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Un minuto de distracción

¿Cuántas veces circulando por alguna vía, hemos sido testigos de alguna persona que presumiendo de sus habilidades manuales es capaz no sólo de guiar el volante de su vehículo, sino además hablar por teléfono? Esto sin la menor conciencia de que recibir o realizar una llamada puede marcar la diferencia entre accidentarse, perder la vida y llegar íntegro a su destino.

En México, como en otras partes del mundo, el uso del celular está prohibido y penalizado con una multa que varía dependiendo la cada ciudad, debido al peligro que representa para quienes conducen un automóvil. Luis Rosales Gamboa, Jefe del Estado Mayor Policial y encargado de la Subsecretaría de tránsito de la Secretaría de Seguridad Pública, afirma: “La experiencia nos dice que aquellos conductores que circulan por la ciudad, tienen cuatro veces más probabilidad de sufrir un accidente cuando están utilizando el celular”.

La doctora María del Rocío Avendaño, catedrática de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México, asegura que estamos desarrollando un costumbre que se le ha denominado móvil-dependencia: “Es un hábito moderno en el que se usa el celular las 24 horas: en la escuela, en la casa, en el trabajo, en el automóvil, es decir, aunque te duermas, lo tienes prendido y estás disponible las 24 horas”, y agrega: “Esta dependencia nos hace incluso, no ver los peligros a nuestro alrededor. Lo importante es atender la llamada telefónica, sin importar lo que estemos haciendo”.

El riesgo de sufrir un accidente por atender el teléfono celular mientras se conduce es altísimo y más si se hace a alta velocidad. Basta un instante para no ver a un peatón, un motociclista o, simplemente, el cambio de luz de un semáforo. No se trata de un asunto de habilidad en el volante, es un tema de seguridad.

¿Porqué hay riesgo?

“En todo el mundo se ha prohibido, incluso hasta el manos libres porque al usarlo, no escuchas a tu alrededor. Al atender una llamada tu cerebro experimenta lo que se llama atención compartida”, es decir, no te concentras en una sola actividad y dejas de percibir aquello que te representa un peligro por atender un celular, afirma la especialista.

En nuestro país, las campañas de persuasión del uso del teléfono móvil en automovilistas han sido muy agresivas, pero los resultados también han sido lentos,
situación que para la doctora Avendaño tiene que ver con la norma jurídica aplicada, y asegura que así que para que esta conducta cambie debe haber una norma jurídica ejemplar e incorruptible.

Si estamos a la espera de una llamada importante o necesitamos estar localizables para la gente de nuestro trabajo, una recomendación es tomarse el tiempo detener el vehículo un momento, informar al interlocutor que estamos estacionados, por lo que la llamada debe ser breve. De esta forma atendemos el asunto para el que nos buscan y evitamos cualquier contratiempo.

Tras un accidente automovilístico puede haber lesiones de muchos tipos, que van desde heridas de fácil curación, hasta aquellas que pueden provocar una discapacidad o la pérdida de la vida. Modificar una conducta errónea es siempre complicado, sin embargo, es importante actuar con responsabilidad mientras se maneja un automóvil. Por lo que la siguiente vez que suene tu teléfono celular piensa que si lo contestas, ese minuto de distracción puede hacer la diferencia entre llegar o no a tu destino.

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