Síndrome del superviviente

Psic. Paola Sáenz Pardo/Clínica de Asistencia de la Sociedad Psicoanalítica de México (SPM).

A pasado un año de aquel lamentable 19 de septiembre, donde los mexicanos sufrimos un sismo de magnitud 7.1 dejando diversos daños materiales, emocionales y lamentablemente también se perdieron muchas vidas. Estuvimos ante una situación colectiva traumática que nos hizo sentir vulnerables, impotentes, confundidos, con miedo y con sentimientos de desprotección y desvalimiento. Sin embargo, las herramientas y el proceso que se tendrá para sobrellevar el evento traumático depende de cada persona.

Comencemos explicando que es un trauma.

Un trauma se crea cuando un individuo se encuentra intensamente agobiado por la situación, sobrepasa su tolerancia y los recursos para lidiar con el evento le son insuficientes. Uno de los grandes desafíos de todas aquellas personas que superaron un evento o una situación muy traumática es el haber sobrevivido. Es común que muchos se sientan culpables por haber sido librados de la muerte, por no haber sufrido tanto como otros o por sentir que no hicieron lo suficiente para ayudar a los demás.

¿Qué es el Síndrome del superviviente?

Este síndrome tiene síntomas tanto psicológicos como físicos. Puede ocurrir a cualquier edad y es consecuencia de una situación traumática que se vivió con mucho estrés y angustia, por ejemplo, guerras, catástrofes naturales (incendios, terremotos, diluvios, etc.), muertes, agresiones sexuales o despidos en el trabajo. El síndrome del superviviente aparece después del trastorno de estrés post traumático y por lo tanto, se presentan síntomas muy similares que dificultan la capacidad para manejarse como lo hacía habitualmente.

A continuación la Psicológa Paola Saenz, de la Sociedad Psicoanalitica de México señala algunos de los síntomas que comprenden a este síndrome para que puedas identificarlo ya sea en ti o con algún cercano:

  • En primer lugar se presentan sentimientos de culpa y una necesidad de castigo por no haber podido ayudar lo suficiente al ser que se perdió, se siente como si se hubiera traicionado a aquellos que no sobrevivieron, la persona se pregunta “¿por qué yo? ¿por qué estoy vivo si muchos murieron? ¿por qué yo sobreviví si hay personas mucho mas valiosas?”.
  • La persona puede presentar un exceso o una perdida de apetito.
  • Se puede re-experimentar el evento en sueños o recuerdos persistentes del trauma.
  • Hay dificultades para concentrarse y para continuar sus actividades cotidianas ya sea en la escuela, en el hogar o en el trabajo.
  • Hay ansiedad crónica, fatiga, labilidad emocional, aislamiento social, irritabilidad, tristeza y desesperanza.
  • De igual modo, hay dificultad para disfrutar cosas que antes provocaban placer, se presenta una falta de motivación y dificultades en la vida sexual.

Pero seguro ahora te preguntarás ¿cómo lo resuelvo?

Ya sea que tú o alguien que conozcas que se encuentre en esta situación, es fundamental tomar conciencia de que uno no es culpable de lo ocurrido ni de las penas de los demás. No es fácil pero debemos aceptar las perdidas ya que si nos mantenemos en una constante tristeza y culpa no seremos capaces de ver aquello con lo que sí contamos. Tenemos que conocer nuestras propias fortalezas, ya que al estar bien con uno mismo será más fácil poder ayudar a los otros. Es importante buscar ayuda psicológica, de lo contrario, los síntomas pueden persistir y con el tiempo se pueden transformar en serios problemas de salud y nos puede traer conflictos en las relaciones sociales. Date la oportunidad de sentirte triste, comparte tus sentimientos, fantasías, preocupaciones, no tienes por que sufrirlas en soledad, busca compañía. Hay que contar con un espacio en el cual te sientas con la confianza de poder hablar de todo lo que estas sintiendo tanto física como emocionalmente. Es fundamental encontrar redes de apoyo sociales como familiares, amistades o grupos de apoyo que también fueron afectados ya que esto produce tranquilidad y seguridad.

Mantén una vida sana y saludable, evita saltarte comidas o comer en exceso, el alcohol y las drogas sólo empeorarán la manera en que te sientes, en cambio, trata de ejercitarte y de realizar actividades que te den placer. Evita descargar la rabia y la impotencia con gente cercana, puedes utilizar técnicas de relajación como meditación o yoga. Este síndrome no excluye a los niños, sin embargo, en ellos es más difícil que lo expresen verbalmente por lo que una forma en que podemos auxiliarlos es bajando la ansiedad por medio de los dibujos, así se logra que expresen lo ocurrido de manera simbólica y que identifiquen sus sentimientos. Es importante ayudarlos a que lo expresen en un lenguaje lúdico ya sea en cuentos, cantos, dibujos o metáforas. Trata de no exponerlos a pláticas o imágenes del evento traumático y mejor retoma la rutina con normalidad.

Cada uno tiene su propio proceso para comprender, digerir y elaborar la situación pero hay muchas clínicas de apoyo psicológico que pueden ayudarte en momentos difíciles como los que acaban de suceder, es importante que recuerdes que no estas solo.

La Sociedad Psicoanalítica de México se caracteriza, desde sus comienzos, por el ímpetu en la difusión del psicoanálisis, tanto a nivel de formación de psicoanalistas como de enseñanza de las diversas aplicaciones y beneficios que brinda esta disciplina

  • Para mayor información, visita el sitio: Twitter: @SPMteinforma
  • FB: @SociedadPsicoanaliticadeMexico
  • Página Web: SPM.MXT
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