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Cuidado de la piel

Cómo preparar tu piel para que el maquillaje se vea mejor

Por Camila Ortega 5 min de lectura

¿Tu base se cuartea, se marca en los poros o desaparece antes de llegar a la comida? El problema no siempre es el maquillaje. Muchas veces la piel necesita una preparación más sencilla, menos capas y una fórmula que se lleve bien con tu tipo de piel.

El maquillaje se ve mejor sobre una piel cómoda, no sobre una piel saturada. Limpia con suavidad, hidrata lo necesario y deja que cada producto se asiente antes de aplicar color.

1. Empieza con el rostro limpio

Por la noche, retira el maquillaje y lava la cara con un limpiador suave. Por la mañana, limpia según cómo se sienta tu piel. Usa agua tibia y las yemas de los dedos; no frotes para “pulir” la superficie.

Una piel limpia no significa una piel tirante. Si el rostro queda ardiendo o muy seco, el maquillaje puede marcar más la textura.

2. Hidrata según tu tipo de piel

  • Piel seca: usa una crema con glicerina, ceramidas o ácido hialurónico y espera unos minutos antes del maquillaje.
  • Piel grasa: elige una loción o gel ligero, preferentemente no comedogénico.
  • Piel mixta: aplica menos producto en la zona T y un poco más en las áreas secas.
  • Piel sensible: busca una fórmula sin fragancia y no estrenes varios productos antes de un evento.

No necesitas aplicar la hidratante dos veces ni usar aceite por obligación. La cantidad justa es la que deja la piel cómoda, sin sensación pesada o pegajosa.

3. No confundas hidratación con exfoliación

Si notas textura, puede darte ganas de exfoliarte justo antes de maquillarte. Mejor evita ese impulso. Los ácidos, cepillos y exfoliantes con gránulos pueden dejar la piel roja, sensible o más irregular bajo la base.

Si usas un exfoliante, hazlo en otro momento y con poca frecuencia. Nunca lo apliques sobre piel quemada por el sol, irritada o con heridas.

4. Usa protector solar sin sacrificar el acabado

Por la mañana, aplica un protector solar de amplio espectro con SPF 30 o más en las zonas expuestas. Deja que se asiente antes de la base. Si vas a pasar tiempo al aire libre, reaplica cada dos horas y después de nadar o sudar.

Busca una textura que no te haga abandonar el paso. Si necesitas corregir tono, un protector con color puede ayudarte, pero no sustituye la cantidad adecuada ni la reaplicación.

5. Elige la base por acabado, no por moda

  • Acabado natural: una base ligera o una crema con color deja ver parte de tu piel.
  • Acabado luminoso: funciona bien cuando la piel está hidratada; evita poner brillo sobre zonas con textura si no quieres resaltarlas.
  • Acabado mate: puede controlar el brillo, pero una fórmula muy seca marca la descamación.
  • Cobertura alta: úsala solo donde la necesitas y difumina hacia afuera.

Busca las leyendas “no comedogénico”, “oil-free” o “won’t clog pores” si tienes tendencia a los brotes. Ninguna etiqueta garantiza que una fórmula te funcione, así que observa tu piel durante varios días.

6. Encuentra tu tono sin crear una máscara

Prueba la base en la línea de la mandíbula, no en el dorso de la mano. Compara el tono con el cuello y espera unos minutos para ver si cambia al asentarse. Si dudas entre dos tonos, elige el que se funda mejor sin necesidad de cubrir el cuello con maquillaje.

Tu piel puede cambiar de tono entre temporadas. También puedes ajustar la intensidad con una base ligera, corrector localizado o una mezcla de tonos que ya tengas.

7. Aplica poca cantidad y construye

  1. Coloca puntos pequeños en frente, mejillas, nariz y barbilla.
  2. Difumina desde el centro hacia afuera con dedos limpios, esponja húmeda o brocha.
  3. Añade otra capa solo donde necesitas más cobertura.
  4. Presiona, no arrastres, en zonas con poros o descamación.
  5. Sella con polvo únicamente donde aparezca brillo.

Tip de Camerino: si la base se separa, retira el exceso con una esponja limpia y presiona una pizca de hidratante en la zona. Luego vuelve a aplicar una capa mínima de corrector.

8. Maquilla ojos y labios después de preparar la piel

Riza las pestañas antes de aplicar la máscara y trabaja con capas finas. Para los labios, aplica bálsamo, deja que se absorba y retira el exceso antes de usar delineador o labial. No maquilles una zona con infección, heridas o irritación activa.

9. Limpia tus herramientas

Lava tus brochas con regularidad y deja que se sequen por completo. No compartas maquillaje, esponjas ni pinceles. La grasa, las células y los microorganismos de otra persona pueden quedarse en las herramientas y favorecer brotes o infecciones.

Revisa tus productos. Si cambian de olor, color o textura, deséchalos. Mantén los envases cerrados y lejos del calor. Nunca añadas agua o saliva para revivir una fórmula seca.

10. Desmaquíllate antes de dormir

Retira la base, el corrector, el labial y el maquillaje de ojos antes de acostarte. Usa un desmaquillante adecuado, limpia sin frotar y termina con hidratante. Dormir con maquillaje puede irritar la piel y empeorar los brotes, aunque el producto diga que es ligero.

Fuentes y seguridad

La Academia Estadounidense de Dermatología explica cómo usar maquillaje si tienes acné y recomienda productos no comedogénicos, retirar el maquillaje antes de dormir y limpiar las brochas. La FDA ofrece consejos para usar cosméticos de forma segura.

Preguntas frecuentes

¿Debo usar primer antes de la base?

No es obligatorio. Puede ayudarte con el brillo o la textura, pero una hidratante adecuada y una aplicación ligera suelen bastar. Si usas primer, elige uno compatible con tu base y prueba la combinación antes.

¿Por qué mi maquillaje se ve cuarteado?

Puede haber exceso de producto, piel reseca, capas que no se asentaron o una fórmula incompatible. Reduce las capas, hidrata con moderación y presiona la base en lugar de arrastrarla.

¿Puedo maquillarme si tengo acné?

Sí, elige productos no comedogénicos, aplica con suavidad y retira el maquillaje cada noche. Si tienes acné doloroso, profundo o con cicatrices, consulta con dermatología.