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Vivir a plenitud

Situarse en el aquí y el ahora parece una misión difícil de lograr, más aún cuando permitimos que las vivencias que experimentamos en el pasado hagan mella en lo que ahora tenemos frente a nosotros. También con lo que respecta al emocional, pues lejos de convertirse en un motivo de inspiración, creamos una relación en la que lo negativo cobra fuerza, nos llena de temores, de inseguridades y es así como renunciamos a un presente dispuesto a ofrecernos una nueva oportunidad de vida.

Con la vista en el pasado

Si miramos a nuestro alrededor podemos observar con cierta frecuencia casos en los que una persona se niega la oportunidad de reencontrarse con el amor, solamente porque con anterioridad tuvo una mala experiencia y vive con el temor de que una vez más alguien no sepa valorarla.

Azucena Gálvez, especialista en psicología familiar, explica que el hecho de dejar que sean nuestras acciones pasadas las que tengan peso en las decisiones del presente equivale a negarnos un espacio para el crecimiento.

“No se trata de olvidar los hechos pasados, ya sean positivos o negativos porque todos ellos forman parte de un aprendizaje que nos permite tomar mejores decisiones con base en la experiencia adquirida. Se trata de vivencias que pertenecen a nuestra historia de vida y de las que jamás vamos a poder deslindarnos. Pero debemos tener un perfecto control de cómo las adaptamos al presente”.

Adiós a los eventos negativos

La especialista afirma que cuando un ser querido está ausente, lo mejor que podemos hacer es traer a nuestra mente los momentos felices que vivimos a su lado, o en su defecto, hacer un ejercicio de perdón cuando la relación no fue armoniosa. Lo importante, afirma, es no permitir que los eventos negativos afecten nuestro actuar presente.

El pasado es principalmente un tiempo que nos marca, es donde tienen raíces muchas de nuestras decisiones actuales. De ahí que resulte tan trascendental aprender a obtener el mayor provecho de cada una de las experiencias que nos toca enfrentar.

Con la mirada en el futuro

Con respecto al futuro, no resulta menos problemático, “cuántas veces postergamos nuestra felicidad o bienestar para cuando lleguen tiempos que pensamos, serán mejores. Escuchamos a los demás y a nosotros mismos decir una y otra vez: ‘Cuando tenga coche seré feliz’, ‘hasta que termine la carrera universitaria podré sentirme tranquilo’ o ‘si me dan ese ascenso mi vida va a cambiar’, pero esto equivale a cerrar los ojos a lo que nos ofrece la existencia en el momento actual”.

También es justo decir que pensar en el futuro resulta alentador cuando aprendemos a verlo con justicia, con ilusión y entusiasmo, porque de esta manera podemos prepararnos para recibirlo, aunque cabe reiterar que no sería válido apostar exclusivamente a que ese tiempo llegue, pues siempre existe la posibilidad de que ocurra o no, y en tal caso nuestras expectativas se verían vulneradas.

No lo dejes escapar

Un consejo propicio es el que señala la especialista Azucena Gálvez, y que consiste en esforzarse en el presente para que en la medida en que el futuro nos alcance podamos disfrutar y vivir a plenitud cada uno de los resultados que obtendremos y que en su momento representarán el presente de un futuro planeado.

No podemos engañarnos pensando en que es en otro tiempo donde se encuentra la plenitud. Cada uno de nosotros tenemos a nuestro alcance los medios para hacer que lo que ahora poseemos se convierta en lo mejor que nos puede ocurrir. Es aquí y ahora cuando la historia de nuestra vida cobra importancia y deja antecedentes de nosotros mismos, de ahí que valga la pena situarnos en nuestro presente maravilloso.

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