Sin miedo al cambio

Sin miedo al cambio
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Cuanto te resistes al cambio es porque tienes miedo a las consecuencias que puede acarrear eso, cómo va a cambiar tu vida cotidiana, por ello no actúas, no tomas ninguna decisión.

Pero puede ser que de tanto miedo y dejar pasar el tiempo, cuando por fin te decidas a tomar esa importante decisión sea demasiado tarde, y luego pensarás “tengo mala suerte”.

Seguramente dirás que no te resistes a los cambios, pero realiza el siguiente ejercicio para salir de dudas:

1. Describe un proyecto que hayas tenido y que tendría que haber provocado un cambio en tu vida, pero que nunca llevaste a cabo. Por ejemplo, cambiar de escuela, casarte, tener un hijo, cambiar de casa, ir de vacaciones, decorar tu recámara, vivir sola, cambiar de trabajo, etcétera.
2. Acuérdate de tus reacciones cuando aún era un proyecto.
3. Cuando lo explicabas, cuando pensaban en ello, ¿cuáles eran tus reacciones? Fíjate en la lista de abajo y elige cuáles eran, también puedes poner otras tú:

  • Cambiabas de tema de conversación.

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  • Ibas al baño o salías de la habitación.
  • Te daba dolor de estómago.
  • Evitabas el tema.
  • Encontrabas siempre un pretexto para evitar la conversación.
  • Suponías que no le interesaba a nadie más que a ti.
  • Fumabas o bebías más.
  • No comías más o comías demasiado.
  • Te decías: “El tiempo lo arregla todo”.

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  • Encontrabas el proyecto demasiado ambicioso, demasiado caro, de poca importancia.
  • Pensabas que te llevaría demasiado tiempo, que requeriría demasiado trabajo.
  • No podías creer en el éxito del proyecto, proyectarte en el futuro
  • Siempre tenías otras cosas que hacer.
  • Pensabas que tu familia o amigos no lo entenderían.
  • Creías que no tendrías los medios para conseguirlo.
  • Te considerabas demasiado joven, demasiado vieja, demasiado grande, demasiado pequeña.
  • No te sentías preparada para pensar en ello.
  • Creías que no cambiaría nada en tu vida, en el fondo todo iba bien.
  • Tenías miedo a equivocarte.
  • No confiabas en ti misma.
  • Pensabas que podrías perder a tus amigos o tu libertad.
  • No te sentías capaz.

Ahora, ya con tu lista de resultados piensa un poco en ello.

Todo se quedó en un sueño

Todas estas actitudes son frenos que explican por qué tu idea se quedó en proyecto. Pero ¿deseabas realmente realizar aquel proyecto? ¿Estaba todo en tu contra o fue el miedo el que te detuvo?

El miedo al cambio puede ser el principal freno para realizar cosas positivas en nuestra vida y, a la larga, nos va desmotivando para todo. Sin embargo, tienes que tomar en cuenta que la vida es cambio constante y que nuestra forma de adaptarnos y tomar ventaja de ello es lo que nos lleva al éxito y nos hace felices.

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