Vitaminas y minerales para una piel firme

La piel es el órgano más grande del cuerpo y cumple la importante función de revestirnos, su anatomía y fisiología son tan complejas como fascinantes.

Por qué se pierde la dureza


Edad: con el paso del tiempo, las células pierden su capacidad para renovarse y el poder de contención de las fibras musculares disminuye, de manera que el peso acaba venciendo su resistencia y su firmeza; se reduce la capacidad de circulación de la sangre y el aporte de oxígeno.

Embarazos: durante esa etapa, las fibras elásticas se ven sometidas a una gran tensión debido a los cambios hormonales, el aumento repentino (en muy poco tiempo) del volumen del vientre y del busto y la retención de líquidos en las piernas. Consecuencia: flacidez y estrías.

Alteraciones hormonales como menopausia: que se traducen en la pérdida de elasticidad y la deshidratación de la dermis.

El sedentarismo: tiene un efecto negativo sobre la firmeza y el tono de la piel. El ejercicio es un gran estimulante de todos los procesos que ponen en marcha la renovación cutánea, ya que incrementa de forma considerable el drenaje linfático 
y estimula la circulación de la sangre.

Los cambios de peso: el aumento y la disminución constante (o brusco) de peso, provoca que se dilaten y contraigan todos los tejidos a una velocidad que el cuerpo no es capaz de recuperar.

El estrés: libera sustancias que pueden provocar una inflamación y alteración de la dermis.

Malos hábitos: exposición al sol, cigarro, alcohol y una mala dieta son los principales enemigos de la piel porque aceleran su envejecimiento, la deshidratan y la oxidan.

Vitaminas y minerales para tu cuerpo 


Vitamina A: también conocida como retinol, mejora la elasticidad de la piel y la mantiene hidratada. Esta vitamina tiene un papel esencial en la renovación de la epidermis y de las mucosas, aumenta la actividad de las enzimas que llevan a cabo todas las reacciones metabólicas, promueve la división celular en la piel (ayuda a su regeneración), aumenta la producción de colágeno y contribuye a una piel más firme, más sana y con mayor recepción al bronceado, ya que favorece el desarrollo de pigmentos en el cuerpo.

Vitamina B: le confiere salud a la dermis y ayuda a que la piel se vea más pareja y sonrosada. Forma parte de los procesos de renovación celular. Esta vitamina o complejo es parte de cada célula y es esencial para el metabolismo celular, aumenta el nivel de humedad en la piel manteniéndola mejor hidratada, es antiinflamatoria y ayuda a la dermis a reponerse tras un daño o un tratamiento exfoliador. Proporciona elasticidad y suavidad. Mejora la resistencia al estrés.

Vitamina C: es el compuesto que permite que el tejido permanezca firme, funciona como antioxidante celular, promueve y aumenta la producción de colágeno que mejora la elasticidad de la piel, la mantiene lisa, uniforme, tersa y sin arrugas. Activa las defensas y otorga resistencia a las agresiones externas.

Vitamina E: ayuda a la formación de las células y protege a la piel de los radicales libres, contra la contaminación y la luz solar (rayos UV). Ayuda a mejorar el sistema inmunológico, lo cual previene la degeneración y el envejecimiento celular. Confiere propiedades antiinflamatorias que ayudan a la piel en su proceso regenerativo natural y mejora la circulación sanguínea.

Vitamina K:
ayuda a que las células de la piel tengan turgencia, que esté acolchada y los poros cerrados con una textura revitalizada.

Selenio: es un mineral que tiene acción antioxidante y protege a la piel del cáncer.

Silicio: mineral muy importante en la síntesis de colágeno y fundamental en la firmeza de la piel, en la elasticidad de todos los tejidos, la prevención de estrías, arrugas y envejecimiento prematuro.

Zinc: esencial en la regeneración de tejido y la formación y renovación de células, también participa en la síntesis de colágeno y elastina, funciona como antioxidante, le da tonicidad y elasticidad a los tejidos.

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