Un nombre es para toda la vida

Una de las emociones más grandes del embarazo es empezar a buscar nombres para el bebé. Tu hijo será único, quieres que todos lo sepan y que su nombre lo refleje. Pero antes de que comiences a consultar libros y a anotar las opciones que más te agraden, recuerda esta gran verdad: los nombres duran toda la vida.

Piénsalo. Cuando tu hijo vaya a la escuela, socialice y busque un trabajo, llevará el nombre que elegiste para él. Los demás lo identificarán con su nombre y será una de las palabras que escuchará con más frecuencia durante su vida. ¿Ahora comprendes por qué es una elección que vale la pena meditar?

En una situación ideal, cada uno de nosotros debería aceptar su nombre como una expresión de nuestra personalidad. Debe gustarnos, incluso llenarnos de orgullo. Pero si esto es cierto, ¿por qué hay tantas personas que prefieren ser conocidas por su apodo, por un seudónimo o que piden un cambio de nombre aunque la ley no los persiga? Lee las siguientes recomendaciones y tómalas en cuenta al momento de buscar nombres para tu hijo. Después de todo, quieres que lo recuerden por quién es, no por cómo se llama.

Elije un nombre que te inspire calidez

Tu hijo merece un nombre que te represente algo positivo y deseable; sólo así lograrás que tu hijo lo perciba así. No elijas un nombre que asocies con personas poco inteligentes, desagradables o con quienes te llevas mal. Piensa en nombres que asocies con personas bellas, inteligentes y a las que amas profundamente.

¿Cómo se escucha?

Por lo general, un nombre suena mejor si no tiene el mismo número de sílabas que el apellido que lo acompañará. Para notarlo, pronuncia el nombre completo en voz alta. ¿Es fácil pronunciarlo, rima o se escucha extraño?

Evita los nombres con iniciales que formen palabras

Quizá no te preocupe que tu hijo se llame Raúl Antonio Tamez Arriaga, pero llegará el momento en que alguien —quizá él mismo— descubrirá que sus iniciales son “RATA”. Trata de elegir un nombre que no forme una palabra inesperada o desagradable.

Piensa en los apodos

No importa que jures que no le pondrás un apodo a tu hijo: los demás sí lo harán. Piensa en los apodos que pueden derivar de su nombre. Andrea podría derivar en Andy, Alejandra en Alex y Mauricio en Mau. Si te gustan los apodos potenciales, todo está bien, pero si te desagradan, busca otro nombre con apodos que no te molesten tanto o prefiere aquellos sin apodos asociados, como Eric.

Toma en cuenta los apellidos

Un nombre que refleje los orígenes culturales o religiosos de tu pareja o tuyos es una forma apropiada para que tu hijo se sienta orgulloso de su origen. También hay nombres extranjeros muy armoniosos. El único caso en que es recomendable pensar en otra opción es si la combinación con los apellidos resulta bizarra. Vlad Spiegelman suena bien, Vlad Sánchez no tanto.

Piensa dos veces antes de elegir el nombre de una celebridad

Si quieres darle el nombre de un famoso a quien admires, ¡está bien! Sólo procura que el nombre no se traduzca en un “hey, mírenme, mi mamá es fan de Elvis”. (En este caso, ¿no preferirías llamarlo Aarón, el segundo nombre de tu amado cantante?)

Un nombre adecuado de acuerdo a su sexo

Elige un nombre que identifique su sexo con facilidad. Hay nombres que son muy masculinos o femeninos, pero nombrar a tu hijo Claudio o Guadalupe, aunque es posible, le provocará malos entendidos en el futuro (o que lo llamen “Lupito”), tú decides qué es lo que te parece peor.

¿Deberías llamar a tu hijo en honor de un familiar?

Sólo si lo deseas. Si no quieres, podrías odiar el nombre aunque éste sea agradable. Cuando no existen alternativas, trata de usarlo como el segundo nombre de tu hijo: con el tiempo, podrás llamarlo por su primer nombre, el que realmente querías. Sin embargo, recuerda siempre que es tu decisión y que nadie debería obligarte a usar un nombre que ya existe en tu familia. Por lo general, es mejor darle nombres diferentes a los integrantes nuevos.

Nombres comunes

¿Quién dice que no? nombres que son más populares en una época que en otra. Primero fue el tiempo de las Claudias, luego de las Fernandas.
Y querías llamar a tu hija “Jimena” hasta que notaste que tus primas, amigas o compañeras de trabajo tuvieron la misma idea y se embarazaron antes que tú. Un nombre común tiene la ventaja de que será conocido e identificado de inmediato por los demás. El niño que lo tenga no necesitará explicar cómo escribirlo o pronunciarlo, lo cual le ayudará a evitar la presión del grupo.
Y siempre será fácil encontrar un regalito personalizado. La desventaja es
que es fácil encontrarse a personas que se llamen igual: el nombre no es lo bastante distintivo, lo cual suele provocar que se les llame con apodos. Si quieres ponerle a tu hija María, hazlo. Para distinguirla, sin embargo, piensa en alguna combinación.
Más tips a considerar
• Aunque el ultrasonido diga que esperas un niño, elige un nombre para niña. Si no estás preparada y resulta que el estudio se equivocó, podrías elegir un nombre equivocado sólo por salir del paso.

• Sé flexible: no te aferres demasiado al nombre antes del nacimiento de tu bebé. Muchas veces ver al nuevo bebé ayuda a tomar la decisión final.

• Si el niño ya tiene hermanitos, no le prometas a tus hijos que ellos elegirán el nombre o tendrás un Elmo en la familia. Mejor dales varios nombres de dónde puedan escoger.

• Piensa en nombres que combinen con los de sus hermanitos para que no destaque negativamente. (Imagínalo: “Te presento a mis hijas: Laura, Regina y Hikari”).

¿Esperas gemelos?

Algunas personas prefieren darles nombres similares. Gabriel y Gabriela se escucha bien, pero es mejor que cada uno tenga un nombre que no los relacione de inmediato con su hermano, sino como individuos. Sobre las iniciales, hay que cuidar que no sean idénticas.

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