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Un bronceado cuando calienta el sol

El sol es benéfico e indispensable para la vida. Pero una exposición descuidada o sin protección a sus rayos, puede traducirse en todo tipo de malestares: desde una aparición temprana de manchas y arrugas hasta la presencia de carcinomas.

Para aprovechar las ventajas del sol sin colocarnos en riesgo, se recomienda utilizar protectores solares que bloqueen a los rayos ultravioleta. Este tipo de productos se divide en dos: bloqueadores, que filtran los rayos del sol para impedir las quemaduras, y bronceadores, que protegen la piel pero permiten que el sol dore la piel. También es recomendable adquirir productos que se identifiquen como “de amplio espectro”, pues filtrarán tanto los rayos UVA como los UVB.

Protección a diario
Algunos estudios revelan que la mayoría de las arrugas en el rostro son causadas por los rayos UVA. Esto se debe a que los rayos acaban con el colágeno, incluso durante exposiciones breves.

Para la protección diaria, es recomendable aplicar bloqueador solar con SPF 15 en rostro y cuello, incluso en días nublados. De hecho, existen bloqueadores especialmente formulados para su uso en ciudad. También es recomendable aplicarlo en las manos, pues son igualmente susceptibles al envejecimiento solar.

Buenos días, Señor Sol
• Media hora antes de exponerse al sol, aplícate un bloqueador con humectante en todo el cuerpo.
• Toma dosis moderadas de sol. Lo ideal son sesiones de 10 a 15 minutos. Aumenta gradualmente la exposición.
• Cambia de posición para que tomes la misma cantidad de sol en todo el cuerpo.
• Si entras y sales del agua a menudo, reaplícate constantemente bloqueador.

Cuestión de tiempo
Tanto bloqueadores como bronceadores incluyen el valor de su factor de protección solar (o SPF). Este número indica durante cuánto tiempo una persona puede exponerse al sol en comparación con no usar protector alguno. Por ejemplo, si una persona puede exponerse al sol durante 10 minutos sin sufrir enrojecimientos ni quemaduras, en teoría un SPF 30 la protegerá durante 300 minutos. Sin embargo, la eficiencia de los protectores depende del tipo de piel, de la intensidad de los rayos solares y de si su fórmula es o no resistente al agua o al sudor.

Para proteger la piel, es indispensable usar adecuadamente los protectores. Para un mejor resultado, aplícalos 30 minutos antes de exponerte al sol y repite la aplicación cada dos horas. Terminada la exposición, conviene aplicar productos para “después del sol”. Estas opciones hidratan y refrescan la piel para calmar la quemazón o evitar que se inflame.

Para asolearse con seguridad:
• Aplícate el protector solar sobre la piel seca, incluso aunque el día esté nublado y no haya viento.
• Procura no asolearte entre las 11 y las 16 horas. Durante este lapso, los rayos solares llegan con mayor intensidad.
• Utiliza protectores con un SPF mayor durante los primeros días de exposición solar. Reduce el SPF a medida que tu piel se broncee.
• Protege tus ojos con gafas con filtros UV, los labios con protector especial para ellos, y la cabeza con un sombrero.
• Bebe agua constantemente para evitar la deshidratación.
• Si vas a exponerte al sol, no te apliques  ningún tipo de fragancia: como contienen esencias vegetales, harán tu piel más sensible al sol o la dejarán manchada.
• Para los niños, el SPF nunca deberá ser inferior a 30.

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