Tus temores ¿pueden hacerse realidad?

Hemera/ThinkstockCualquier situación desconocida que se ponga frente a nosotros, la inseguridad de perder aquello que nos produce bienestar y hasta vivir experiencias que con anterioridad no han sido del todo alentadoras, suele causarnos una sensación de temor que nos impide avanzar y nos lleva o bien a negarnos a ellas o a adelantar resultados negativos porque damos por hecho que no existe otra salida más que el fracaso. Ejemplos hay muchos, desde el deseo de volver a amar después de una decepción, aplicar por un empleo que demandará mayor esfuerzo de nuestra parte o someternos a revisión médica porque pensamos que seguramente el diagnóstico del doctor será negativo. Y aunque nos sentimos familiarizados con cada una de estas causas, las llegamos a entender y somos capaces de detectar en qué momento se presentarán, esto no indica que vayamos por un camino correcto, sino por el contrario, son señales a las que debemos estar atentos y prepararnos para superarlas y poder, de esta forma, continuar con el camino que llevamos sin permitir que el miedo se convierta en una barrera para avanzar.

¿Me pasará eso a lo que le temo?  

Solemos crear una relación muy estrecha con aquello que nos causa temor y el hecho de que nos llegue a suceder. Por ejemplo: Después de mucho tiempo sola, una mujer encuentra por fin a un hombre que al parecer sabe apreciarla y la relación va viento en popa. No obstante, ella no puede olvidar que en una ocasión anterior pasó por lo mismo y todo terminó por deteriorarse hasta diluirse. Ahora, teme que pase de nuevo, por tanto procura no involucrarse tanto, se muestra distante y parece estar siempre a la defensiva.

Si su noviazgo no prospera ¿quién será responsable; su mala fortuna o la actitud que asume ante tu pareja? Desde un primer plano ella puede suponer que efectivamente tenía razón en sentir miedo, pues una vez más se repite la historia en la que no puede confiar en los varones. Pero después de analizar la situación podemos concluir que el verdadero problema es que ella trabaja justamente para darse a sí misma la razón y confirmar que no puede aspirar a tener un compromiso estable y que es válido tener miedo.

Brand X Pictures/Brand X Pictures/ThinkstockExperimentarlo es algo normal e incluso hasta natural. No obstante, como explica Harriet Lerner: “Podemos creer que el miedo no nos afecta porque evitamos experimentarlo. Podemos optar por la seguridad y la monotonía. Podemos no ser conscientes de que nos asusta el éxito, el fracaso, el rechazo, las críticas, el conflicto, la competitividad, la intimidad o la aventura porque nunca comprobamos los límites de nuestra competencia y creatividad. Evitamos los riesgos y los cambios, sin embargo, nuestro objetivo debería ser estar dispuestos a sentirnos más ansiosos aceptando nuevas situaciones y viviendo la vida de una forma más plena”. Esto se traduce en no luchar para deshacernos de los temores, sino en reconocer los retos que se presentan y tener el valor de afrontarlos.

Ciertamente todo el tiempo está latente la posibilidad de que las cosas no salgan tal y como se planean, pero si nos esforzamos por obtener el mayor provecho y poner todo nuestro esfuerzo en alcanzar el objetivo planteado en cualquier área que nos ocupe; así como también aprender de las experiencias pasadas, podremos echar mano de todo ello y hacer posible que el final de la historia sea ahora distinto. No existen las fuerzas exteriores que determinen o atraigan los malos resultados, todo es producto de la manera en que nos desenvolvemos y afrontamos las distintas vivencias a las que estamos expuestos, sólo depende de uno que los temores se desvanezcan y se transformen en seguridad y tranquilidad, ¿se atreve a darle un giro a su vida?



¿Qué es el miedo?

Harriet Lerner, autora del libro El miedo y otras emociones indeseables, Editorial Oniro, explica que “la mayoría de nosotros experimentamos el miedo como una especie de señal de alarma que nos dice: “¡Peligro! Y lo que debemos hacer es descifrar esa señal y considerar qué quiere decir. ¿De qué naturaleza es el peligro? ¿Es presente o pasado, real o imaginario? ¿Sentimos ansiedad porque nos estamos adentrando a nuevo territorio o porque estamos a punto de hacer una tontería?”.
Al realizar este análisis, de acuerdo a la autora, tendremos elementos para detectar una zona que nos resulte amenazante, pero también, advierte, no podemos permitir que el miedo nos tome como presa pues no siempre actúa como una señal de alarma. Y ejemplifica: “Si fuera así nunca podríamos ir al médico, decir lo que pensamos o dejar una relación sin futuro. Algunas veces tenemos que hacer un esfuerzo para superar el miedo y actuar con resolución”.

El punto crucial es aprender a identificar las causas reales que lo producen, las cuales se pueden encontrar en nuestro pasado o bien en el presente, pero no están claras a simple vista, ya que este sentimiento se traduce en un mensaje que no siempre nos es útil pero que nos proporciona información crítica sobre nuestras creencias, necesidades y la relación que mantenemos con el mundo que nos rodea.

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