Identifica los tipos de infidelidad en la pareja

La fidelidad es una forma de ser. Un individuo es fiel porque su esencia es así. Es fácil para el individuo fiel responder a esa sensación de pertenencia, lealtad a su forma de ser. Por lo tanto, no se relaciona exclusivamente con el amor a su pareja, aunque suelen coincidir. Es como ser diestro, se facilita escribir con la derecha, no es un esfuerzo adicional. Así eres. ¿Podrías escribir con la izquierda? Sí, pero se requiere que algo cambie la historia de tu vida. En este sentido, todos los individuos son fieles desde que nacen. Cuando las circunstancias ambientales, familiares y personales de su entorno se alteran, entonces ocurre un cambio y el individuo transita al terreno de la infidelidad.

La infidelidad, por lo tanto, tiene que ver con la pérdida de lealtad y compromiso consigo mismo. Es decir, con los valores con los que el individuo nace y el entorno social y cultural posicionan.

Estos dos son los guardianes de una relación basada en el amor. La infidelidad no significa desamor. Muchas veces la persona infiel ama y quiere a su pareja, sin embargo sus acciones ponen en riesgo su relación cuando opta por una infidelidad. Para ejemplificar el significado de una infidelidad en la relación de pareja imaginemos un lugar sagrado cuya entrada está custodiada por dos guardianes. La tarea de ellos es impedir el paso a los intrusos. Estos guardianes saben lo peligroso que resultaría el dejar pasar a aquellos quienes poseen unos intereses personales que van en contra de la seguridad, los principios y los valores, las creencias y la historia del lugar. Un lugar sagrado como el Tíbet ha sido invadido por los chinos. Ambos poseen una ideología distinta, sus intereses son diferentes y las prácticas espirituales del Tíbet fueron limitadas y prohibidas. Ha sido una invasión violenta. Ahora pensemos en la infidelidad como una invasión que afecta una relación, aún cuando no haya sido puesta al descubierto. Los tipos de infidelidad se clasifican en base al nivel de invasión y de violencia.

Las relaciones de pareja pasan por diferentes etapas. Todas requieren de establecer límites con el mundo externo para que la relación funcione. En la etapa de noviazgo, el ámbito social representa una parte importante. Una vez que todos los conocidos respetan la nueva relación, contribuyen a cuidar esos límites. Sin embargo no siempre es así. Empezando por la familia de origen de cada uno.

Cuando existe un rechazo hacia la pareja por parte de un familiar, la contribución de parte de ellos hacia la pareja va en detrimento de la relación. Del mismo modo cuando hay amigos muy cercanos que se encuentran en desacuerdo tampoco favorecen que esa relación crezca y no se diga de las envidias que algunas parejas enfrentan con sus consabidas intrigas. Aquí entra incluso la interferencia directa o indirecta de alguna ex pareja que a veces se une con todos aquellos que rechacen la nueva relación. Pasado el tiempo la pareja tendrá que poner límites hacia los propios hijos, hacia el área laboral y también hacia sus propias emociones destructivas.

En la infidelidad de nivel leve se considera que “el infiel” ni cuenta se da de la “traición” o de la “invasión” de algunas personas cercanas a su vida. No detecta la interferencia que a veces está encubierta. Ejemplos de esto puede ser “el hijo muy querido de mamá”, “una ex maravillosa que se llevaba bien con la familia”, “el recuerdo de un ser extraordinario que murió o que se fue a vivir lejos”, “el mejor amigo que reclama tiempo” o, la simple costumbre de permanecer “como adolescentes en conquista”. Como sea la pareja lo que experimenta es un gran desasosiego porque no sabe quien más habita en el lugar sagrado de la relación, pero sabe bien que acecha una amenaza contra ellos.

En la infidelidad moderada “el infiel” sabe que tiene cosas que esconder, que tiene que burlar a los guardianes para dejar pasar a alguien inofensivo que solo proporciona cierto placer. Aquí se tiene una actitud que de antemano se sabe que a la pareja no le encantaría que se tuviera. Ejemplos, coqueteo inofensivo con ciertas personas. Guardar fidelidad a las cosas increíbles que pasaron en una relación anterior. Mensajes inofensivos pero que la pareja no debe ver. Besos y abrazos sin importancia en una “noche de copas” o sin ellas. Salir con un ex a tomar un café para repasar los buenos momentos. Lo que hay detrás es una necesidad de mantener “la velita prendida” por si las dudas, aunque las dudas son las que se cultivan y activan la falta de compromiso.

Infidelidad extrema: Se pasó una barrera y hubo intimidad física, relaciones sexuales. Los encuentros son ocasionales y sin trascendencia a nivel afectivo. Existe una tendencia a tener diversas parejas sexuales o “enamoramientos fugaces”. En esta modalidad la infidelidad se vuelve una forma de ser en la que el infiel se encuentra cómodo experimentando con diversas parejas pero teniendo una fija que le complemente y le dé un sentido de arraigo y seguridad. La pareja suele saberlo pero aparenta que no lo permitiría. Este tipo de infidelidad suele provocar muchos celos e inseguridad que van rompiendo la relación.

Infidelidad violenta: Ya está establecida como tal una relación alterna a la relación socialmente legítima. El infiel duda si se queda con melón o con sandía. Se encuentra involucrado no sólo físicamente sino también emocionalmente. Esa otra relación también habita en el lugar sagrado. La otra persona tiene el mismo nivel de jerarquía en cuanto a importancia que su pareja. La persona infiel realiza cosas inconscientes para ser descubierto y alguien ponga fin al triángulo. El lugar sagrado se convierte en un caos de miedos, inseguridades y celos porque la monogamia que es parte del lugar sagrado para cuidar de una relación se convirtió en desasosiego, la paz se fue y ahora reinan las pasiones humanas más destructivas. Todos los involucrados quieren regresar a la tranquilidad y estabilidad. Este tipo de infidelidad puede resultar como un síntoma de una relación que no ha podido solucionar sus conflictos de pareja.

¿Qué propicia una infidelidad?

La infidelidad es la consecuencia de la ruptura leve, moderada, violenta o extrema del equilibrio emocional del individuo fiel y trae un acompañante que resulta ser el verdadero enemigo. Las consecuencias de la desconfianza en una relación son la inseguridad, las dudas, la venganza, la decepción y el dolor. Estos son los cómplices del miedo y ocuparán el lugar de lealtad y el compromiso, sobre todo cuando la infidelidad se descubrió, lo cual provoca un daño en la confianza y la autoestima, que conduce a la duda de saber ¿Cuántas veces más va a pasar? ¿Fue mejor que conmigo? ¿No me quieres? etc.

Aún así las invasiones (infidelidades) son oportunidades de cambio y transformación, no importa de qué lado te encuentres, la recuperación del bienestar siempre viene. Muchas parejas han logrado recuperar su espacio sagrado y otras terminan su relación para buscarlo en otro lugar.

 

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