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Salud

Infecciones en el embarazo: cuidados y qué hacer ante una exposición

Por Dra. Mariana Ruiz 6 min de lectura
Infecciones en el embarazo: cuidados y qué hacer ante una exposición

Una fiebre en casa, un alimento que no estaba bien cocido o el contacto con un niño enfermo pueden preocuparte durante el embarazo. La exposición a un microbio no significa que te hayas infectado ni que el embarazo vaya a complicarse. Lo útil es saber qué medidas reducen riesgos y a quién avisar si ocurre algo.

Las infecciones se previenen con una combinación de control prenatal, vacunas, higiene, alimentos seguros, protección sexual y atención temprana. No necesitas evitar a todas las personas ni vivir pendiente de cada síntoma. Comenta tus dudas con el equipo que lleva tu embarazo y sigue las indicaciones de tu localidad.

Si estuviste cerca de una persona enferma

Pregunta qué diagnóstico tiene, cuándo comenzaron los síntomas y si hubo contacto con saliva, sangre, orina, vómito o heces. Lávate las manos y evita compartir vasos, cubiertos, cepillos o alimentos. Si existe una exposición a varicela, rubéola, sarampión, COVID-19, influenza u otra infección relevante, llama a tu centro prenatal aunque todavía te sientas bien.

No te automediques ni tomes antibióticos “por si acaso”. El profesional puede decidir si necesitas observación, una prueba, una vacuna, un medicamento preventivo o ninguna intervención. La respuesta depende de tu inmunidad, la semana de embarazo y el tipo de contacto.

Reduce el riesgo de citomegalovirus

El citomegalovirus, o CMV, es común y puede transmitirse por líquidos corporales, en especial saliva y orina de niñas y niños pequeños. Si cuidas a un bebé o trabajas en una guardería, lávate las manos con agua y jabón después de cambiar pañales, ayudar al baño o limpiar secreciones. No compartas comida, vasos, cubiertos, chupetes ni cepillos, y evita besar a los niños directamente en la boca.

Estas medidas reducen la exposición, pero no eliminan por completo el riesgo. Si tienes una exposición importante, síntomas o una preocupación concreta, comunícala en la consulta. No todas las personas necesitan pruebas de CMV de rutina; el equipo decidirá según tu historia y los hallazgos del embarazo.

Cuida lo que comes

Las personas embarazadas pueden enfermar con mayor facilidad por algunos microbios de los alimentos, como Listeria. Lava tus manos, utensilios y superficies. Separa carne cruda de alimentos listos para comer, cocina bien carnes, aves, pescados y huevos, y refrigera pronto lo que no vayas a consumir.

Elige lácteos y jugos pasteurizados. Evita carnes, huevos, pescados y mariscos crudos o poco cocidos, así como frutas y verduras sin lavar. Si consumes carnes frías, patés o pescados ahumados refrigerados, sigue las recomendaciones sanitarias vigentes y pregunta si deben recalentarse. Revisa las fechas de caducidad y no comas alimentos que hayan permanecido mucho tiempo a temperatura ambiente.

Evita la toxoplasmosis sin alejarte de tus mascotas

La toxoplasmosis puede adquirirse al comer carne poco cocida o al ingerir tierra o alimentos contaminados. Cocina la carne a una temperatura segura, lava frutas y verduras y usa guantes para trabajar en el jardín. Lávate las manos después de tocar tierra o carne cruda. No pruebes la carne antes de que termine la cocción.

Si tienes gato, pide a otra persona que limpie el arenero. Si no es posible, usa guantes desechables y lávate las manos. Mantén al gato dentro de casa y aliméntalo con comida comercial, no con carne cruda. No hace falta regalarlo ni suspender el contacto normal con él.

Protege tu salud sexual

El embarazo no elimina el riesgo de infecciones de transmisión sexual. El condón y otras barreras reducen la posibilidad de transmisión, sobre todo si existe una nueva pareja, una pareja con otras parejas o dudas sobre las pruebas. El control prenatal puede incluir pruebas para VIH, sífilis, hepatitis B y otras infecciones según tus prácticas y antecedentes.

