Un amigo de cuatro patas

Cuando somos capaces de observar todas las bondades que ofrece un pequeño animalito en el crecimiento de los niños y la integración de la familia, no podemos sino sorprendernos de todo lo que pueden aportar con su graciosa presencia.

Beatriz es mamá de 3 chicos de 15, 9 y 5 años. La diferencia de edades entre ellos llega a complicar la convivencia, pues cada uno tiene gustos tan distintos que se vuelve casi imposible que coincidan. Sin embargo, ella se ha ocupado de hacer que el gusto y el cuidado de los animales se transformen en su punto de encuentro en el que no solamente pueden convivir, sino también aprender valores humanos como el amor, el respeto, el compromiso y la solidaridad, entre otros.

¿Cuál ha sido su secreto?Jupiterimages/Brand X Pictures/Thinkstock

Beatriz es una amante perpetua de los animales y este mismo gusto se los ha transmitido a sus hijos, quienes han tenido desde una guacamaya, perros, hurones y hasta peces. Saben que hay un momento en el que todos comparten y es justamente cuando se vuelve necesario alimentarlos, limpiar sus hogares y sacarlos a pasear. Aunque cada uno de sus hijos es dueño y responsable principal de su mascota, todos están dispuestos a darles la atención necesaria cuando es imprescindible. El resultado es maravilloso, pues se trata de una familia que sabe trabajar en equipo, que han aprendido el significado de responder por la vida de alguien más, la responsabilidad también ya es parte de ellos.

El caso de esta familia es una muestra maravillosa de que poseer un animal de compañía, va más allá de la obligación, del deseo de estar a la moda o incluso de demostrar un estatus, de acuerdo al tipo de especie por la que se opte. Es una oportunidad abierta de explorar y descubrir lo mejor de uno mismo.

Un mundo lleno de sorpresas

Explica Barrie Gunter, autor del libro Animales domésticos, Editorial Paidós, que las mascotas tienen el valor de transformarse en facilitadores sociales y también son benéficos para el bienestar físico y mental, pues por un lado, generan un punto en común con otros chicos que comparten el gusto y la responsabilidad de cuidar una, así como también influyen para generar “un fuerte apego hacia las mascotas, lo que conlleva lazos emocionales que en sí mismos pueden ser una fuente de consuelo emocional. De este modo, el establecimiento de un vínculo con los animales nos permite recuperar una armonía y estabilidad emocionales”.
Te sorprenderías al saber que el hecho de proporcionarle a tu hijo la compañía de un animalito, te ayuda a que se cumplan con muchas etapas de su desarrollo, pues como dice el autor, una mascota puede actuar como una especie de jefe con el que el niño practica distintas formas de interacción, mismas que incorporará a sus relaciones sociales, como el hecho de preocuparse por alguien más, ser considerado, atento, amoroso y responsable.

Y agrega que uno de los máximas aportaciones es que constituye una compañía permanente y leal, que incluso puede darle a tu hijo un sentido de continuidad durante los ajustes que puede enfrentar a lo largo de su infancia, como el cambio de casa, de escuela o incluso, en el peor de los casos, la separación de sus padres.

Tener una mascota en casa representa una oportunidad para unir a la familia al involucrar a todos en su cuidado, sin contar todos los beneficios adicionales que proporciona el hacerse responsables de una criatura que requiere de atención, cariño y una buena dosis de compromiso.

“La perseverancia es el motor del éxito”.

 

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