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¿Tus papás son desesperantes?

El escenario típico: ¿Te da el peor oso que te vean
a cinco metros a la redonda con tus papás? ¿Eres de las que si va a una fiesta, prefieres que te dejen en la esquina
y tú entrar sola? ¿Tu papá decide que los Bee Gees son lo máximo y baila al ritmo de “Staying Alife” o, al revés, es metalero y decide que sus pantalones de piel son lo más in? ¿Tu mamá canta a todo pulmón en el súper con el carrito lleno de víveres y tú te escondes porque el chico más guapo de la escuela está en el siguiente pasillo?
Qué oso, pero no estás sola…
Es tan típico de los papás querer verse cool en esta época. De alguna manera trata de verlos con compasión:

Por un lado se están aferrando a su juventud porque “ya se les fue” y por el otro, sus hijos es decir tú o tus hermanos–  les recuerdan los buenos tiempos: su primer amor, la pasión por la música, cuando defendían sus ideales a capa y espada; tenían muchos sueños; la inocencia y todos aquellos recuerdos de esta época. Y de alguna manera tú eres la perfecta excusa para revivir esos tiempos…

El problema
Muchas mamás quieren verse 15 a los 40, vestirse, hablar y comportarse así, y eso es ridículo. Algunos papás también se comportan como si tuvieran 20: se compran la moto, se dejan el pelo largo, etc. No te sientas mal. Recuerda que tú estás en la plenitud de la juventud y ellos ya tuvieron su momento.
Es importante que sepas que, sin importar cuántas veces tus papás te hagan quedar mal, no lo hacen con esa intención. Ellos quieren lo mejor para ti. Si de plano, es demasiado y te sientes muy mal, háblalo con ellos, diles de una manera “asertiva”: es cuando dices lo que quieres pero sin herir a nadie y les dices de plano que te sientes mal cuando tal o cual…
Yo creo que ellos serán los primeros en reaccionar y darse cuenta que sus acciones no son mal intencionadas, pero que sí podrían abstenerse de bailar en lugares que no se prestan o hacerlo cuando la ocasión lo amerite.
Recuerda: ellos están muy orgullosos de ti, y quizás lo quieren presumir. Explícales qué te gustaría o cómo quisieras que se comportaran en tal o cual situación. PERO debes saber que no siempre estarán dispuestos a cambiar. Toma en cuenta que si eres tú a quien le molesta, es más factible que tú hagas cambios en lugar de esperar a que los demás cambien.

La solución
Y si de plano no reaccionan o cambian sus hábitos, tienes de dos: o te relajas y que te valga, porque los aceptas y quieres tal como son, oooooo mejor vete buscando una peluca, gafas oscuras y un sombrero que te tape para que tus amigos no te reconozcan. Aunque esta última seguro te hará quedar un poco fuera de contexto y ahora ¡tú podrás ser la que hagas el oso!

Tips para pasar incógnito
• Entre más le des importancia, más se hará grande el problema (y esto se aplica para todo). ¿Te has preguntado que quizás a tus “amigoas” les parezca muy divertido que tu papá diga o haga tal cosa y que tú seas la única a la que le molesta?
• ¿Que a lo mejor nadie se ha percatado de su conducta y tú le estás dando demasiada importancia?
• La vida es corta, hay que disfrutarla. El buen sentido del humor y la capacidad de poderte reír en situaciones “difíciles” hará que estos momentos sean menos amargos.
• A veces hay cosas que a ti te molestan pero que a los demás no, sino por el contrario, les pueden parecer “chistosas:, así que ¡relájate!
• Cada cabeza es un mundo así que deja de preocuparte por lo que los demás piensen; porque lo más seguro es que nunca podrás darle gusto a todos. Mejor trata de darte gusto a ti misma.
• Acepta a los demás tal como son, con sus defectos y virtudes y que sepas que ellos a ti te aceptan tal cual eres.
• Y el mejor de todos es: Nadie es perfecto aunque algunos crean lo contrario. Ni modo, todos tenemos nuestros “trapitos”. Así que si el galán o la amigoa te critican a ti o tu familia, qué mejor momento de darles “carpetazo”.

Podría darte miles de consejos para “esconderte” o más bien, esconder a tus familiares, pero mejor te doy unos anteojos para que veas lo maravillosos que son, al; igual que tú.

Los hay de todos los colores y sabores
Tenemos la buena característica de ser diferentes y cada persona es única e irrepetible (¡por suerte!). Hay familias grandes, pequeñas, escandalosas, serias, chistosas… Independientemente de cómo seas tú o tu familia, recuerda que tus parientes son parte de ti y tú de ellos. Ellos son tus orígenes y parte de la cultura con la que creciste, por lo que nunca sientas vergüenza de sentirte orgullosa de ser quien eres. Eso es lo que hace de este mundo, un lugar tan maravilloso y divertido.

Los genes son fuertes, pero flexibles
Es cierto que ya vienes con una “carga genética”, desde tu ADN: que define el color de tus ojos, el pelo, tu estatura, si tienes o no pecas, etc; sin embargo tienes la fortuna de poder elegir qué actitudes o valores quieres imitar o aprender de tus padres o familiares, cuáles no te gustan y por lo tanto no quieres para ti en tu vida. Así que sácale el jugo a lo que tienes; aprovecha las cualidades que tu familia te brinda, desecha todo aquello que no te gusta y rompe el molde. Recuerda que tú eres única y tus decisiones y circunstancias no son iguales a las de los demás. Eres como un lienzo en blanco, elige tus colores y materiales como tú quieras, dale forma, aprovecha las fortalezas, descarta las debilidades de otros y aprende de sus errores.

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