Una infección puede no causar síntomas. Si notas lesiones, ardor, flujo diferente, dolor pélvico o sangrado, informa al equipo prenatal. No uses óvulos, duchas vaginales ni medicamentos de venta libre sin preguntar; el tratamiento debe ser compatible con el embarazo y, en algunos casos, la pareja también necesita atención.

Vacunas y viajes

Revisa tu cartilla antes o durante el embarazo. Las vacunas recomendadas dependen de la temporada, tu edad, tu salud y el país donde vives. Algunas vacunas protegen a la madre y al recién nacido; otras, sobre todo las elaboradas con microorganismos vivos, suelen aplicarse antes del embarazo o después del parto.

Si planeas viajar, consulta con anticipación sobre agua segura, alimentos, mosquitos, vacunas y enfermedades que circulan en el destino. No canceles ni emprendas un viaje basándote en una publicación general. El riesgo depende de la zona, la temporada, la duración y tus condiciones de salud.

Cuida tu piel y tus manos

Lava con agua y jabón cualquier herida pequeña y evita compartir rastrillos u objetos que puedan tener sangre. Busca orientación ante una mordedura, una punción, contacto con sangre o una herida que se vuelve roja, caliente, dolorosa o empieza a supurar. Si trabajas con animales, pacientes, tierra o muestras, solicita medidas específicas para tu puesto.

La higiene vaginal no requiere duchas internas ni productos perfumados. Lava solo la parte externa con agua y un limpiador suave si lo necesitas, cambia la ropa húmeda y usa ropa interior cómoda. El flujo puede variar en el embarazo; el mal olor, la comezón, el ardor o el dolor al orinar deben revisarse.

Qué síntomas debes comunicar

Llama a tu obstetra o centro de salud ante fiebre, escalofríos, dolor al orinar, dolor en la espalda baja, vómitos persistentes, diarrea intensa, erupción, lesiones genitales, flujo con mal olor, dolor abdominal, sangrado o salida de líquido. Indica la temperatura, cuándo inició, tus contactos y los medicamentos que tomaste.

Busca atención urgente si tienes dificultad para respirar, confusión, desmayo, dolor intenso, sangrado abundante o una reacción alérgica con hinchazón de labios o garganta. Si ya percibes movimientos del bebé y notas una disminución marcada, sigue las instrucciones de tu servicio prenatal y solicita valoración.

La prevención también es saber qué hacer

Una exposición accidental no es una culpa. Anota lo ocurrido, no ocultes información por miedo y pide instrucciones. Las pruebas y los tratamientos elegidos a tiempo pueden proteger tu salud y la del bebé. El control prenatal permite adaptar las recomendaciones sin convertir el embarazo en una lista interminable de prohibiciones.

Fuentes consultadas: recomendaciones de los CDC sobre citomegalovirus, información de los CDC sobre seguridad alimentaria en el embarazo y orientación de los CDC sobre vacunas durante el embarazo.

Preguntas frecuentes

¿Debo aislarme para no enfermar durante el embarazo?

No. Practica higiene de manos, evita compartir objetos personales y pide orientación si tuviste una exposición concreta. El aislamiento general no es necesario para todas las embarazadas.

¿Puedo conservar a mi gato?

Sí. Reduce el contacto con sus heces, pide ayuda con el arenero o usa guantes y lávate las manos. Mantén al gato dentro de casa y no lo alimentes con carne cruda.

¿Qué hago si comí algo poco cocido?

No entres en pánico. Anota qué comiste y cuándo, vigila fiebre, diarrea o vómitos y llama a tu equipo prenatal para recibir instrucciones. No tomes medicamentos por tu cuenta.

¿Cuándo debo consultar?

Comunica fiebre, dolor al orinar, flujo anormal, lesiones, erupción, vómitos persistentes, diarrea intensa, dolor abdominal, sangrado o una exposición relevante. Busca atención urgente ante dificultad para respirar, confusión, desmayo, dolor intenso o sangrado abundante.