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Soy de ojito alegre

El Instituto Karolinska de Estocolmo, realizó un estudio sobre la genética y la infidelidad, en el cual uno de los resultados muestra que una variante genética ligada al Alelo 334 puede ser un factor para que un hombre sea propenso a sucumbir en las arenas movedizas de la infidelidad. Según esta investigación, los varones con esta variante genética -dos de cada cinco que participaron en el estudio- mantenían una relación menos estrecha con sus parejas.

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Si un hombre, que tiene novia o esposa, es coqueto, alegre, simpático y caballeroso, sin importar si es bien parecido o no, y además, no repara en repartir frases de cariño, piropo y buenos deseos a las mujeres con las que convive, ¿implica que él es un experto en los terrenos del tercero en discordia? o sencillamente, ¿es muy sociable?

Hans Olvera, catedrático de la Universidad Iberoamericana, explica que la infidelidad está catalogada como el hecho de tener un vínculo secundario (de manera externa o sumado) a una relación de pareja que se asume como primaria, el cual tiene la particularidad de ser significativo, de tipo erótico, es decir, relativo al amor e interés sensual, por lo que no es una relación fraterna o de amistad.

Cariño, es una amiga

“Me gustan las altas y chaparritas, las flacas, las gordas y las chiquititas”, dice una frase de la canción El Aventurero, y quizá, algún caballero se sienta identificado con ella, debido a su ‘buen corazón’ y su experiencia en la difícil materia de la valoración estética. Sin embargo, cuando se trata de marcar la diferencia entre admirar la hermosura e iniciar una relación, la línea no es ni tan delgada ni tan fina como se pudiera suponer.

Dependiendo de la actividad del hombre en cuestión, podrá o no tener más posibilidades de contacto con mujeres que sean atractivas, preparadas, lindas, inteligentes o que posean sencillamente una figura excepcional. Él podrá entablar con cada una de ellas una relación amistosa, profesional, académica o incluso, de auténticos camaradas, colegas, socios, sin que esto signifique que está engañando a su pareja. Pero, si su acercamiento obedece a satisfacer necesidades que no ve cumplidas en su vínculo primario, y el otro contacto es de tipo erótico, la infidelidad existe.

Hans Olvera explica que en el caso de los hombres, la infidelidad está muy asociada a encuentros sexuales, los cuales no necesariamente tienen alguna significación emocional para ellos, además comenta que cuando entablan una relación de pareja paralela obedece a una clara insatisfacción que no ha sido resuelta, por lo que recomienda que, si un varón descubre que tiene necesidades por solucionar y tiene el interés de hacerlo, es recomendable que asista con pareja a recibir ayuda profesional.

“¿Si se puede dejar de ser infiel? Sí, por supuesto, es necesario encontrar la razón por la que se actúa de esa forma, hay que descubrir la raíz, mientras no se haga esto, la infidelidad se podrá repetir de manera compulsiva ya que no se está resolviendo la necesidad o carencia en cuestión”, finaliza el especialista.

 

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