Utiliza tus fuentes de energía

Todas, en cierto momento, hemos sentido que nos falta energía para atacar todos nuestros proyectos y obligaciones: los hijos, sus actividades y nuestra vida social. Como consecuencia nuestro ánimo baja y hace que veamos nuestra vida de manera diferente.

Nuestra energía    

La felicidad está inextricablemente ligada al flujo de energía. Por ello, es importante conservar y renovar nuestros nutrientes físicos, mentales y espirituales.

Si lo entendemos, reconoceremos, por ejemplo, la importancia de no sacrificar el sueño, pues es indispensable para reabastecer los niveles de energía. También es importante comprender que podemos experimentar un nivel de energía mental bajo, pero un nivel alto de energía física, o viceversa. Debemos tener cuidado de no confundirlos.

Energía mental y física

La distinción es importante pues si después de un día de trabajo te sientes cansada mentalmente, es posible que no tengas ganas de hacer ejercicio. Así, te estarás negando a participar en actividades físicas que, además de los beneficios de salud que implican, te ayudarían a despejar la mente.

Los humanos no estamos diseñados para hibernar. Para funcionar óptimamente debemos expender energía. Si solo durmiéramos y comiéramos, sin participar en actividades físicas o mentales, el resultado sería la holgazanería y flojera.

¡Expándete!

Muchas veces evitamos gastar energía pues nos incomoda las formas que tenemos para hacerlo, pero el proceso de movernos debe ser gozoso. Si te dedicas a lo que te gusta experimentarás alegría con mayor frecuencia.

Este mes proponte encontrar las herramientas necesarias para despertar revitalizada cada día, feliz, y lista para encarar lo que se presente.

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