Solución a las cicatrices

Poco se ha habla de las cicatrices como un problema real no sólo a nivel estético, sino también a nivel salud; esto puede ser porque una cicatriz es el resultado a la resolución de un problema mayor y ocupa un papel secundario. Sin embargo, en la mayoría de los casos, si no es que en todos quienes han pasado por un proceso que implique una cicatriz, a corto o largo plazo, saben que se convierte en una desavenencia que afecta desde la salud hasta la autoestima.

¿Qué es una cicatriz?

Es el resultado del proceso natural de reparación cuando la piel sufre una herida causada por un accidente, un acto quirúrgico o una enfermedad. Cuanto más dañada está la piel, más tiempo le llevará repararse y mayor será la posibilidad de tener una cicatriz patológica o antiestética. La formación de las cicatrices está determinada por la edad, su localización y factores genéticos.

Los tipos

Hipertrófica: crecimiento exagerado del tejido cicatricial que se presenta en el sitio de una lesión de la piel (formación excesiva de colágeno). Aparece, por lo regular, como resultado de incisiones quirúrgicas, heridas traumáticas, vacunas o quemaduras y pueden verse de forma abultada.
Atrófica: fina y arrugada, resulta de la destrucción del tejido conectivo por un traumatismo o cambios inflamatorios. Puede semejar arruga o estría y aparecer por acné o infecciones víricas (varicela, tuberculosis y micosis).
Retráctil, Fibrosis o Adherencia: son tipos de cicatrización anómala que pueden ocasionar limitación articular y/o alteraciones en la apariencia física, lo que repercute en el estado emocional de quien las presenta. Las alteraciones de cicatrización son propias del individuo: las puede presentar por una quemadura o una cirugía. Se deben manejar desde el inicio para evitar limitaciones articulares, se pueden utilizar vendas y ropa de compresión, para mejorar la elasticidad de la cicatriz; usar ultrasonido, para evitar o disminuir adherencias y tratamiento dermatológico para evitar su pigmentación.
Queloide: lesión de la piel formada por el crecimiento exagerado del tejido cicatricial en el sitio de una lesión cutánea que puede ser producida por incisiones quirúrgicas, heridas traumáticas, sitios de vacunación, quemaduras, varicela, acné o incluso, raspaduras. La mayoría de las cicatrices queloides se aplanan y se hacen menos visibles con los años. Las queloides extensas pueden limitar la movilidad de manos, pies o extremidades, además de causar problemas estéticos.
Eritematosa: permanece roja después de 3 meses del traumatismo o el procedimiento quirúrgico.
Pigmentada: suele ser más leve, es una manchita queda en el lugar donde estuvo un grano. Se debe a la acumulación de pigmentación en el grano y cuando desaparece, queda la marca. Generalmente aparece en personas de tez oscura.

Sus fases

Inflamatoria: cuando aparecen las células inflamatorias y las plaquetas, se forma un tapón o costra superficial (del primer al cuarto día).
Proliferativa: se genera por el cúmulo de fibrina y colágeno al comenzar la regeneración y tensión de la herida (del quinto hasta el día 20).
Remodelación: se produce la reabsorción del colágeno, aproximadamente al mes de la herida y se prolonga hasta un año o más.
Si en el desarrollo de estas tres fases existe alguna anomalía o complicación, como malnutrición, infección o malos cuidados, puede presentarse una cicatrización patológica.

Los tratamientos

El tipo de tratamiento a aplicar, depende del tipo de cicatriz y del paciente. Es una decisión que debe tomar un experto.
Cirugía: único método para extirpar completamente una cicatriz, ya sea ancha, hipertrófica o queloide. Se combina con otras técnicas para evitar la formación de cicatrices patológicas o antiestéticas.
Compuestos bio-regeneradores: estimulan las células madre de los tejidos del paciente. Tienen efecto analgésico y antibacteriano, promueven la reparación epitelial y reducen la formación de cicatrices patológicas.
Cultivos celulares in situ: la ventaja es que da origen a prácticamente todos los elementos de la piel como la dermis, la epidermis y el tejido debajo de la piel, junto con las estructuras que la conforman: colágeno, elastina y vasos sanguíneos.
Dermoabrasión: consiste en eliminar las capas superficiales de la piel.
Esteroides: se pueden utilizar solos o tras la extirpación de la cicatriz queloide o hipertrófica. El corticoide reduce el tamaño de la lesión, la aplana y ablanda. Para reducir la masa cicatricial, se pueden repetir las inyecciones entre 6 y 8 semanas.
Gel de silicona: sus beneficios se atribuyen a sus propiedades químicas por ser relativamente impermeable; así aumenta la hidratación y reduce la fibrosis. Varios estudios le confieren una mejoría en la textura, el color y la elevación de la cicatriz.
Factor de crecimiento: son pequeñas proteínas capaces de inducir el crecimiento celular. Consiste en inducir la división celular, que a su vez induce la cicatrización armoniosa de todos los tejidos que reparan la herida.
Láser: alisa, cambia el color o aplana la cicatriz, dependiendo de su tipo.
Radiofrecuencia: aumenta la temperatura en profundidad sin quemar la superficie, provocando el efecto térmico necesario para lograr una mejoría en la dermis con base en la capacidad de contracción del colágeno con la temperatura.
Quimioexfoliación: quemadura programada bajo el cuidado médico, que genera una destrucción parcial de la epidermis o dermis, seguida de una regeneración de los tejidos epidérmicos y dérmicos nuevos.

Más información sobre los diversos tratamientos de cicatrices en:http://www.clinicadelacicatriz.com/

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