TDC: Obsesión por la belleza

La belleza es un concepto subjetivo. Sin embargo, en esta época, la belleza es definida por la publicidad y los medios de entretenimiento. Por esto, la imagen corporal es cuidada por salud o simplemente para sentirnos bien con nosotras mismas; otras veces para “llenar” ciertos estándares y en muchas ocasiones se ve afectada la propia autoestima. Es así como han ido creciendo los casos de trastornos compulsivos, como la anorexia, la bulimia y la dismorfia corporal, en torno a la imagen personal.

Qué es el TDC
El Trastorno Dismórfico Corporal es una preocupación anormal, excesiva y obsesiva acerca del físico. Fue estudiado por el Dr. Enrique Morselli en 1886, quien describió el TDC como un “sentimiento subjetivo de fealdad o defecto físico que el paciente cree que es evidente para los demás, aunque su aspecto esté dentro de los límites de la normalidad”. Los defectos que causan la obsesión pueden existir o ser imaginarios. Si el defecto existe, generalmente es mínimo. Sus posibles causas son psicológicas (sentimientos de inferioridad, culpa, baja autoestima, asociación de un defecto con otro) o socioculturales (comparación con otras personas y celebridades, rechazo y crítica familiar o cambios corporales definitorios, como los que ocurren en la adolescencia). Si el defecto en realidad no existe, sus causas son neurobiológicas, en las cuales se da una disfunción anormal de las sustancias serotonina o dopamina, lo que provoca un desequilibrio en el cerebro y, así, que las personas imaginen deformidades irreales. También puede ser por una hiperfrontalidad: disfunciones del metabolismo o del sistema corticoestriatal, que regula en el cerebro el proceso de filtración de información.

Preocupación u obsesión por la belleza
El diagnóstico de este problema lo puede valorar solamente un médico, con más razón si las causas son neurobiológicas. No obstante, hay ciertos patrones de conducta que son comunes entre las personas que sufren TDC y que hacen la diferencia entre preocuparse por el físico sanamente y obsesionarse por detalles mínimos o inexistentes. Se enfocan en un solo defecto físico que para los demás no parece anormal, pero les causa obsesión y angustia:
• Los defectos suelen estar en la cara.
• Bajo rendimiento personal.
• Apatía hacia lo que antes les interesaba.
• Culpan a su físico por posibles fracasos en la vida.
• Muestran otras conductas compulsivas obsesivas.
• El tiempo empleado en este tipo de conductas les hace alejarse socialmente e incluso evitar a sus amigos o familiares.
• Este trastorno puede llevar a otros problemas como depresión, anorexia, bulimia y ansiedad.

¿Qué se puede hacer?
• En realidad, lo más importante es acudir con un médico especializado en psiquiatría, para que él diagnostique adecuadamente tanto el trastorno como el tratamiento médico.
• Es básico llevar una terapia con un experto.
• El papel de la familia y los amigos cercanos es fundamental, ya que su apoyo y comprensión son lo que acelerará el éxito del proceso de curación.
• Se recomienda alejarse temporalmente de las situaciones que provoquen estrés y preocupaciones.
• Se sugiere abstenerse de vicios que atenten contra de la salud del paciente.

El mejor momento: la adolescencia
Por lo general, el TDC aparece en esta etapa. Es por esta razón que en vez de buscar alguna solución al problema, es mejor evitarlo. Aquí presentamos varios consejos que pueden ser de ayuda:
• Fomentar la autoestima del adolescente.
• Promover alguna actividad que sea de su interés.
• La intervención comunicativa de la familia, en especial de los padres, para reforzar la seguridad en los niños y los adolescentes.
• Apoyo incondicional en momentos de depresión.
• Ayudar a la persona a separar las imágenes de belleza “perfecta” de la publicidad con la realidad.

También podría gustarte

Comentarios