habrá ocasión de buscar su cumplimiento en la segunda, tercera o cuarta etapa. Sin embargo, no asumas tu primer intento como un fracaso, al contrario, está la ventaja de contar con una base, pues ahora ya puedes detectar la falla y corregirla en tu próximo intento.
• El establecimiento de objetivos depende de la valoración de cada uno, pero en cuanto la persona se siente inconforme ante algo, es momento de fijarse metas con el fin de cambiar favorablemente.

“Es como subir una escalera, si estamos en el primer piso, podemos creer que nunca llegaremos al quinto, tal vez digamos: ‘me falta el aire’, ‘no tengo fuerzas’, pero conforme se sube, se ve que sí es posible. Hay que plantearse propósitos pequeños, inmediatos y graduales, para saber que pusimos en ejercicio nuestras capacidades y el esfuerzo necesario”, asegura la doctora María Teresa Doring.

No dejes para mañana…
Hay quienes buscan pretextos para aplazar objetivos. Rita Emmett, en su libro No dejes para mañana… lo que puedes hacer hoy, analiza la historia de personas que constantemente posponían sus anhelos para mejores momentos. La autora señala que este hábito puede ser vencido y detalla las circunstancias que disparan el impulso de dejar las cosas para después. El problema es que esto puede causar estrés y amenazar el desempeño laboral y personal, porque impide alcanzar metas.

Para leer:
La autoestima de la mujer. Nathaniel Branden. Editorial Paidós
¿Y? Metas e incógnitas del ser humano. Raúl Horta. Ediciones CRP

Agradecimiento:
Rocío Tapia
www.mexicounido.org.mx
herrera@mexicounido.org.mx

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